Editorial

Trabajo y desarrollo humano

La mejor manera de garantizar el bienestar económico de los hogares es facilitándoles empleo, cuantas más familias accedan a este derecho, la probabilidad de crecimiento del país que los cobija será mayor; por otro lado, quienes generan los espacios laborales son las unidades productivas y quien debe mediar entre ambos para mantener un equilibrio de intereses es el Estado a través de sus entidades reguladoras.

De lo expuesto podemos deducir que, si se crea las condiciones necesarias para que los emprendedores se atrevan a constituir más empresas y las ya existentes logren desarrollarse, el país ganará por partida doble; reducirá el desempleo y la informalidad, además de incrementar las recaudaciones impositivas a través de sus nuevos contribuyentes.

Para que este enunciado se cumpla, es menester también que el gobierno busque la manera de fomentar la armonía entre la fuerza laboral y el empresariado; ambos deben entender que son aliados para el logro de un objetivo común que es el desarrollo humano; empresarios y trabajadores se necesitan mutuamente y en esa fusión de responsabilidades, deben contribuir al crecimiento de un país fuerte y vigoroso.

Es bueno que el Estado proteja al trabajador, pero cuidando de no afectar al generador del empleo; dicho de otra manera, el incremento salarial, así como la implementación de bonos, debe ir acompañada de “cierto grado de exigencia” de cumplimiento de tareas y responsabilidades por parte del asalariado. De esta manera, se esmerará en contribuir al crecimiento de la empresa, en tanto que ésta alcanzará su meta de crecimiento, aportando ambos así, al desarrollo del país en su conjunto.

El Director

 

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