La mayoría de la gente se había hecho ilusiones, confiados en que el presidente por fin salía de su burbuja y se daría cuenta (o reconocería por lo menos) la realidad económica por la que atraviesa el país y en consecuencia, adoptaría medidas de solución urgentes para facilitar el ingreso de dólares al circuito financiero formal y así frenar la escalada inflacionaria y de paso definir (es de su competencia como gobernante), la suspensión gradual o diferenciada de la subvención a los combustibles, así como también la liberación progresiva y cuidadosa (en base a análisis técnicos) de la tasa cambiaria. Se esperaba un discurso alentador, no un destructor de sueños y expectativas, desubicado y carente del sentido de la realidad.
Nada de eso ocurrió, mucha charla sobre el pasado y como siempre, buscando la manera de eludir responsabilidades sobre un evidente fracaso de su modelo económico, señalando como culpables a los opositores y a factores externos, que nada tienen que ver con el manejo de la política económica interna. El anunciado referéndum no hará mas que prolongar la agonía de muchos emprendedores, con las negativas consecuencias sobre la población mayoritaria, que empezará a migrar a otros países, además de ocasionar un drenaje innecesario en las alicaídas arcas del Estado. En el Gobierno no escuchan recomendaciones, parecería que sus mayores esfuerzos lo concentran en cuidarse que el ex jefe no les vaya a quitar el bastón de mando, postergando a un segundo plano los intereses del país.
Por su parte y de yapa, la Asamblea Legislativa Plurinacional, distrae tiempo y recursos en temas irrelevantes con intereses partidarios orientados solamente a buscar ventaja de las próximas elecciones; no se visualiza algún líder en la ALP, que realmente le interese proponer y discutir leyes que ayuden a salir de la crisis. Se necesita de manera urgente además de destrabar los créditos internacionales, una Ley que frene el abuso ilimitado de bloqueadores, la Ley de seguridad jurídica que involucre sanciones drásticas a los avasalladores de propiedades y a los ocasionadores de incendios. Es alarmante la apatía e indiferencia de algunos legisladores que evidencian una sumisión ciega a los parámetros ideológicos impuestos por sus jefes.
Las reacciones discordantes al discurso presidencial, no se hicieron esperar y antes que se conviertan en acciones desfavorables, el presidente Arce ya convocó para el miércoles 14 a un encuentro con algunos sectores del empresariado, con la finalidad de analizar la problemática nacional y “en conjunto”, tomar las decisiones correspondientes. Por su parte la Cámara Agropecuaria del Oriente (sector productivo muy golpeado por la crisis y por consiguiente con mayores demandas específicas), está solicitando adelantar una reunión de emergencia con el presidente y su equipo ministerial para el martes 13. Por lo visto, será una semana cargada de reuniones para el presidente, ya que a los mencionados, probablemente se le sumarán los interculturales y demás organizaciones sociales. Ojalá que de esta agenda de encuentros, podamos felizmente ver salir humo blanco.

