ALFREDO SCHWARM PAZ
GERENTE GENERAL DE FERROVIARIA ORIENTAL S.A.
Hoy se respira una especie de despertar de los ferrocarriles en Bolivia. El Gobierno con apoyo de la CAF y el BID realizó la Cumbre Ferroviaria, para definir una política nacional de ferrocarriles, estrategias de desarrollo ferroviario y conexión entre las redes Oriental y Andina, en un momento en que Ferroviaria Oriental reactiva el servicio de pasajeros, luego de seis años de estar sin operación.
En ese contexto, es pertinente abordar cómo está marchando el ferrocarril del Oriente, para ello, profundizamos en la realidad de Ferroviaria Oriental, su estructura y su valor estratégico para la región.
Conversamos con el nuevo Gerente General de Ferroviaria Oriental, Dr. Alfredo Schwarm Paz, un abogado especialista en derecho comercial y penal, con 20 años de experiencia en la empresa carrilana, en la cual, en los últimos cinco años, se desempeñó como Gerente Comercial, y coordinador de las operaciones integrales de la empresa.
– Empecemos por lo técnico. ¿Cuál es la dimensión real de Ferroviaria Oriental hoy en términos de infraestructura?
– Ferroviaria Oriental no es una promesa, es una operación en marcha. Administramos una concesión de más de 1.200 kilómetros de vías férreas, con alta conectividad con los países vecinos Brasil y Argentina, y todos los puertos del Canal Tamengo, la puerta de ingreso a la Hidrovía Paraguay – Paraná, y de ahí al mundo. Tenemos conexión con todos los recintos aduaneros, zonas francas, parques industriales, centrales de transferencia de carga y centros de distribución de nuestra área de influencia.
La empresa cuenta con 35 locomotoras, más de 2.000 vagones en operación y más 500 trabajadores, con lo cual contamos con una capacidad instalada para transportar más de 3 millones de toneladas por año. Esto no es menor. Ferroviaria Oriental gestiona la infraestructura logística más importantes Bolivia, al servicio de la producción y comercio exterior del país.

– ¿Por qué el transporte ferroviario es estratégico para Bolivia?
– El ferrocarril reduce costos, amplía mercados y mejora la competitividad. Integra regiones productivas con puertos y mercados internacionales. El tren transporta grandes volúmenes a menor costo; mientras más carga transporta y mientras más larga es la distancia que recorre es más competitivo. Permite exportaciones más eficientes, nuestra empresa se ha especializado en mover grandes volúmenes de carga, entre granos, cemento, productos siderúrgicos, fertilizantes entre otros. Un país sin tren es un país más caro, más lento y menos competitivo.
– ¿De qué manera concreta se beneficia el país con Ferroviaria Oriental?
– Nuestro ferrocarril impacta positivamente en lo económico, fiscal y en lo estratégico.
En lo económico, nuestra logística mueve millones de toneladas que sostienen cadenas productivas completas. En lo fiscal, reducimos presión sobre la infraestructura vial y generamos actividad formal; y en lo estratégico, somos la base real para cualquier proyecto serio de integración ferroviaria entre oriente y occidente.
– Entremos a un punto sensible: el rol de La Gestora. ¿Qué gana siendo accionista?
La Gestora administra el Fondo de Capitalización Colectiva (FCC), que es el accionista de nuestra empresa. La Gestora gana lo que debe ganar cualquier administrador responsable de fondos previsionales: rentabilidad con respaldo real. Ferroviaria Oriental no es un activo especulativo, es una empresa real, con alta calificación de riesgo, activos físicos tangibles y demanda de servicios constante, que le genera un importante flujo operativo. Todo eso le permite a La Gestora diversificar su portafolio de inversión, invertir en economía real y generar retornos sostenibles a largo plazo. La inversión de la Gestora en nuestro ferrocarril es una inversión con lógica productiva, no especulativa.
–Sin embargo, se insiste en que podría haber riesgo para esos recursos…
– El mayor riesgo no está en Ferroviaria Oriental, nuestra empresa tiene una alta calificación de riesgo, siempre ha cumplido con sus obligaciones. El mayor riesgo está en la desinformación. Cuando se instala incertidumbre sin sustento, se afecta la percepción de valor, se genera presión innecesaria sobre decisiones técnicas y se distorsiona el análisis real del activo, y eso sí puede afectar decisiones futuras.
– Hablemos del contexto mayor. ¿Qué rol juega Ferroviaria Oriental en el plan de integración ferroviaria del país?
– Ferroviaria Oriental juega un rol central. Bolivia tiene un desafío histórico: conectar occidente con oriente e integrarse con los países vecinos. Esa es la visión del Gobierno nacional, la cual apoyamos y acompañamos como empresa. Ese proyecto no parte de cero. Parte de dos redes existentes: Red Oriental y Red Andina, tienen alta experiencia acumulada en 30 años de operación exitosa.

– Ahora vayamos al tema más mediático: el cuestionamiento a Carlos Gill como presidente del directorio. ¿Qué responde la empresa?
– Sobre este tema, consideramos que se está personalizando un debate que es estructural. En días pasados, la Junta de Accionistas ratificó como Director al Sr. Carlos Gill y el Directorio lo volvió a elegir como su presidente. Pero hablando de hechos, él ha sido parte de un proceso donde se ejecutaron inversiones significativas, se proyectó el crecimiento a largo plazo, se han incorporado 12 locomotoras y más de 700 vagones, se fortaleció la capacidad operativa, hoy tenemos capacidad para mover más de tres millones de toneladas de carga por año.
¿Está diciendo que fue clave en la recuperación de la empresa?
– Decimos que fue parte de un proceso donde hubo decisión de crecer, invertir, modernizar, en beneficio de los productores y operadores de comercio exterior. No muchos apuestan por infraestructura cuando no hay certezas inmediatas. Ahí es donde se diferencia el discurso de la acción.
– Entonces, ¿por qué cree que se lo cuestiona tanto?
– Porque en este tipo de negocios, las personas representan posiciones. Y cuando hay intereses en juego, es más fácil atacar a una persona que debatir un modelo de negocio o una estructura empresarial.
– Volviendo al tema de fondo: ¿hay un intento de desvalorización de la empresa?
– No podemos afirmarlo como hecho probado… pero sí podemos observar patrones.
Cuando se repiten argumentos sin sustento técnico, se amplifican interpretaciones parciales y se instala duda sobre activos sólidos.
– Para cerrar: ¿Qué le diría al país en este momento?
– Que el tren sigue sobre rieles. Que más allá del ruido, las vías están operativas en un 100%. La inversión existe, los pasajeros y la carga se mueven y el país se beneficia. Y que antes de creer en relatos… mire quién está moviendo realmente la economía.
En Bolivia, muchas veces se discute el poder desde la política. Pero hay otro poder, más silencioso y más determinante: el de la infraestructura que sostiene la economía.
