Semexa, un ejemplo de innovación exitosa en Bolivia

Semexa inicia en el año 1991, como una empresa de investigación genética, con la ventaja de que para ese año no existía tales instituciones en el cultivo de la soya; de esa manera fue necesario crear un programa de indagación donde se introducían variedades de otros países como Brasil.

La necesidad surge, ya que los materiales que se introducían eran fabricados en otro país y para otro tipo de situaciones ambientales, de manera que las variedades no se adaptaban en su totalidad.

Bajo el lema, “piensa diferente”, Steve Jobs, centró el modo de actuar de su empresa, Apple, con la claridad de que “la innovación es lo que distingue a un líder de los demás”, frase que define su filosofía de trabajo y que ha llevado a ser la empresa más valiosa de la historia. Hoy, la visión de Steve Jobs tiene mayor preponderancia, dado que entramos en la Cuarta Revolución Industrial, una era de innovación, donde las tecnologías de punta estarán constantemente, transformando la manera en la que producimos, distribuimos y consumimos.

¿Cómo esta nuestro país ante estos desafíos? Hoy, Bolivia ocupa el puesto 106 de 127 países evaluados, en el ranking: Global Innovatión Index 2017, elaborado conjuntamente por la Universidad Cornell, el Institut Européen d›Administratión des Affaires INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Esta situación afecta directamente nuestra competitividad, la cual, según el Foro Económico Mundial (WEC), en su: The Global Competitiveness Report 2016-2017, nos coloca en el puesto 121 de 138 países a nivel global, y en el 135 en el pilar competitivo de innovación, solo mejor que Nicaragua, Mauritania y Yemen.

Esta penosa calificación preocupa aún más si se toma en cuenta que el tema del Global Innovation Index es: “La innovación alimenta al mundo”, y está centrado en las innovaciones en la agricultura y los sistemas alimentarios. En el futuro cercano, el sector agrícola y alimentario deberá enfrentar a una gigantesca demanda mundial, ya que en el 2050 seremos cerca de 10.000 millones de habitantes, lo que llevará a una competencia creciente en relación con los limitados recursos naturales, potenciada por la necesidad de adaptarse al cambio climático.

En este escenario complejo, es difícil pensar que en Bolivia existan iniciativas innovadoras exitosas de trascendencia, sin embargo, una empresa privada, sustentada solo con recursos propios, está dando la pauta en innovación en Bolivia y la región, con tecnología revolucionaria para el sector agrícola, del principal cultivo de nuestro país, la SOYA.

Hace 25 años, SEMEXA nace por la convicción de que un “país que no hace investigación, no crece competitivamente, porque depende de los demás, país que investiga vale por sí mismo”, pilares que su fundador, el Sr. Hugo Landívar, impregnó en el ADN de esta empresa nacional, convirtiéndola en la pionera en investigación privada en Bolivia.

SEMEXA creó su propio sistema de investigación genética, desarrollando una metodología de cruzamientos aplicada a las condiciones propias de suelo y clima de nuestro país, logrando consolidar una base genética diversa, con características distintivas como sistema radicular de mayor profundidad, para mayor tolerancia a sequías prolongadas, arquitectura de planta de fácil manejo agronómico, mediante la incorporación de hojas lanceoladas, entre otros.

Mientras el foco de empresas trasnacionales de investigación en soya se ha fijado en introducir nuevos eventos transgénicos defensivos, tendientes a conferir resistencia a insectos y malezas entre otros, SEMEXA con una visión global, está enfocando su programa de investigación a elevar los índices de productividad con la creación de plantas capaces de procrear más granos por unidad de superficie a través de mayor cantidad de granos por cada vaina, buscando materiales de soya con alta concentración de vainas de 5 granos. Las variedades actuales en el mundo no sobrepasan los 3 y excepcionalmente 4 granos por vaina.

Después de muchos años de investigación, SEMEXA, logra fijar el carácter G5, vainas de 5 granos, en la nueva variedad, en la cual predominan vainas de 4 y 5 granos hasta en un 70% de la planta. Esta es la primera de una serie de variedades que incorpora esta característica única, que reporta un incremento en la productividad de entre 20% a 30% en relación a otras variedades, con rendimientos que superan las 4tn/ha.

Además, esta variedad no descuida otras características importantes como una arquitectura modera con hojas medianas y lanceoladas de alta eficiencia fotosintética y fácil manejo agronómico, peso de grano potenciado, mejora de la calidad industrial por un mayor contenido de proteína, vital para que las industrias puedan obtener harina con tenores apropiados sujetos de ser premiados y no castigados en la exportación, como ocurre ahora, entre otros atributos.

Este hecho es motivo de orgullo nacional, al tener una genética de soya 100% boliviana, innovadora a nivel global, que busca generar una revolución en la agricultura y colaborar, junto a otras tecnologías, para que los promedios nacionales de rendimiento de soya (2.1 Tn/Ha) se acerquen a los promedios mundiales (2.9 Tn/Ha) para el beneficio de la economía y competitividad de Bolivia.

La Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (CAINCO), a través de su agencia de innovación, SANTA CRUZ INNOVA, premió con la distinción a la “INNOVACION EN INVESTIGACION” a la empresa SEMEXA, como reconocimiento a este gran logro para la agricultura del país.

Sin recursos genéticos apropiados y adaptados a nuestras condiciones, no habrá crecimiento, especialmente variedades tolerantes a stress hídrico. Los pasos que debemos dar es aprender a producir más por hectárea con manejo y tecnología productiva y luego enfocarnos en cómo debemos crecer en área.

Para poder crecer es necesario considerar el generar un nuevo modelo productivo que permita diversificar los cultivos para minimizar riesgos, definiendo la mejor vocación de las áreas, como lo hacen otros países.

Si bien tenemos un buen potencial de crecimiento en área, esta no será posible de concretar si no es rentable. La pregunta es, ¿cómo hacemos que la agricultura sea un gran negocio?, luego de ello el crecimiento será espontaneo.

Es necesario adaptar modelos y filosofías de producción exitosos, siguiendo las tendencias de las mejores prácticas y estableciendo estrategias de difusión para la producción agrícola.

El incremento de la productividad tiene que pasar una autocrítica del productor, reorientando su modelo productivo para mitigar la adversidad climática y obtener mayores rendimientos.

Recomendaciones al productor

El manejo de cultivo es clave para mejorar el rendimiento por hectárea, esto incluye:

  • Obtención de variedades
  • Manejo de suelos
  • Manejo y control de malezas
  • Manejo y control de plagas
  • Manejo y control de enfermedades
  • Vacío Sanitario
  • Administración del agua
  • Rotación de cultivos
  • Siembra directa

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