Metagricola optimiza la producción de caña de azúcar en Bolivia

Hugo Cavalcanti, propietario de Metagricola.

Cuando Hugo Cavalcanti, gerente general de Metagricola, llegó a Bolivia en 2018; en ese tiempo, encontró un sector agrícola con gran potencial, pero plagado de desafíos en la producción de caña de azúcar. Como especialista agronómico y en gestión de procesos, se propuso identificar y abordar los obstáculos que limitaban el rendimiento de los cultivos, que en ese momento producían alrededor de 46 toneladas por hectárea en un país que tenía mucho margen de mejora.

En comparación, Brasil promediaba 78 toneladas por hectárea, lo que representaba una oportunidad significativa para aumentar la producción boliviana. En este sentido nace Metagricola que, a lo largo de cinco años de trabajo, se centró en varios aspectos clave para impulsar la producción de caña de azúcar.

Uno de los principales problemas identificados fue la compactación del suelo, la falta de nivelación y drenaje adecuado, el control de malezas insuficiente y carencia de una fertilización adecuada. Estos problemas fueron abordados meticulosamente por la empresa que junto a su equipo especializado de técnicos lograron un aumento sustancial en la productividad. Las prácticas de sistematización del terreno y nivelación se volvieron fundamentales, al igual que la implementación de procesos de control de malezas más avanzados.

Metagricola se centra en la importancia de la corrección del suelo y el Manejo Integrado de Plagas (MIP) como factores clave para el éxito de la producción de caña de azúcar. El conocimiento detallado de la dinámica del suelo, incluyendo factores como el equilibrio de calcio, magnesio, pH y salinidad, se convirtió en un componente esencial de la estrategia.

“La peculiaridad de la siembra de caña de azúcar en Bolivia, que se planifica para cinco cortes consecutivos o cinco años de producción. La rotación de cultivos, que incluye plantaciones de soya, crotalaria, sorgo y maíz, desempeña un papel fundamental en la descompactación del suelo y la incorporación de nitrógeno natural para posteriormente volver a sembrar caña”, explicó Cavalcanti.

Es gerente de Metagricola destacó que es importante trabajar en la capacitación de la mano de obra y la necesidad de implementar software para una gestión más eficiente de las operaciones en el campo. La recopilación y análisis de datos, la monitorización satelital de los cultivos y la toma de decisiones basada en información precisa, que en la actualidad se han convertido en prácticas fundamentales en la agricultura moderna.

En cuanto a las variedades de caña ideales para la producción boliviana, el entrevistado recomendó la diversificación para evitar problemas fitosanitarios. Bolivia cuenta con una amplia gama de variedades, cada una adaptada a condiciones específicas de suelo y clima, sin embargo, más del 60% de los cultivos actuales tiene sembradas la especie UCG 90-20.

El experto afirmó que Bolivia tiene un gran potencial en la producción de caña de azúcar, pero es esencial centrarse en el riego para aprovechar al máximo este potencial, tomando en cuenta que este cultivo necesita de altas temperaturas y luminosidad lo que activa la evapotranspiración que ronda entre 6 y 7 milímetros de pérdida de humedad diaria y que es importante reponerlas. Además, no dejó de lado que se debe dar importancia a la optimización de la gestión, la inversión en tecnología y la formación de profesionales del campo, como aspecto clave para el crecimiento sostenible de la industria sucroenergética en el país.

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