Pandemia Covid-19: Las medidas tomadas por los Estados y la carga sobre las mujeres

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El escenario de cuarentenas pone en alerta también respeto al riesgo que tienen las mujeres de sufrir violencia doméstica. Los datos de la región establecen que los índices de violencia de género son mayores dentro de los hogares.

De acuerdo con una publicación de la Agencia de Noticias Fides (ANF), el coronavirus se extiende y las muertes se acercan a 10 mil en todo el mundo, y en las medidas que llevan adelante los Estados y gobiernos hay sectores más vulnerables, como las mujeres, que según expertos deben afrontar nuevas cargas y riesgos.

“Las mujeres están en la primera línea de la respuesta y asumen mayores costos físicos y emocionales, así como un mayor riesgo de infección en la respuesta a la crisis. Es fundamental atender a las necesidades inmediatas de las mujeres e incorporarlas en los procesos de toma de decisiones”, detalla ONU – Mujeres en un análisis de la situación actual del coronavirus y las medidas para incorporar la igualdad de género en la gestión de respuesta ante la pandemia.

Son 169 países que han registrados la presencia del Covid-19, hay más de ‪240.000 casos de contagio, la mayoría (más de 81.000) en China, con un saldo de 3.249 muertes. La cifra de decesos en todo el mundo supera los 9.800, sin embargo, la esperanza se mantiene porque el número de recuperados a nivel mundial es de 84.962, según el monitoreo de la Universidad John Hopkins y la OMS, al cierre de esta nota.

En gran parte de los países más afectados (como Italia, Irán o España) se han determinado medidas drásticas como el cierre de fronteras, estado de excepción, aislamiento social por horarios y cuarentenas rigurosas. Lo que en hechos concretos define que las personas se mantengan dentro de sus casas para evitar la expansión del virus. Esto genera mecanismos de control, pero también repercute en el entorno y comportamiento social, la situación económica y la cotidianidad laboral.

En el marco de esas medidas, el escritor y activista uruguayo, Raúl Zibechi da cuenta que a la par del peso y riesgo que las mujeres deben enfrentar durante estas medidas estatales de permanecer en sus viviendas, hay en la misma situación “personas que trabajan en precario (mercados populares, tianguis, venta callejera, informalidad y toda la enorme variedad de la sociabilidad y sobrevivencia populares). En primer lugar, en su inmensa mayoría son mujeres las que sostienen la economía no formal. En segundo, estar apenas unos días sin poder vender o realizar servicios, condena a familias enteras a la mayor pobreza, sobre todo a las niñas y niños que dependen del trabajo precario de sus madres y padres”.

Bolivia y otros países de la región han dispuesto la disminución de los horarios de trabajo y la permanencia de las personas en sus domicilios, estas determinaciones también han sido apoyadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo, para especialistas e instituciones, se requiere hacer un análisis de las consecuencias colaterales en que derivan estos mecanismos de prevención ante el coronavirus.

“Las mujeres siguen siendo las más afectadas por el trabajo de cuidados no remunerado, sobre todo en tiempos de crisis. Debido a la saturación de sistemas sanitarios y al cierre de las escuelas, las tareas de cuidados recaen mayoritariamente en las mujeres, quienes, por lo general, tienen la responsabilidad de atender a familiares enfermos, personas mayores y a niños y niñas”, explica ONU – Mujeres.

Aumenta el riesgo de violencia dentro del hogar

Este escenario de cuarentenas y permanencias por horarios dentro de los domicilios pone en alerta también respecto al riesgo que tienen las mujeres de sufrir violencia doméstica. Los datos de la región establecen que los índices de violencia de género son mayores dentro de los hogares.

“En contexto de emergencia aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar el aislamiento de las mujeres”, sostiene ONU – Mujeres.

Es así que las personas sobrevivientes de violencia “pueden enfrentar obstáculos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a órdenes de protección y/o servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulación o la cuarentena. El impacto económico de la pandemia puede generar barreras adicionales para dejar una pareja violenta, así como mayor riesgo de explotación sexual”.

Para el activista Zibechi es necesario tomar en cuenta esta problemática, ya que no solo en Bolivia, sino en gran parte de la región, estas medidas que tomaron los gobiernos implica que “las mujeres, las madres, las abuelas y las niñas y adolescentes, estarán forzadas a soportar padres, abuelos y hermanos agresivos, acosadores y hasta violentos, sin la menor posibilidad de revertir esta situación”.

Ante esto, OMU – Mujeres recomienda en principio, implicar a las mujeres en todas las fases de la respuesta y en la toma de decisiones nacionales y locales, especialmente a grupos de mujeres que están recibiendo mayormente el impacto de las crisis como las mujeres trabajadoras del sector sanitario, trabajadoras domésticas y del sector informal, así como mujeres migrantes y refugiadas.

Además de “impulsar consultas directas con organizaciones de mujeres sobre la situación de las mujeres, en particular sus necesidades y las medidas adecuadas para enfrentar la pandemia, asegurando que sus opiniones, intereses, contribuciones y propuestas sean incorporadas en la respuesta”.

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