Edición 272

Editorial

Señores bloqueadores, deben tomar conciencia que sus derechos también tienen límites

Es cierto que la economía boliviana no está en buen momento, resulta por demás, entrar en mayores detalles en aspectos que ya los conocemos y lo sentimos, obviamente unos en mayor afectación que otros (a excepción del Gobierno por lo visto). Sin embargo, esta innegable realidad, no debe inducirnos a actuar de manera desesperada sin medir consecuencias futuras, que pueden profundizar aún más la crisis y de manera irreversible.

También es cierto que el Gobierno tarda demasiado en dar respuesta a las justas demandas de los diferentes sectores, y es por demás evidente, la arrogancia y petulancia que algunas autoridades del entorno presidencial reflejan ante la población, comportamiento negativo que exaspera y nubla la inteligencia de los demandantes, induciéndoles a tomar decisiones que lejos de beneficiarles ahondará más los daños y perjuicios a la mayor parte de la población.

Al efectuar los bloqueos, cualquiera sea el sector que lo ejecute, no se perjudica al Gobierno absolutamente en nada; es más, pareciera que este comportamiento por el contrario, alimenta aún más al marco ideológico que sustenta al partido gobernante y, el sector en protesta sin darse cuenta, está contribuyendo al fortalecimiento de un sistema al cual dice rechazar. “Por muy justas que sean las demandas, se debe cuidar que la modalidad de la protesta no dañe a los demás”.

En el siglo XVIII, el pensador francés Jean Jacques Rousseau, acuñó la frase, “Tu libertad acaba donde empieza la de los demás”, intentando explicar los límites que debe tener la libertad de unos para dar paso a la de los demás. Con el transcurrir del tiempo, la definición fue amoldándose a lo que ahora se la conoce como “Tus derechos terminan donde empiezan de los otros”, frase por demás explícita que al tomarlo como regla general, da a entender que para lograr una sana convivencia con los semejantes, necesitamos identificar nuestros límites; no hacerlo, simplemente reflejaría también un extremado egoísmo.

En cuanto al Gobierno, ya es momento en que debe refrescar su Gabinete Ministerial; si llegamos a donde estamos, es porque algo se está haciendo mal y corresponde hacer algunos ajustes antes que sea demasiado tarde, principalmente en aquellos ministerios que en lugar de aportar soluciones están complicándolo aún más. Es responsabilidad del Gobierno, brindar las garantías correspondientes para el normal accionar de la población, pero su mayor tarea radica en prevenir el ahondamiento de la crisis, para cuyo efecto, debe rodearse de profesionales con capacidad de negociación para resolver los problemas de los diferentes sectores.

El Director