Editorial
Totalmente cierto, los candidatos al sillón presidencial ofrecen el oro y el moro con el objetivo de ganar la mayor cantidad de adeptos posibles llegando al extremo en algunos casos, a presentarse como el salvador de los pobres, a quienes promete convertirles en los nuevos ricos; una estrategia que encuentra un excelente caldo de cultivo en las zonas periféricas, principalmente entre aquellas personas carentes de conocimiento básico en materia política y económica.
Todos aspiramos a contar con un buen gobernante, pero, ¿cómo elegir al adecuado?, o por lo menos ¿al mas capacitado?. Primeramente debemos tomar conciencia que el ofrecimiento de hacerte rico es una falacia; solamente tu esfuerzo, tu trabajo y la forma de cómo planifiques tu vida te convertirá en una persona exitosa; lo que sí se necesita es, de un gobernante facilitador y regulador que desarrolle oportunidades para todos sus habitantes, sin diferenciar entre seguidores y opositores.
De nada sirve tener ingentes recursos naturales, si carecemos de un buen talento humano que lo transforme y administre adecuada y honradamente y lo más importante, si además no contamos con el dinero necesario con el cual se logrará la transformación de ese bien natural en riqueza nacional. El capital llega a donde le generen las condiciones adecuadas y le permitan incrementarse para recién distribuirse los excedentes.
No se puede repartir lo que todavía no existe y tampoco se debe quitar a aquellos que lo consiguieron en base a esfuerzo y sacrificio, sea como un excelente profesional que se quemó las pestañas durante muchos años de estudio o un emprendedor exitoso que tuvo que arriesgar recursos, situaciones de confort con noches de desvelo y otras inclemencias más. En conclusión, se necesita de un gobernante que promueva y facilite el desarrollo de la iniciativa privada (talento humano), pero a la vez, cuidando de que las oportunidades lleguen a toda la población en igualdad de condiciones. ¿Conoces alguno con estas características?.
El Director