Editorial

Los límites del poder

Lula Da Silva y José “Pepe” Mujica, se destacaron como grandes gobernantes que lograron cambios a favor de los más necesitados en sus respectivos países, pero sin afectar a los generadores de empleo que son los empresarios; podían postularse nuevamente y seguro que la ganaban, pero más pudo su apego a la democracia que su ambición de poder. Los grandes líderes entienden que la alternancia en el gobierno, es lo que fortalece la democracia y esa convicción les induce a desprenderse de su ambición personal y en algunos casos, aún  sabiendo que el siguiente que vendrá puede no tener la misma capacidad y habilidad para administrar su país.

En el otro extremo tenemos a don Alberto Fujimori, que si se retiraba de su carrera política después de su segunda gestión, seguro que pasaba a la historia como el mejor presidente peruano de todos los tiempos. Durante su primer mandato levantó un país arruinado por el terrorismo, combatiéndolo sin tregua para luego reconstruir las carreteras y puentes que habían quedado destruidos y edificó nuevas infraestructuras camineras y también, sentó las bases de una nueva economía a partir de la cual, los gobernantes que le sucedieron solamente tenían que poner la nave en piloto automático para continuar el vuelo.

Su error fatal, fue dejarse guiar equivocadamente por su asesor personal y jefe del servicio de inteligencia Vladimiro Montesinos, al pretender perpetuarse en el poder a cualquier precio y a decir verdad, le resultó demasiado caro. Tarde que temprano el gobernante pierde ante la presión del pueblo como sucedió con Fujimori y recientemente con Otto Pérez; en tanto aquellos que contra viento y marea logran aferrarse al sillón presidencial,  afectan gravemente a su país arruinándolos económicamente como es el caso de Cuba con Fidel Castro y Hugo Chávez en Venezuela por citar algunos.

¿En cuál de los casos mencionados quiere estar el presidente Evo Morales?; no obstante que un gran porcentaje de bolivianos se sienten desfavorecidos con su política económica como es el sector exportador, textilero y forestal principalmente, hay una gran mayoría que le considera como el mejor presidente que haya tenido su país; un reconocimiento positivo actual que puede revertirse indefectiblemente si insiste continuar con la reelección. El poder ilimitado adormece y elimina valores, promueve el surgimiento de  aduladores y serviles afectando la moral de la población y desviando los nobles objetivos. Es tiempo de dar paso a nuevos líderes y si no se detecta alguno entonces hay que formarlos; el buen gobernante no le teme al sucesor, lo promueve y lo prepara.

El Director

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