Generar riqueza y distribuirla, no concentrando en pocas manos

Esta es la frase con la que empezó su discurso (luego de efectuar el saludo de rigor) el Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia Álvaro García Linera, en el marco del Foro de “Inversión para el Progreso”, organizado recientemente por la Cadex. La expresión refleja la intención de inducir, a diferenciar la generación de riqueza en una gestión gubernamental neoliberal, versus una administración socialista y específicamente masista en el caso boliviano; mientras en el primer modelo la riqueza tiende a incrementarse con mayor velocidad para aquellos que detentan mayor capital a expensas de empobrecer más a los que menos tienen, en el caso masista se aumenta la riqueza “supuestamente” de manera proporcional para todos los bolivianos y una forma de intentar equilibrar los ingresos es a través de la asignación de bonos.

La mencionada frase en sí, encarna un contenido filosófico cuya materialización sería lo ideal; sin embargo, la historia nos demuestra que a la fecha no hay país capitalista ni socialista (incluyendo al gobierno del MAS) que haya logrado distribuir la riqueza de manera equitativa. No se puede ignorar que el actual gobierno de Bolivia, está haciendo importantes inversiones apuntalando grandes emprendimientos públicos, lo cual es muy bueno si comparamos con administraciones anteriores, independientemente de la época que a cada cual le tocó gobernar. Sin embargo, la concentración de la inversión pública en entidades y empresas estatales, contradice de alguna manera al objetivo de la mencionada frase ya que de manera intencionada o no, se desvía mayores recursos a un sector en desmedro de otro  distorsionando así, la ansiada distribución equitativa de la riqueza.

Es un poco difícil aprobar un sistema político económico frente al otro, si se mira de una perspectiva totalmente neutral despojándose de la dependencia ideológica, pues ambas corrientes llevan intrínsecamente objetivos nobles como también de discriminación en la medida del cumplimiento de sus objetivos. La diferencia está en que el socialista basa su desarrollo a partir del interés colectivo, en tanto que el capitalista lo hace partiendo de la iniciativa individual para luego llegar a lo colectivo. Sin embargo al margen de las corrientes ideológicas acaso lo más apropiado sea continuar trabajando, tanto en el sector privado como en el público (dependiendo dónde le corresponda) pero sí, buscando un mayor acercamiento entre ambos bloques, para luego en conjunto diseñar los ajustes que sean necesarios con el único objetivo de beneficiar al país.

El Director

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