Una pequeña sugerencia: mejorar la estrategia comunicacional

Todo gobernante anhela hacer lo mejor para su país, independientemente de la corriente ideológica que lo enmarque; proteger la salud de su población, desarrollar la economía, eliminar la corrupción y un sin número de etcéteras que conforman su paquete de objetivos y que lamentablemente no todos se llegan a cumplir. La principal limitación, no se encuentra en la falta de buenas intenciones que por el contrario es lo que más sobra; muy pocos se toman el trabajo de analizar si la estrategia comunicacional a emplearse sea realmente la más adecuada.

No se necesita gastar millones en la difusión de políticas en los diferentes medios de comunicación y especialmente en la televisión, que es la que más recursos absorbe y que además una estrategia mal encaminada lejos de favorecerle puede ocasionar daños incalculables, como los que ya se han ido experimentando. Todo país tiene una población diversa con características propias en cada estrato social que denota diferente nivel cultural y que, por consiguiente, cada una de ellas requiere de una estrategia comunicacional específica.

Las personas que mínimamente han estudiado algo de administración y principalmente los empresarios, están conscientes que en tiempos de crisis se debe efectuar una reestructuración de las empresas con doble objetivo: reducir costos y mejorar la competitividad. Llevada esta premisa al ámbito estatal, sabemos también que la reducción de ministerios contribuye tremendamente, no solo a reducir costos si no que, además, facilita la tramitología con lo que se llega a brindar un servicio óptimo y oportuno a la población. Un aparato burocrático demasiado grande en relación a su número de habitantes, le hace más pesado, menos eficiente y más costoso.

Los artistas no hubieran salido a protestar, luego de lanzarse la disposición de que el área cultural pasaba a depender del ministerio de educación, si previamente se habría preparado a dicho gremio, con orientación adecuada y oportuna y con los términos entendibles por nuestros artistas, quienes son los cultivadores y moldeadores del espíritu de la población. La fusión de los referidos ministerios, es una decisión muy acertada vista de diferentes ángulos, por cuanto lo más cercano a la cultura es la educación y viceversa.

El turismo por su parte (que estaba fusionado al área cultural), está más ligada a la productividad, por tanto, pasar a depender del ministerio de Desarrollo Productivo, le facilitará un crecimiento efectivo, pues este sector, todo el tiempo ha estado abandonado a su suerte mucho antes de la pandemia y de los bloqueos de las pititas. La cultura, educación y el deporte son desarrolladores de la persona en su integridad física, mental y espiritual; en tanto que el turismo, así como los demás sectores productivos, son generadores de recursos económicos que contribuyen al crecimiento sostenible de la población; en suma, todos son igualmente importantes y necesarios.

Harold Dávila Ruiz Director General