Editorial

LA BUENA ECONOMÍA NO GIRA EN TORNO A OFRECIMIENTOS NI DÁDIVAS

A estas alturas de los acontecimientos, ya tenemos que haber aprendido la lección de que no podemos seguir ensayando modelos económicos populistas, que ya demostraron fracaso en diversos países y distintas épocas. Es hora de aplicar políticas pragmáticas diseñadas y desarrolladas por profesionales capacitados y con firmeza de carácter para llevar adelante un plan quinquenal, pensado en los beneficios del país por encima de intereses partidarios o de grupos.

En buen castellano, pretendemos decir que el nuevo gobierno nacional que resulte electo, debe rodearse de profesionales probos que de alguna manera denoten capacidad y solvencia moral para el manejo administrativo e institucional. En primer lugar requerimos de un presidente del Banco Central que sepa hacer respetar su autonomía e independencia, para desarrollar estrategias que conduzcan a incrementar las Reservas internacionales Netas, para así lograr el fortalecimiento de la moneda nacional y consecuentemente la estabilidad cambiaria.

A nivel legislativo, necesitamos que la Asamblea Nacional se despoje de presiones ideológicas, para consensuar leyes que brinden seguridad jurídica a los inversionistas y fomenten la atracción de capitales externos para desarrollar megaproyectos de infraestructura, los cuales además de mejorar la logística boliviana, propiciarán la generación de abundantes fuentes de empleo.


Y hablando de logística, amerita contar con un ministro de obras públicas con visión geopolítica, que tenga la capacidad de concretar los grandes proyectos que se quedaron dormidos como ser: Puerto Busch, Hub Viru Viru, conexión de la carretera Roboré- Paraguay, San Ignacio de Velasco- Villa Bella; el desarrollo de las hidrovías Ichilo – Mamoré, Puerto Siles – Guayaramerín y, el mejoramiento y acondicionamiento de la hidrovía Paraguay – Paraná que no se la está aprovechando en su real capacidad.

El Ministerio de Desarrollo Productivo (que fue creado para administrar Emapa y las demás empresas públicas improductivas), debe fusionarse en uno solo con el de Economía y quien lo conduzca, deberá tener la capacidad de identificar a los principales sectores que requieren de grandes inversiones para diseñar estrategias que permitan atraer capitales mediante la llegada de inversionistas.

Una de las formas de reducir el déficit fiscal es recortando la planilla burocrática para lo cual, se debe eliminar algunos ministerios innecesarios que solamente sirven para devolver favores políticos los cuales lastimosamente, llegan a convertirse en nidos de corrupción. Más bien, debería crearse el ministerio de turismo para impulsar este sector que puede también aportar mucho ingreso de dólares y generar miles de empleos directos e indirectos en diferentes niveles. La buena economía es el resultado de estrategias aplicadas en el momento y lugar adecuado.

El Director

Edición 287