Políticas del Banco Central de Bolivia

Siguiendo con el análisis económico empezado el mes de febrero y dando continuidad y poniendo en la mesa a todos los sectores con un debate abierto, donde las diferentes instituciones puedan dar su opinión al momento que vive Bolivia y como transcurrirá, si las metas puestas por el Estado se cumplirán.

El presidente a.i. del Banco Central de Bolivia (BCB), Pablo Ramos Sánchez, presentó el Informe de Política Monetaria (IPM), elaborado semestralmente desde el 2006, en el marco de la transparencia y rendición de cuentas sobre los objetivos asumidos y las políticas implementadas por el BCB, en coordinación con el Órgano Ejecutivo.

A lo largo de este tiempo el BCB se ha convertido en una entidad de solidez, confianza y asume la responsabilidad constitucional de mantener la estabilidad de la moneda boliviana, contribuyendo al crecimiento y a la redistribución de los ingresos.

“El aporte al crecimiento económico es por el manejo adecuado de las variables económicas y concretamente del crédito, logramos una tasa del 4.2% que es la más alta entre los países de América del sur”, asintió Ramos.

Con las utilidades que percibe, se financia el bono Juana Azurduy que beneficia a miles de mujeres y niños, la estabilidad económica y el crecimiento; esto se logra a partir de una excelente dinámica de las variables de la demanda interna, por el comportamiento desfavorable en la demanda externa, con la caída de los precios de los hidrocarburos y de las materias primas en general; pero la demanda interna y los sectores no extractivos, fueron los que dieron la posibilidad de alcanzar un crecimiento favorable, a pesar de que los hidrocarburos y minería no tuvieron con un buen desempeño.

Reservas Internacionales del BCB

Las reservas monetarias netas a través de un trabajo óptimo se han elevado, pero inicialmente se contrarrestó la tendencia a la caída debido a la baja de los precios internacionales, las reservas se encontraban disminuyendo, habiendo recibido el 2017 un monto de 10.087 millones de dólares, se pudo incrementarlas a 10.261 millones de dólares. Esto significa que se revirtió la tendencia y se inició un crecimiento de las reservas las que son administradas garantizando la seguridad, solvencia y rentabilidad.

En cuanto a la rentabilidad, la que es mayor al 1%, que son más de 100 millones de dólares y la distribución del riesgo no están en una sola moneda, el 58% está en dólares, un 18% en oro, un 10% en euros y un 14% en otras monedas, de tal manera que se distribuye el peligro para que las fluctuaciones cambiarias no provoquen pérdidas importantes en las reservas internacionales.

Una de las causales para que las reservas prosperen, es por el crecimiento del crédito, que está acompañado de una tasa de interés acorde a nuestra realidad, traducido de un apoyo decisivo a las actividades productivas y su expansión económica.

Con la nueva política económica se ha contribuido a los equilibrios fundamentales entre la esfera real y la financiera, la oferta y la demanda global, la economía interna y externa y los equilibrios necesarios entre regiones y los sectores productivos.

Reflejos globales

La economía mundial tuvo un crecimiento moderado en 2017, reflejando un rebote cíclico, con registros por debajo de los alcanzados antes de la crisis financiera internacional. La producción industrial, la actividad manufacturera y el comercio mundial, mantuvieron un desempeño positivo, aunque contenido, los precios internacionales de las materias primas mejoraron, pero por debajo de lo esperado. Con un lento crecimiento de los salarios en economías avanzadas y la recuperación diferenciada entre países, lo que estaría restando impulso a la actividad mundial.

El desempeño de los países avanzados mejoró, sin embargo, sigue siendo frágil y menor al crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo que continúan mostrando comportamientos mixtos. En América del Sur, luego de dos años continuos de contracción, se estima una débil recuperación en 2017, aunque menor a las proyecciones iniciales, con crecimientos acotados en la mayor parte de los países.

En este contexto, nuevamente destaca Bolivia con una de las menores inflaciones y uno de los mayores crecimientos de América del Sur por cuarto año consecutivo, pese al contexto internacional desfavorable a raíz de la menor demanda de gas natural por parte de Brasil. Las condiciones de los mercados financieros permanecieron favorables y con baja volatilidad, lo que, junto a una recuperación moderada de la economía mundial y tasas de interés aún bajas, favorecieron a la entrada neta de capitales a los mercados emergentes y en desarrollo.

En este escenario, el dólar estadounidense se depreció, en tanto que la mayor parte de las monedas de la región mostraron apreciaciones, destacando la estabilidad del tipo de cambio en Bolivia. Las apreciaciones de las monedas de la región contribuyeron al descenso de sus tasas de inflación, dando paso al inicio de impulsos monetarios en estos países.

