Coronavirus en Perú, el día “D”

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El jueves 26 de los corrientes, el gobierno peruano definirá si amplía la cuarentena decretada para frenar la propagación del coronavirus, cuyo vencimiento será el martes 31; decisión difícil que deberá asumir el presidente Vizcarra, tomando en cuenta que para hacerlo, tendrá que equilibrar la responsabilidad entre los dos platos de la balanza; por un lado está la intención de proteger vidas humanas, en tanto que al contrapeso deberá considerar las consecuencias inmediatas y de mediano plazo en lo referente a conflicto social (con riesgo de complicar enfrentamientos entre autoridades y los directamente afectados) y crisis económica. Mantenernos vivos y sanos es responsabilidad de todos, pero aplicar políticas de protección corresponde al gobierno, lo que no limita a quienes somos o nos consideramos pensadores, aportar con recomendaciones y sugerencias.

Entre los diversos conceptos que se tiene sobre la “responsabilidad”, podemos resumirlo de esta manera: es un valor que está en la conciencia de la persona que estudia la ética sobre una base moral; también podemos definirlo como el cumplimiento de las obligaciones, o el cuidado al tomar decisiones o realizar algo. Pero, responsabilidad dirigida a quién o hacia quiénes; por un lado están aquellos que quieren protegerse a sí mismos y a su familia, en tanto que, al otro extremo, están quienes necesitan trabajar para salvar el día a día y las personas que quieren ser felices a su manera; en este grupo también, están muchos de la tercera edad que gustan salir al aire libre de los parques, principalmente porque sus viviendas no reúnen las condiciones adecuadas para mantenerse las 24 horas del día; entendamos de una vez, a ellos no les sirve la cuarentena, les perjudica y, no son considerados por los medios de comunicación.  

Ambos sectores tienen derecho y razón, ¿cuál grupo es mayoritario?, no interesa, puesto que en algún momento y según el desarrollo de los acontecimientos puede revertirse la situación. Entonces con este antecedente, quizá no corresponda una medida extrema; habría que buscar el punto medio, el equilibrio entre el beneficio de ambos grupos; para lo cual, se tendría que mantener en vigencia los saludos a distancia, suspensión de labores educativas a todos los niveles, salvo aquellas que se pueden efectuar vía digital; prohibición de los eventos y las reuniones colectivas. ¿Algo más?, sí, insistir con la educación y concienciación de cambiar los malos hábitos de higiene y desarrollar programas que contribuyan a reforzar el sistema inmunológico de la población; es aquí donde los medios de comunicación deben hacer énfasis, en lugar de atemorizar tanto a la gente, puesto que el miedo paraliza, nubla la mente y propaga la psicosis colectiva.

Harold Dávila Ruiz
Director General