Capitalismo de estado

Modelo económico boliviano, ni plural ni singular

Simplemente, capitalismo de Estado

En septiembre del 2011, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, publicó su primer boletín institucional titulado “Economía Plural” documento en el cual, el ministro del ramo de aquél entonces Luis Arce Catacora, brindó una amplia explicación sobre el modelo económico que el gobierno del MAS estaría implantando en el país a partir del 2006, con el nombre de “Modelo económico, social, comunitario y productivo”, que viene a ser un proceso de transición, para pasar del sistema capitalista al socialista afirmando que, “no se puede pasar bruscamente de un sistema a otro”.

A casi 13 años de llevar a cuestas el nuevo modelo y por ser agosto el mes de aniversario patrio de Bolivia, Contacto Económico regala a sus lectores, un interesante análisis sobre la política económica del gobierno, extractado del conversatorio que tuvimos con tres destacados economistas, Jorge Alberto Akamine, presidente del colegio de economistas de Santa Cruz; Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y Walter Morales, analista financiero.

No se cambió de modelo, solamente se le acuñó otro nombre

Los tres panelistas coinciden en que el modelo sigue siendo el mismo; se mantiene el libre mercado con la variante de que el Gobierno nacional, está en la constante búsqueda de ejercer cada vez mayor injerencia sobre la economía; de una parte, con las excesivas regulaciones que asfixian al emprendedor y por otra con la constitución de empresas públicas, que lejos de alentar y contribuir al desarrollo de la productividad, generan una competencia desleal al emprendedor privado, cuando los recursos del Estado, debieran destinarse a mejorar preferentemente las condiciones y atención en salubridad y educación.

Funcionalidad de los sistemas

Walter Morales, asegura que el modelo estatista funciona mientras haya dinero, como en el caso boliviano que mientras habían ingresos altos por la subida del precio del gas, el gobierno del MAS hizo muchas inversiones, lo malo es que no se supo priorizar y se careció de un control adecuado, “luego después alguien tendrá que venir a pagar la factura, tal como está sucediendo con Macri en Argentina, que le toca pagar las farras que se tiraron los gobiernos que le antecedieron”.

Por su parte Jorge Akamine, manifiesta que tenemos reservas de gas para unos diez años más aproximadamente y que si no encontramos nuevas reservas, tendremos problemas serios en nuestra economía, puesto que no habrá con qué reemplazar los cinco mil a seis mil millones de dólares que dejaremos de recibir por concepto de exportaciones del hidrocarburo, debido a que no supimos aprovechar el tiempo de las vacas gordas para mejorar nuestra infraestructura productiva que nos permitiera diversificar nuestros ingresos.

El crecimiento del PIB por sí solo, no garantiza el vivir bien

El gerente de la CAO, manifiesta que si bien las inversiones efectuadas por el sector público en la época de bonanza de los precios del gas, han contribuido a mantener el porcentaje del PIB por encima de los países vecinos, sin embargo, el no haber activado al aparato productivo dependiente del sector privado que es la que genera mayores fuentes de empleo, limita o impide que ese crecimiento macroeconómico se refleje en el bolsillo de la gente.

Los países vecinos, no obstante arrojar una tasa de crecimiento menor al de Bolivia, denotan un nivel de bienestar mucho mayor al del boliviano y cita como ejemplo a Brasil, que ha logrado desarrollar una cadena de producción integrada, que abarca desde la obtención de los insumos pasando por un proceso de transformación hasta convertirlos en productos finales; vale decir, que fabrican su propia maquinaria y equipos además de bienes de consumo, quedándoles un importante lote para la exportación. Ahí está la diferencia, Osinaga advierte que no está en contra de la inversión pública, pero estas, deben estar orientadas únicamente a sectores estratégicos, dejando los demás rubros a la iniciativa privada a la cual, debe brindarle un mayor impulso a través de políticas de fomento.

El péndulo latinoamericano

La característica de los gobiernos latinoamericanos fue siempre pasar de un extremo al otro, como un péndulo, de izquierda a derecha y viceversa; mejor dicho, de un sistema estatista a uno capitalista o al revés. Todo lo que el gobierno anterior haya avanzado, al ingresar el partido político opuesto lo anula y empieza de nuevo, cuando lo que debiera hacerse es simplemente reajustar el modelo, incorporando políticas correctivas, porque si bien lo que hizo el anterior no es perfecto, pero tampoco es todo malo.

Está demostrado que ningún extremo es bueno, se necesita de la iniciativa privada para desarrollar emprendimientos que lleven al progreso y, al ser la rentabilidad su principal motivación, ésta tiene que ser regulada para evitar excesos que puedan perjudicar a terceros; pero esta regulación tampoco debe ser excesiva ni abusiva para no asfixiar o anular al emprendedor. Para resumir la importancia y las limitaciones que se les debe otorgar al mercado y la participación estatal, Walter Morales destaca la frase del economista Joseph Schumpeter, “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”.

RECOMENDACIONES

Tenemos que abandonar el sistema pendular para pasar al modelo espiral; en lugar de pasar de un extremo a otro, se debe ajustar el modelo económico vigente; vale decir, perfeccionar lo bueno y corregir lo malo. Incentivar la iniciativa privada, brindarle seguridad en todos los aspectos, “el Estado debería ser como el papá que genera las reglas del juego firmes y sostenibles en el tiempo, el papá no puede ponerse a competir con los hijos”, resaltó Walter Morales.

No se deben restringir las libertades y se tiene que evitar la destrucción de la institucionalidad que tanto costó encaminarla, estos son los factores que brindan tranquilidad a las personas para desarrollar su iniciativa y talento al servicio propio y del país. También es menester desterrar la corrupción para que las entidades públicas funcionen con éxito; obviamente que, para conseguirlo, sí o sí se debe respetar la institucionalidad y la independencia de poderes.

En cuanto al proceso de industrialización del país, nos corresponde correr; porque llevamos un retraso de 30 años aproximadamente en relación a nuestros vecinos. Es conveniente atender las recomendaciones de las cámaras empresariales que son instituciones que concentran elevados niveles de conocimiento y experiencias sobre economía y producción; precisamente una de las sugerencias de la Cainco se refiere a la necesidad de innovar en el desarrollo del conocimiento, facilitando el acceso a la tecnología que apunte a la eficiencia productiva.

Confiamos en que el gobierno actual, hará los ajustes correspondientes para mejorar nuestro desarrollo, pues no se visualiza otra alternativa pragmática; amerita brindar certidumbre a la población y en especial al generador de fuentes de empleo; de esa manera también, retenemos capital boliviano y atraemos inversión extranjera que son importantes factores de producción.

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