Casa de la Moneda, una mirada al pasado histórico y financiero del mundo

En la ciudad de Potosí, la Casa Nacional de Moneda (CNM) es un testigo de la historia de Bolivia y de América Latina. Desde su inauguración el 31 de julio de 1773, esta edificación ha desempeñado múltiples roles que abarcan desde su función como factoría de monedas en la época colonial hasta su actual encarnación como un museo y archivo histórico de inmenso valor cultural.

En su nacimiento, originalmente conocida como Real Casa de Moneda (donde actualmente funcionan las oficinas del Consejo de la Magistratura), respondió a la necesidad de la Corona Española de organizar una infraestructura para la acuñación de monedas. Esto se debió a la masiva extracción de plata del Cerro Rico de Potosí, que requería dinero circulante para facilitar las transacciones económicas en la región y en todo el continente.

La primera Casa de Moneda funcionó durante casi dos siglos, utilizando tecnología rudimentaria y produciendo monedas susceptibles a la falsificación. Fue entonces cuando se decidió construir una segunda Casa de Moneda de mayores dimensiones y equipada con maquinaria más moderna, dando paso a la inauguración de la actual Casa Nacional de Moneda en 1773.

En los años que siguieron a la inauguración de esta nueva Casa de Moneda, se acuñaron miles de filos de plata, marcando un hito en la historia de la acuñación de monedas. A partir de 1825, las monedas producidas aquí corresponden a la era de la República de Bolivia.

La relevancia histórica de este edificio se evidencia no solo en su función original como fábrica de monedas, sino también en su posterior transformación en un fortín, un cuartel de serenos, un centro de reclutamiento en tiempos de guerra, y lugares de aprendizaje, albergando aulas de la Escuela de Minas y la primaria «José Alonzo de Ibáñez». Además, la Casa Nacional de Moneda fue pionera en el ámbito cultural al acoger la primera exposición pictórica en su interior, lo que eventualmente llevó a su conversión en museo.

De acuerdo al investigador Glen Stephen Murray, en la Primera Casa Real de Moneda, entre 1574 y 1773 se acuñó aproximadamente 12.574.464 kilos de plata, lo que representó 314.360 lingotes.

De acuerdo con su director, Luis Arancibia, las características, dimensiones, altura de las murallas, techos, solidez de la estructura de construcción, entre otros, hicieron que un grupo de intelectuales a la cabeza del pintor Cecilio Guzmán de Rojas usaran esos espacios para hacer una primera exposición pictórica, actividad cultural que daría paso a que la Benemérita Sociedad Geográfica y de Historia de Potosí (SGHP) tomara la decisión de convertir el edificio en museo.

“A partir de 1936 las gestiones complejas en las que se embarcó esta importante organización de la sociedad civil potosina tuvieron una respuesta positiva hasta el 1940, en el Gobierno del General Enrique Peñaranda, mediante ley del 5 de octubre de dicho año, faculta a SGHP administrar la edificación y hacer uso de sus espacios para que desarrollen sus actividades culturales”, explicó Arancibia.

Esta institución emblemática ha logrado preservar su legado a lo largo de los años. A partir de 1936, la Sociedad Geográfica y de Historia «Potosí» obtuvo el derecho de administrar el edificio y utilizar sus espacios para actividades culturales. En 1969, el Banco Central de Bolivia asumió la responsabilidad económica del museo y la promoción de su arquitectura y obras, mientras que en 1996, la Casa Nacional de Moneda pasó a depender de la Fundación Cultural de Banco Central de Bolivia.

Los medallones de la segunda Casa Real de Moneda se erigieron en la antigua Plaza del K´hatu (denominada por los españoles como Plaza del Gato) en el año 1759 y la obra finalizaría en 1773, la misma se inauguraría oficialmente en julio de ese año con la acuñación de las monedas circulares denominadas “columnarias” y las de “bustos” que se fabricaron hasta 1825, a partir de ese año las monedas que se fabricaron ya correspondían  a la etapa de la República de Bolivia.

Actualmente, la edificación alberga un impresionante acervo de más de 12,000 bienes distribuidos en 23 colecciones y un Archivo Histórico con documentación que abarca desde 1550 hasta la actualidad, compuesto por aproximadamente 157,556 bienes documentales, incluyendo 27 fondos documentales, hemeroteca, mapoteca y planoteca.

Luego de la inauguración de la nueva Ceca, vale decir entre 1773 y 1826, se acuñaron por lo menos 4.798.383 filos de plata, aproximadamente 119.960 lingotes de este metal.

Las cifras de visitantes anuales son igualmente impresionantes, superando las expectativas con más de 55,000 visitantes registrados hasta la fecha. Además, el museo ha implementado salas permanentes innovadoras, como la «Pequeña Casa de Moneda» diseñada para niños, y una sala dedicada a los archivos coloniales y republicanos que han sido declarados Memoria del Mundo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Los ingresos generados por las visitas al museo, la venta de souvenirs, libros y los servicios del Archivo Histórico se elevan a 1,007,335.20 bolivianos, demostrando un crecimiento constante. “La Casa Nacional de Moneda se enorgullece de su compromiso con la comunidad, organizando exposiciones temporales, conversatorios con expertos nacionales e internacionales y, lo más importante, abriendo sus archivos a la población para contribuir a una reescritura de la historia que no pase por alto ninguna injusticia”, afirmó Arancibia.

A la fecha se ha inaugurado una sala permanente para exponer archivos coloniales y de le República que custodia el repositorio, con el objetivo de que la población pueda conocer los documentos que fueron declarados Memoria del Mundo por la Unesco a través del programa Memory of the World Register for Latin America and the Caribbean (Mowlac). El Director de la Casa de la Moneda, afirma que esta nominación significa que la historia del mundo no se puede entender sin documentos que son, por ejemplo, el Manuscrito del Prior y hermanos del Hospital San Juan de Dios de esta Villa Imperial de Potosí, contra Francisco García de Frías sobre la hornaza y esclavos de Juan Rodríguez Vergara el año 1626.

“No queda duda de que la Casa de la Moneda en los distintos momentos que vivió nuestro país es de gran importancia, construida como fábrica de monedas circulares por voluntad de la sociedad civil potosina terminó siendo el repositorio nacional que es actualmente y existen un sinnúmero de archivos que aún no han sido auscultados y muchos episodios de la historia de Bolivia y del mismo continente continúan en blanco”, finalizó Arancibia.

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