El campo cambia: la ganadería y agricultura regenerativa toman fuerza en la Chiquitania y el Chaco

El campo cambia: la ganadería y agricultura regenerativa

Bebederos, riego, ordenamiento del predio, sistemas agroforestales y otras prácticas productivas marcan el cambio en la producción. Así, el programa Paisaje Productivo Protegido (PPP Bolivia) impulsa una ganadería y agricultura regenerativa que empieza a consolidarse en estos territorios.

En el Bosque Seco Chiquitano y el Chaco, producir es ajustarse a un calendario que no controlan los productores. La lluvia marca el ritmo. En la Chiquitanía, el año se divide en una estación seca prolongada de abril o mayo hasta octubre o noviembre y un periodo húmedo que no siempre alcanza para compensar la escasez. Ese patrón define la siembra, el crecimiento de los pastos y la disponibilidad de agua. Más al sur, en el Chaco, el margen es todavía más estrecho: se trata de un territorio de clima seco a semiárido, con temperaturas promedio cercanas a los 26 grados y precipitaciones en torno a los 865 milímetros anuales, condiciones que reducen la eficiencia productiva y vuelven inciertos los rendimientos. Estos rasgos están descritos en el documento “Apoyo a los trabajos de la Mesa Interinstitucional de Bosques en la identificación de prioridades de inversión para la gestión forestal integrada y sostenible”, elaborado por la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC).

Pero el problema no es solo el clima. En la Chiquitania la expansión agrícola y ganadera avanza sobre el bosque y deja suelos degradados, cobertura fragmentada y menor capacidad de recuperación natural. A eso se suman los incendios forestales, que en las últimas dos décadas afectaron a millones de hectáreas en las tierras bajas del país, reconfigurando paisajes enteros y encareciendo cualquier intento de producción sostenida. En el Chaco, además, el cambio de uso de suelo sin control acelera ese deterioro. El resultado es un sistema productivo que se sostiene sobre una base ecológica cada vez más frágil, según el mismo documento elaborado por la FCBC para apoyar la planificación de inversiones en restauración y manejo forestal en Santa Cruz.

Productores intercambian conocimientos en campo sobre prácticas sostenibles que fortalecen la producción y el cuidado del bosque.

Frente a ese contexto, algunos productores empezaron a retomar formas de trabajo que antes eran parte del manejo cotidiano. Se trata de producir aprovechando mejor el suelo, priorizando su uso eficiente y manteniendo el bosque en pie como parte del predio.

Reservorio de agua construido en el predio permite asegurar disponibilidad hídrica para el ganado y la producción

En esa línea, el programa Paisaje Productivo Protegido (PPP Bolivia) impulsa y fortalece estas prácticas, promoviendo una ganadería y agricultura regenerativa. Para ello, articula las experiencias del proyecto Prácticas Regenerativas Innovadoras para una Agropecuaria Sostenible (PRIAS), impulsado por FCBC. Así, se consolida un modelo de gestión del territorio que ordena la producción y la conservación en un mismo espacio, como una forma de producir que hoy vuelve a posicionarse frente a los desafíos actuales.

La integración de sistemas agroforestales permite combinar bosque, cultivos y ganado, mejorando la productividad sin desmontar

El PPP se originó en Argentina, a través de la fundación ProYungas, y luego se extendió a Uruguay, Chile y Paraguay. En Bolivia, se implementa desde hace dos años en predios clave de la Chiquitania y el Chaco, donde se busca mantener el paisaje y las áreas de bosque.

En este marco, productores que forman parte del PPP Bolivia están aplicando este modelo, organizando sus predios y combinando áreas productivas con espacios de conservación. A partir de ello, incorporan prácticas en el manejo del agua, como bebederos para el ganado, tanques de almacenamiento, sistemas de riego e hidratantes para el control de incendios, además de cultivos suplementarios para la época seca y monitoreo de biodiversidad.

El manejo ordenado del predio y la diversificación productiva ayudan a recuperar suelos y sostener la producción en el tiempo.

Estas medidas permiten asegurar agua en momentos críticos y mejorar su calidad: cuando el ganado accede a agua limpia, reduce la carga bacteriana, disminuye el uso de antibióticos y mejora su rendimiento al no tener que desplazarse largas distancias.

A esto se suma la implementación de sistemas agroforestales (SAF), que combinan cultivos, árboles y, en algunos casos, pasturas, junto con prácticas de restauración como cobertura vegetal, rotación de cultivos y uso de abonos orgánicos. Esto permite recuperar la fertilidad del suelo, conservar la humedad y lograr sistemas más estables en el tiempo. Asimismo, el aprovechamiento de recursos no maderables, como frutos, semillas o miel, abre oportunidades para diversificar ingresos sin desmontar, dando valor al bosque en pie.

El acceso a agua mediante bebederos mejora la salud del ganado y reduce la presión sobre fuentes naturales.

En un contexto cada vez más desafiante, explorar nuevas formas de producir puede marcar la diferencia: producir conservando. El PPP Bolivia es ejecutado por la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC) y la ONG Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA), con el apoyo de la iniciativa ambiental Team Europe, la Embajada de Suecia y la Unión Europea.