Editorial

¿Comunismo versus cristianismo?

En el 2006 cuando el señor Evo Morales asumía por primera vez la presidencia de Bolivia, era impensable que en un futuro próximo pudiera llegar a tener algún acercamiento con la iglesia católica (por situaciones ya por todos conocidos), mucho menos con su máximo líder actual que es el Papa Francisco. ¿Qué factores o elementos contribuyeron a este inusitado acercamiento?; existen aspiraciones parecidas, aunque también es probable que en el recorrido de su trayecto, fueron dándose cuenta que ambos se necesitan para el logro de sus objetivos comunes. Si estas aseveraciones fueran ciertas, entonces el cristianismo tiene algunos aspectos en común con el comunismo, lo que no necesariamente quiere decir que las dos corrientes sean afines; para nada, no obstante que ambos aspiran a un mismo objetivo, “la igualdad social”.

Para entender las semejanzas y diferencias entre los dos caminos, es importante despojarnos de nuestras inclinaciones religiosas para ingresar a un terreno estrictamente ideológico y científico y por tanto,  imparcial y para ello, empezaremos definiendo qué es uno y qué es lo otro. El cristianismo se funda en la revelación divina inaugurada por el Antiguo Testamento y manifestada en las enseñanzas de Jesucristo hijo de Dios y salvador del mundo; en tanto que el comunismo es una doctrina económica y política, que defiende una organización social basada en la colectivización de los medios de producción, la distribución de los bienes de consumo según las necesidades de cada uno y la supresión de las clases sociales.

Según estas acepciones descritas, el cristianismo promueve la igualdad social a través del amor en Cristo, la tolerancia, la comprensión y el perdón; en tanto que el comunismo lo propugna en base a la difusión e imposición ideológica. Han pasado 2015 años que el cristianismo viene intentando alcanzar su objetivo sin conseguirlo, pero no se puede negar que está avanzando; el comunismo surgió muchos años después, duró poco tiempo su apogeo pero todavía no ha desaparecido, sigue dando manotazos especialmente en América Latina. Si bien ambas corrientes difieren en métodos lo que los acerca es el objetivo común; quizá este y no otro, haya sido el mensaje que el presidente Morales quiso dar al Papa Francisco, al momento de obsequiarle el crucifijo cuya estructura física retrata a la hoz y el martillo. Usted, qué opina amigo lector.

El Director

Entradas recientes

Archivos

Menú de cierre