Incentivos equivocados de Impuestos Nacionales

¿Por qué tanta presión y rigidez de los funcionarios del Servicio de Impuestos Nacionales en la cobranza a los contribuyentes?; probablemente sea por hacer buena nota y ser eficientes o también porque realmente les interesa incrementar los ingresos para las arcas del Estado; cualquiera sea la respuesta que no dejan de ser positivas por cierto, conllevan a otra pregunta, ¿hasta qué punto es prudente que el Gobierno apriete el torniquete, sabiendo que al continuar haciéndolo está poniendo en riesgo la producción y lo más importante, las fuentes de empleo?; ¿dónde estriba su sentido de solidaridad que tanto profesa como modelo socialista?.

Por otro lado, se comenta que esta institución con el ánimo de inducir a una “efectiva” cobranza, ha creado una serie de bonos de incentivo para sus funcionarios por cumplimiento de cuotas mensuales; de ser cierta esta política de cobranza, estarían deshumanizando al servidor público convirtiéndolo en una simple máquina recaudadora que actúa solamente en función de una programación (o una ambición), sin poder ejercer su buen criterio y sentido común. Todos los contribuyentes estamos obligados a pagar nuestros tributos así como honramos nuestra deuda a la banca, a los proveedores y a cualquier otro acreedor; por lo tanto, el Servicio de Impuestos Nacionales está en su derecho de ejecutar sus cobranzas, pero, sin abusos ni excesos en la aplicación de multas e intereses de usura.

En Bolivia, más del 70% de las unidades productivas están entre las micro, pequeñas y medianas empresas; muchas de ellas, sobreviven durante años sin lograr acumular capital pero sí generando fuentes de empleo incluido para el mismo emprendedor, situación que lo convierte en un trabajador más de la empresa y lo único que le diferencia de sus demás colegas empleados, es ser propietario de los documentos de constitución y la carga social que ello conlleva por ser gestor de la iniciativa. La mejor manera de combatir la informalidad y el contrabando, es proporcionando empleos dignos, los cuales se consiguen con empresas robustas y éstas se logran con un Estado facilitador; tal vez, los incentivos deberían orientarse en otra dirección.

El Director

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