Editorial

Agricultura vulnerable, economía en riesgo

Los continuos lamentos de los agricultores bolivianos sobre las pérdidas que vienen obteniendo como efecto de la sequía y de la invasión de plagas que cada vez son más incontrolables, son una alerta roja que anuncia que la economía y la alimentación de los bolivianos se encuentran en cierto grado de riesgo. Los productores han planteado al gobierno que gran parte de la solución al problema radica en la aplicación de la biotecnología que implica el uso de semillas transgénicas que han demostrado resistencia a las diversas plagas que acechan los cultivos y que países vecinos como Brasil y Paraguay lo vienen ejecutando con notable éxito.

El argumento del gobierno para no ceder a esta propuesta, es que los productos transgénicos son dañinos para la salud, no obstante que connotados científicos especializados en este tema, ya han demostrado que las semillas genéticamente modificadas no afectan la integridad alimenticia del consumidor. En una situación como ésta, donde la duda limita la implementación de normas que induzcan a solucionar el problema, los agricultores se preguntan, ¿valdrá la pena seguir luchando contra la corriente?, y asumiendo que la respuesta fuera positiva, ¿cuánto tiempo resistirán?.

Estaría demás, enfrascarnos en este momento en las consecuencias económicas que puedan derivar de la no atención “inmediata” a la demanda del agricultor que se encuentra en verdaderos apuros; la principal solución a este problema está en la decisión política que debe asumir el ministro del sector, pero aquí cabe hacerse también la siguiente pregunta, ¿hasta qué punto el ministro o sus asesores conocen la temática agrícola del oriente?, dicho de otra manera, si los funcionarios públicos desconocen el terreno que están pisando, ¿cómo se espera que apliquen disposiciones adecuadas y acertadas?. Tenemos que escuchar a quienes realmente están sumergidos en la problemática, para así evitarnos mayores complicaciones innecesarias.

El Director




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