Patra, pionera en la confección de ropa deportiva nacional celebra 30 años inspirando mujeres a soñar.

Hace treinta años una mujer con todo en contra, se atrevió a soñar y así crear una marca como PATRA, las herramientas de estos inicios fueron la fe, el trabajo arduo y mucha perseverancia. Sin embargo, con el pasar de los años, muchas personas se sumaron a este sueño, siendo la familia, amigos, colaboradores, clientes e instituciones los más importantes.

“Hoy, después de tres décadas, tenemos el corazón lleno de gratitud y podemos decir que lo hemos logrado, pero aún nos falta mucho por hacer”, manifestó Amelia Solórzano Subelza, Gerente General de PATRA, satisfecha por las tres décadas que cumple PATRA en el mercado nacional.

PATRA ha sido pionera en la confección de prendas de ropa deportiva. Una marca cuya mayor inspiración ha sido la mujer, la vida saludable y fortalecer lo hecho en Bolivia, es por ello que está comprometida con la calidad, satisfacción y necesidades de su principal protagonista: el cliente.

La misión de la empresa es elaborar productos innovadores con materiales de alta calidad, pensando en la satisfacción de las necesidades de sus clientes, ofreciendo la excelencia al desarrollar cada prenda con los valores de la empresa, logrando así un crecimiento que beneficie a todos sus colaboradores, clientes y sobre todo a lo Hecho En Bolivia.

Solórzano comenta que su emprendimiento inició el 16 de abril de 1994, con pocos recursos, por lo que la situación económica la empujó a buscar nuevos horizontes.

Empezó haciendo un curso de corte y confección, compró dos máquinas industriales, telas e hilos y cuando tuvo las primeras prendas se fue a Yacuiba para poder comercializar su producción. Al poco tiempo, la crisis que afectó a Argentina, hizo girar su nicho de mercado hacía el público boliviano.

En un principio producía 120 prendas semanales, después la producción fue creciendo, en el boom de sus ventas se logró producir un promedio de 35.000 prendas mensuales lo que permitió generar más de 50 empleos directos y más de 500 indirectos, hecho que motivó en el 2008, a inaugurar una fábrica modelo con todos los procesos de área, como ser: el de corte, confección, bordado, empaque y producto final. A partir de ese momento tuvo un crecimiento exponencial no solo en el mercado local sino en otros departamentos.

“La verdad cuando pienso en cómo inicié me emociono, porque realmente no puedo creer que comencé con tan poco y de una forma artesanal, en esa época quería generar ingresos para mis hijos, puse mucho empeño y amor a mi trabajo. Así fue surgiendo mi emprendimiento; además, soy una mujer que tiene mucha fe en mi prójimo y en Dios, porque todo lo que uno hace de buena fe, lo cosecha en buenos frutos”, señaló Solórzano al destacar las claves para salir adelante, siendo la diversificación de su producción, la calidad e innovación en nuevas tendencias lo más importante.

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