
Contra quién es el bloqueo, ¿contra el Gobierno central o contra la Gobernación?; ni hacia el uno ni al otro; perjudicamos a nuestra propia gente, a la de a pie, a la que la suda el día a día para llevar el pan a su mesa; al transportista que traslada alimentos y medicamentos de una localidad a otra. Mejor dicho, se afecta más, a quien verdaderamente necesita de la carretera para llegar a su destino; al lugar de su trabajo o a su casa donde le espera su familia.
No es que esté contra el reclamo o la protesta; probablemente estén en su derecho, pero hacerlo afectando el libre tránsito de otros o coartando la libertad de trabajo, es carecer de empatía; refleja también una forma de exteriorizar un arraigado y desmedido egoísmo y egocentrismo.
La solución al problema radica en uno de los tres sectores involucrados, mejor si contribuyen los tres. Los bloqueadores lo pueden suspender y buscar otra vía de reclamo; la Gobernación cruceña debe buscar en sus filas un mejor negociador, con mayor capacidad para persuadir a la autoridad correspondiente de la contraparte a ceder dentro de su competencia, quien a su vez, tiene que despojarse de la atadura ideológica partidaria, para visualizar con objetividad la verdadera solución al problema y así adoptar la decisión pragmática que el caso amerita.
No es tan difícil solucionar el problema si hubiera buena voluntad de las partes. Ojalá la iluminación llegue a la inteligencia de los involucrados, para reestablecer el orden, la paz y armonía.