Nueva disposición del crecimiento monetario

Contrario a este comportamiento en un contexto global, el BCB inició la orientación expansiva de la política monetaria a mediados de 2014, en respuesta a la caída de los términos de intercambio y la desaceleración económica global, aspecto que se tradujo en tasas monetarias y de intermediación financiera muy bajas, lo que ha coadyuvado a mantener dinámico el crédito y la actividad económica, complementado los impulsos fiscales.

En este sentido, las políticas fiscal y monetaria se han caracterizado por su orientación contracíclica con el objetivo de sostener el dinamismo de la actividad económica, preservando los programas de protección social, lucha contra la pobreza y la desigualdad. En 2017, el BCB continuó con la orientación expansiva de la política monetaria y en el segundo cuatrimestre tuvo que intensificar esta orientación con medidas adicionales frente a un descenso excepcional de la liquidez.

Entre las medidas implementadas que permitieron restituir la fluidez y mantenerla en niveles adecuados, fueron la disminución de la oferta de títulos de regulación monetaria, la reducción de las colocaciones semanales, el sostenimiento de tasas monetarias bajas, la retención anticipada de títulos reclamables, la reducción de las tasas de encaje legal y la disminución de las tasas de interés para reportos y créditos con garantía del Fondo RAL.

Con ello, se normalizaron los mercados monetarios y financieros y las tasas de interés se corrigieron a la baja luego de un incremento transitorio. Esto contribuyó a sostener el dinamismo del crédito del sistema financiero a empresas y familias, coadyuvando al cumplimiento de la Ley de Servicios Financieros puesto que el destino principal de estos recursos fueron el sector productivo y la vivienda social.

Estabilidad monetaria

En un ambiente de inestabilidad cambiaria de los países de la región, la política de estabilidad en Bolivia continuó fluctuando en una franja de 6.96 a 6.86 bolivianos, es decir que no está congelada y es un tipo de cambio real, el cual ha evitado la sobrevaluación, que afecta a los torrentes de comercio y genera inseguridad sobre el valor del dólar y con una permanencia con referencia a las demás monedas extranjeras y esto contribuyó a mantener la inflación importada, lo que coadyuvó a profundizar el proceso de bolivianización y a reducir las presiones sobre las reservas internacionales.

Este año se está llevando un control estricto sobre el tipo de cambio real a fin de evitar desalineamientos y las fluctuaciones internacionales que presionen sobre nuestros niveles internos

Destacar que manteniendo estable el tipo de cambio nominal se ha logrado una considerable depreciación real de nuestra moneda en 2017 (en 5,1%), debido a la baja inflación interna y la apreciación nominal de las monedas de los socios comerciales. El BCB en coordinación con el Órgano Ejecutivo, continuó aportando de forma directa al desarrollo económico y social del país a través del financiamiento a las Empresas Públicas Nacionales Estratégicas (EPNE), créditos a las gobernaciones y municipios mediante el Fideicomiso del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y transferencias para el pago del bono de tipo social.

“En cumplimiento del mandato constitucional, El Banco Central de Bolivia (BCB) preservará el poder adquisitivo interno de la moneda nacional para contribuir al desarrollo económico social”, señaló Pablo Ramos Sánchez.

Un boliviano más valorizado

La inflación en 2017 reflejó un comportamiento estable con variaciones acotadas, terminando con un 2,7%, la segunda tasa más baja de los últimos doce años, entre las más reducidas de la región. Dicho comportamiento estuvo principalmente explicado por el buen desempeño del sector agropecuario nacional; la estabilidad cambiaria ayudó a reducir la inflación importada y la conducción adecuada de la política monetaria, que se reflejó en indicadores moderados de tendencia inflacionaria y expectativas inflacionarias ancladas. Asimismo, fue destacable el dinamismo de la actividad económica, principalmente de los sectores no extractivos.

“Nuevamente Bolivia registró uno de los crecimientos más altos de la región, explicado por la fortaleza de la demanda interna en línea con los impulsos que ejercieron las políticas fiscal y monetaria”, señalo Ramos.

Sectores Productivos

El dinamismo de la actividad, se sustentó principalmente en la producción agropecuaria, transportes y comunicaciones, y establecimientos financieros; con cifras del PIB al tercer trimestre, el crecimiento acumulado de la actividad real fue 3,8%, próximo a su rango de proyección (4% y 4,5%).

El crecimiento observado alcanzaría a 4,7% de no contabilizarse la incidencia negativa de hidrocarburos y minería, ambos afectados por choques exógenos, como la menor demanda de gas natural por parte del Brasil, la menor ley de algunos minerales y paros por tareas de mantenimiento en la minería mediana.

Reservas internacionales

Estas se incrementaron como resultado de altos influjos netos de capitales que registró la cuenta financiera, la apreciación de divisas distintas al dólar y el incremento del precio del oro; compensando el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

El saldo de las reservas internacionales netas al cierre de 2017 alcanzó a $us10.261 millones que representan 11 meses de importación y 27% del PIB, ratios que superan ampliamente a niveles referenciales considerados adecuados, aspecto que refleja la fortaleza externa del país que se destaca a nivel mundial.

