Se percibe carencia de capacidad y liderazgo

El triunfo de las pititas en noviembre del año pasado, se debió al gran esfuerzo y sacrificio de la población, pero además y principalmente, al liderazgo que Luis Fernando Camacho supo ejercer para conducir a su región y luego al país, hacia la liberación de la dictadura de aquél entonces. Al final de la contienda, logró unificar en un solo propósito a destacados líderes regionales como Pumari, Albarracín y a los Ponchos Rojos entre otros, para instalar el gobierno transitorio despertando así, una enorme expectativa y esperanza de alcanzar tiempos mejores.

Lamentablemente el gobierno nacional, todavía no ha logrado cohesionar un equipo ministerial fuerte que sea capaz de “neutralizar”, a un congreso mayoritariamente negativo que, a todas luces, refleja su intención de recuperar el sillón presidencial a cualquier precio (los demás poderes ya los ganó sorprendentemente rápido). Conviene aclarar que gobierno fuerte, no siempre es sinónimo de dictadura, no es necesario llegar a extremos, pero los problemas urgentes del coronavirus y la economía en caída, no se resolverán eficientemente si antes no se soluciona la crisis política.

Con un simple Decreto Supremo, el gobierno de la señora Jeaninne Añez puede fortalecerse y reencontrar su liderazgo y empezar a alinear al país sobre únicamente dos objetivos en simultáneo: combatir la pandemia y sentar las bases de la recuperación económica. Los diversos sectores de la población acudirán a participar activamente en los objetivos trasados, en cuanto perciban que ya cuentan con un gobierno fuerte y confiable. No hay secretos para la conducción exitosa de un país; capacidad y liderazgo son los factores claves.

Harold Dávila Ruiz Director General