Logistica 40

Editorial

INTEGRACIÓN Y CONEXIÓN FRONTERIZA “GOBERNAR ESCUCHANDO AL PUEBLO”

En septiembre de 2018, cuando se reunieron en Cobija los entonces presidentes Evo Morales y Martín Vizcarra de Bolivia y Perú respectivamente, ya estaba lista la carretera de Cobija hacia la población de Extrema, ubicada en la frontera con Perú interconectando con el pueblo de San Lorenzo perteneciente al departamento de Madre de Dios. En aquél encuentro binacional, ambos mandatarios se comprometieron a interponer sus buenos oficios para que en el máximo de 90 días se estaría habilitando el paso fronterizo, acontecimiento que marcaría el inicio del desarrollo de ambos países, al cual se sumaría Brasil a través de sus regiones limítrofes de Acre y Rondonia. Han pasado cinco años y no se ha logrado instalar las oficinas de aduana y otras instancias públicas que permitirían habilitar el mencionado cruce fronterizo, situación que desespera y decepciona a los pobladores pandinos.

Por otro lado, en el sur este boliviano, específicamente en la provincia Germán Busch, empresarios y dirigentes institucionales vienen solicitando también durante varios años desde que se abolió las zonas francas, se declare “Zona Económica Especial de Desarrollo” a dicha región fronteriza, afín de permitirles crear las condiciones necesarias que les facilite diseñar estrategias de crecimiento sostenible propias, que contrapesen las diferencias cambiarias y productivas con el vecino Brasil. La provincia Germán Busch, atesora en su seno al gran yacimiento de hierro El Mutún y cuenta con el canal Tamengo que se interconecta con la hidrovía Paraguay – Paraná, cuyas aguas fluyen hacia los grandes mercados que se encuentran al otro lado del Atlántico y, no obstante, aún no puede salir de la situación de pobreza en la que se encuentra.

Si el slogan del gobierno es, “gobernar escuchando al pueblo”, ¿por qué no se atiende el clamor de los habitantes de las regiones mencionadas?; ¿dónde está la traba para habilitar el paso fronterizo de Extrema – San Lorenzo?, ¿por qué tanta indiferencia?; al otro extremo, ¿cuándo se atenderá los requerimientos del canal Tamengo?, ¿cuándo se tomará en serio el proyecto de la construcción de puerto Busch?. El largo tiempo transcurrido sin dar respuesta a estas interrogantes, nos induce a concluir que el Gobierno nacional, considera como pueblo solamente a las organizaciones sociales afines a su ideología política, cuyas demandas son atendidas con prontitud y mejor si sus reclamos van acompañados por bloqueos. Para que el Gobierno cuente con el respaldo de su población, debe atenderlos de manera proporcional e integral; el pueblo somos todos, los organizados en instituciones y aquellos que no lo están también.

El Director