Se registraron incrementos considerables en depósitos y cartera de créditos, sustentados por las medidas que sostuvieron la liquidez y las mejoras en el ingreso nacional, el dinamismo de la actividad interna. El ritmo de crecimiento de los depósitos del público en el Sistema Financiero evidenció una recuperación considerable con un incremento anual que se sitúa entre los registros más elevados de los últimos años.

Con estas medidas implementadas de manera coordinada entre el BCB y el Órgano Ejecutivo, el crédito del Sistema Financiero al sector privado continuó con un importante dinamismo, el flujo anual fue similar a los registros históricamente más elevados que se presentaron en las dos gestiones anteriores. “Este crédito se orientó principalmente al sector productivo y de vivienda de interés social de conformidad con la Ley de Servicios Financieros. La bolivianización de la cartera y ahorro profundizando a niveles cercanos al 100%, aspecto que ningún otro país de la región con dolarización parcial ha logrado y en tan corto tiempo”, apunto el presidente a.i. del Banco Central de Bolivia.

Deuda externa

El Banco Central se encarga del registro de la deuda externa y hasta este momento la deuda representa menos del 24.8% del Producto Interno Bruto (PIB), que está muy lejos del techo que se establece como crítico que es de 40% y eso cubre 10 meses de importaciones, la cual está dentro los límites manejables.

Dentro de este cuadro el BCB seguirá coordinando con otras instituciones, política fiscal y la económica en general, para lograr las metas de este año que son 4.7% de crecimiento y un 4.2% en inflación.

Perspectivas 2018

Al respecto de las perspectivas, en 2018 se espera un mayor dinamismo de la economía mundial impulsada principalmente por el desempeño de las economías emergentes y en desarrollo. En América del Sur, se prevé que el ritmo de expansión se acelere en la mayoría de las economías, aunque quedan pendientes desafíos en materia fiscal y definiciones políticas en algunos países.

Por el contrario, las proyecciones de crecimiento de las principales economías avanzadas, con excepción de EE.UU., mostrarían un menor dinamismo. En este marco, el PIB externo relevante para Bolivia registraría un repunte en el año, aunque esta estimación no está exenta de riesgos que podrían sesgarla a la baja. A su vez, los precios internacionales de las materias primas tenderían, en promedio, a estabilizarse en 2018.

En el caso del precio del petróleo, si bien se prevé que continúe recuperándose, el incremento sería menor al registrado en 2017, este resultado, explicaría en parte el menor nivel de inflación externa proyectado. En cuanto a la política monetaria, la normalización seguiría siendo gradual en las principales economías avanzadas; mientras que en la mayoría de los países de la región la orientación seguiría siendo expansiva, aunque a un menor ritmo, salvo en Argentina donde se mantendría un sesgo contractivo.

En este contexto, si bien la perspectiva es que la liquidez continúe elevada, existen riesgos que podrían precipitar reversiones de los flujos financieros y menores inversiones en los mercados emergentes y en desarrollo, que respecto a la económica nacional, las perspectivas son favorables.

El PIB de Bolivia aceleraría su crecimiento hasta alcanzar una tasa alrededor del 4,7%, este desempeño estaría sustentado por la dinámica de sectores extractivos, sobre todo, no extractivos, como es el caso del agro.

En el primer caso, será determinante el repunte económico mundial y sobre todo regional; mientras, en el segundo, la orientación de las políticas monetaria, fiscal y financiera proveería importantes impulsos, estos liderarían la expansión del PIB los sectores de: electricidad, gas y agua, construcción y obras públicas, servicios de la administración pública; y agricultura, silvicultura, caza y pesca. Por el lado del gasto, la fortaleza de la demanda interna continuaría sustentando el crecimiento, en tanto, que la demanda externa reduciría su impacto negativo y al cierre de la gestión 2018, la proyección señala que en el escenario base la inflación estaría alrededor de 4,5% en un rango entre 3,5% y 5,5%, de igual manera, la previsión para finales de 2019 apuntaría a 4,5%.

El BCB, realizando un balance cuidadoso entre preservar la estabilidad de precios y apuntalar el dinamismo económico, mantendrá la orientación expansiva de la política monetaria, aunque en menor magnitud que las anteriores gestiones en la medida que continúe la corrección prevista del sector externo.

“La política cambiaria se orientará a reforzar la estabilidad de precios, la bolivianización y la estabilidad del Sistema Financiero, cabe destacar que Bolivia cuenta con importantes colchones financieros para continuar con la orientación contracíclica de las políticas económicas”, puntualizó Ramos.

“El 2017 se ha teniendo una depreciación en el cambio real que significa una mejora en la capacidad competitiva de un 5.1%, lo que contradice a las apreciaciones de que estamos con una moneda sobrevaluada”, afirmó Ramos.

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