Para estabilizar el tipo de cambio, necesitamos que ingrese una mayor cantidad de dólares al país, ya que lo que llega actualmente por concepto de exportaciones y remesas del exterior son tan mínimas que no alcanzan, aún sumando los préstamos que vienen a cuentagotas. El mayor flujo de dólares ingresará por concepto de inversiones y para que ello suceda, el requisito sine qua non es contar con una Ley que brinde las garantías necesarias al inversionista; simultáneamente el gobierno tiene que reducir el déficit fiscal y para lograr aquello, deberá recortar planillas progresivamente tanto en el órgano legislativo como en el ejecutivo en sus tres niveles, así como también aminorar en lo posible los gastos superfluos (viajes innecesarios y otras gollerías propias de la ostentación de poder).
Algunas autoridades argumentan que no se puede despedir personal de las entidades públicas porque existe una Ley que garantiza su estabilidad laboral; al respecto, considero que no es necesario efectuar despidos masivos, todos tienen derecho a una fuente laboral sea en el sector público o privado; lo que se tiene que hacer es promulgar otra Ley de incentivos al nuevo emprendedor y con esa Ley en la mano, se deberá invitar a los servidores públicos a dejar su cargo a cambio de convertirse en emprendedores con proyección a llegar a ser prósperos empresarios. Dicha Ley debe comprender incentivos reales y factibles tales como: orientación, capacitación, y cero impuestos por lo menos para los dos primeros años de gestión; estos nuevos emprendedores generarán mayores fuentes de empleo, creando así un círculo virtuoso que dará mayor movimiento a la economía.
La importación de diésel y gasolina no obstante haberse eliminado la subvención, continúa afectando la estabilidad económica del país, ya que absorben un gran porcentaje de los pocos dólares que nos ingresan. Urge una Ley de hidrocarburos que incentive la atracción de inversiones para la exploración de nuevos pozos y que en simultáneo, coadyuve a la explotación de los campos maduros, con cuya extracción se pueden reducir las importaciones en un 20%. En cuanto al déficit energético que se avecina por la extinción de las reservas de gas, se deberá compensar desarrollando energía renovable, para cuyo efecto también se debe promulgar otra Ley de incentivos que considere una reducción impositiva. De esta manera se amortiguaría la desventajosa competencia que tiene con el gas, por su bajo precio al consumidor como consecuencia del mantenimiento de la subvención.
Finalmente, para garantizar que las leyes expuestas cumplan con su cometido, requerimos de una “Ley madre”, orientada a erradicar de forma definitiva la cultura del bloqueo. Por más que los sectores productivos se esfuercen por desarrollar al país, siempre encontrarán freno y retroceso a sus aspiraciones por los bloqueos que son generados caprichosamente por grupos que no les interesa Bolivia, ocasionando su aislamiento de los países vecinos a nivel de conectividad, perdiendo grandes oportunidades comerciales que contribuirían a incrementar el ingreso de los dólares que tanto se necesitan. Esta Ley tiene que promulgarse antes de que se terminen los 90 días de estado de excepción, después ya será más difícil, por no decir imposible; los bloqueos afectan gravemente la tranquilidad y paz social, derechos fundamentales que los gobernantes están obligados a garantizar prioritariamente.
Harold F. Davila
Director de la Revista Contacto Económico
