El más reciente Estudio Brechas de Género en Inclusión Financiera 2025, elaborado por Credicorp, muestra que Bolivia mantiene una trayectoria positiva en materia de inclusión financiera. Sin embargo, también evidencia que las mujeres continúan avanzando a un ritmo más lento que los hombres en algunos segmentos, lo que plantea desafíos importantes para el sistema financiero, las políticas públicas y las propias organizaciones del sector.
A partir del Índice de Inclusión Financiera del Banco de Ideas Credicorp, que evalúa dimensiones como acceso, uso y calidad percibida del sistema financiero, el análisis de género permite observar con mayor precisión cómo evolucionan las diferencias entre hombres y mujeres a lo largo del tiempo. En Bolivia, los resultados reflejan una mejora sostenida en los indicadores y una reducción progresiva de la brecha, hasta llegar a una distancia mínima en el puntaje general y en el nivel más alto de inclusión financiera.
Para Mariana López, Gerente de Estrategia de Personas del BCP Bolivia
Este tipo de diagnósticos representa una referencia valiosa no solo para entender la realidad social, sino también para revisar los procesos internos de las organizaciones. Desde su perspectiva, las transformaciones que experimenta la sociedad exigen a las entidades financieras una evaluación constante de la forma en que operan, toman decisiones y ajustan sus prácticas para responder de manera coherente a los desafíos del entorno.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio se encuentra en el comportamiento de las mujeres emprendedoras, quienes registran mayores niveles de interacción con el sistema financiero que las mujeres no emprendedoras. No obstante, persiste una limitación clave: el 62% de ellas aún no accede a crédito formal. Esta realidad revela una oportunidad concreta para el sector financiero, que puede avanzar en el diseño de productos y soluciones ajustadas a las características de estos emprendimientos, considerando su escala, ciclos operativos y necesidades específicas.
En este escenario, el acompañamiento a través de la educación financiera se vuelve un componente esencial. Más allá de facilitar el acceso a herramientas formales, permite promover un uso más sostenido y efectivo de los servicios financieros, contribuyendo a la consolidación de los negocios liderados por mujeres y fortaleciendo su participación en la economía.
El estudio también identifica al nivel socioeconómico como el principal factor de exclusión financiera en Bolivia.
La brecha entre mujeres de nivel alto y bajo alcanza 38 puntos porcentuales, lo que evidencia que, aunque existen avances generales, estos no se distribuyen de manera homogénea. Mientras una parte importante de las mujeres de mayores ingresos ya mantiene un vínculo más desarrollado con el sistema financiero, en los segmentos de menores recursos el proceso continúa siendo más gradual y enfrenta más barreras.
Frente a ello, López considera fundamental seguir fortaleciendo las políticas públicas y ampliar la oferta de productos financieros accesibles, con propuestas que respondan a las distintas realidades de la población. Este enfoque, sostiene, es determinante para que más mujeres logren integrarse al sistema financiero y para reducir las diferencias que aún persisten entre distintos grupos sociales del país.
Otro de los ejes centrales del estudio es la digitalización, que se consolida como la principal puerta de entrada al sistema financiero. En Bolivia, la tenencia de billeteras digitales se triplicó en los últimos cinco años, lo que confirma el papel decisivo de estas herramientas en la ampliación del acceso a pagos y transferencias. Sin embargo, el informe también advierte una diferencia en la percepción de seguridad: el 36% de las mujeres declara sentir miedo frente a las transacciones digitales, frente al 31% de los hombres.
Para acompañar este proceso de manera efectiva
La ejecutiva del BCP Bolivia subraya la importancia de seguir promoviendo productos simples, claros y fáciles de usar, junto con espacios adecuados de orientación y atención. Este acompañamiento resulta clave para que más usuarias incorporen gradualmente los canales digitales en su vida cotidiana, resuelvan dudas operativas y fortalezcan su confianza en el uso de servicios financieros.
La publicación consecutiva del estudio durante cinco años constituye, además, una señal relevante para el ecosistema financiero regional. Para López, contar con información sostenida y comparable en el tiempo permite identificar tendencias, reconocer cambios y priorizar los aspectos que requieren mayor atención en relación con la situación de las mujeres en Bolivia.
Asimismo, destaca que medir estas brechas de forma sistemática y hacer públicos los resultados envía un mensaje claro sobre la necesidad de abordar la inclusión financiera con base en evidencia. La transparencia en la información no solo mejora la toma de decisiones en el sector privado y público, sino que también orienta los esfuerzos hacia iniciativas más alineadas con las realidades concretas de las mujeres.
En un contexto donde la inclusión financiera se vincula cada vez más con el desarrollo productivo, la autonomía económica y el acceso a nuevas oportunidades, el estudio de Credicorp reafirma que el avance no depende únicamente de ampliar servicios, sino de entender con mayor profundidad las condiciones que aún limitan una participación plena y equitativa. En esa tarea, la medición constante, el diseño de soluciones pertinentes y el acompañamiento adecuado seguirán siendo factores decisivos para cerrar brechas y consolidar un sistema financiero más inclusivo en Bolivia.
