Editorial

La industria del conocimiento

Cada vez se percibe la necesidad de desarrollar mayor conocimiento como base para la aplicación de nuevos métodos y/o estrategias que permitan sistematizar los negocios en los diferentes rubros, haciéndolas más eficientes y competitivas sobre sus pares del exterior con el fin de ganar mercados en este mundo globalizado. Inclusive, en nuestro propio territorio estamos perdiendo competitividad en algunos productos que nos invaden desde fuera de nuestras fronteras, con lo cual se reducen las fuentes de empleo y se acentúa la salida de divisas que tanto se necesita para mantener la estabilidad cambiaria.

Quizá la concentración al máximo de nuestra atención a los negocios extractivos y sus actividades conexas, nos sesga la visión que no nos permite visualizar las grandes oportunidades que tenemos en el rubro de servicios y que hoy en día otros países ya lo están haciendo con bastante éxito. Si bien el internet y las redes sociales facilitan la transferencia del conocimiento, sin embargo, éstas casi siempre son incompletas o poco confiables por lo que se requiere llegar al origen mismo de la fuente y para ello, necesitamos dedicarle un tiempo extra y un poco más de esfuerzo.

Seguimos insistiendo en que los centros de estudios superiores, deben entablar alianzas con el empresariado o viceversa, para poder desarrollar conocimientos orientados a las reales necesidades de las unidades productivas, aunque esto tampoco sea suficiente; requerimos crear incentivos que despierten en nuestros jóvenes estudiantes de colegios y universidades, un mayor interés por el estudio y la investigación, pues se ha detectado que un 80% de los mismos, “estudian” solamente para salvar las notas. En varios países que se encuentran a la vanguardia, han detectado que la exportación de servicios es un gran negocio, que no es otra cosa más que una real transferencia de conocimientos al exterior.

El Director

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