Expansión de la soya para desarrollar la agroindustria
Por Martín Moreira

Es necesario priorizar y fomentar la exportación de productos con valor agregado para dejar de ser un país exportador de materias primas, esto permitirá el aumento de factores económicos multiplicadores en todas las cadenas productivas y por ende mayores fuentes de trabajo, crecimiento del PIB y aumento de generación de divisas para la balanza comercial del país.

En el caso específico del sector oleaginoso, la industrialización se ve afectada por la insuficiencia de materias primas (grano de soya) que abastezcan la capacidad instalada de las fábricas, ocasionando paros de plantas en muchos casos superiores a 3 meses; en tal sentido, se debe incentivar el crecimiento de la frontera agrícola y aumentar la productividad.

Otro aspecto que afecta a la industria es la asignación de cupos para la venta de harina de soya local a los sectores avícolas y porcinocultor a precios regulados inferiores a la cotización internacional, condición obligatoria para poder exportar los excedentes.

Últimamente el gobierno y privados están promoviendo la libre exportación de grano de soya y derivados, siempre y cuando exista un consenso de precios entre los sectores, sin que signifique un desabastecimiento del mercado interno, negociaciones que fueron abortadas dada la resistencia del sector avícola, que no está de acuerdo en perder el beneficio de la subvención de precios.

Dada la coyuntura actual, los sectores deberían orientarse hacia la eficiencia y competitividad que brinda la libre oferta y demanda de mercado, libres de restricciones y de subvenciones de precios.

Problemática del sector productivo

Productores de materias primas (sector agrícola)

Los productores de soya para mejorar sus ingresos campaña tras campaña reclaman siempre un mejor precio por la venta de su producción, es por ello que solicitan al gobierno la liberación de exportación del grano de soya, dado que, si la industria no le paga al agricultor un buen precio, los mismos tendrían la opción de exportar, siempre y cuando el valor internacional sea superior al valor ofertado por la industria en el mercado interno. El gobierno hace dos años autorizó la exportación de 300.000 TM de grano de soya, de las cuales sólo se lograron exportar aproximadamente 17.000 TM, en consecuencia, eso demuestra que en los últimos años la industria está pagando al productor boliviano un mejor precio que la oferta internacional.

Si el objetivo es mejorar los ingresos de los agricultores, se debería trabajar en mejorar la productividad de los cultivos, autorizando el uso de la biotecnología como lo hacen en los otros países productores de grano de soya, donde el rendimiento de la producción es superior a 3 toneladas por hectárea, mientras que en nuestro país está en un promedio de 2.2 toneladas por hectárea, aspecto que mejoraría los ingresos en por lo menos un 40%, sin considerar además los beneficios de un menor costo productivo por cultivos resistentes a plagas, sequias y otros.

Por otra parte, se debe encarar programas que fomenten el incremento de nuevas zonas productivas dada la demanda insatisfecha de la industria.

Industria Oleaginosa

Según la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo(ANAPO) las cosechas de grano de soya se están viendo afectadas en los últimos años debido a los problemas climatológicos que ocasionaron la disminución de producción de 2.3 millones de toneladas en el verano 2016, a 1.8 millones en el verano 2017, calculándose 2.1 millones para el verano 2018. Situación que afecta el abastecimiento de las industrias que ya tienen un déficit anual de aproximadamente 1.9 millones de toneladas, originándose precios artificiales de materias primas superiores a la cotización internacional con la consecuencia de la disminución de sus márgenes.

Por otra parte, la industria para poder exportar, está obligada a vender a través de cupos establecidos a los sectores avícolas y porcinocultores locales, harina de soya solvente a precios subvencionados establecidos por el gobierno que son muy inferiores a los precios de las cotizaciones internacionales.

Esta subvención no representa un ahorro significativo en los costos de producción de los alimentos balanceados tanto de pollos como de cerdos; dado que, los principales componentes de dichos alimentos son el maíz, sorgo y otros, los cuales no tienen ninguna regulación de precios; pero si representa en el sector industrial una afectación significativa dado que por lo expresado anteriormente la industria compra sus materias primas a valores superiores de mercado y está obligado a vender sus productos a valores inferiores de mercado.

Sector Avícola

El sector avícola se ve afectado principalmente por la volatilidad de precios que son originados por ellos mismos en función a la oferta y la demanda de la producción de pollo en el mercado interno.

Se debería trabajar en la eficiencia y organización de los ciclos productivos a efectos de estabilizar los precios y no generar distorsiones económicas que afectan adversamente al mismo sector y a la canasta familiar.

Las subvenciones de precios al largo plazo restan competitividad y obstruyen el desarrollo sostenible de los sectores.

Conclusiones

Deberían establecerse mesas de trabajo entre los sectores donde se analice la problemática en su conjunto, y no viendo los intereses particulares de un solo sector, para lograr de esta manera un crecimiento sostenible de toda la cadena productiva, en la búsqueda de la eficiencia y competitividad que brindará una pequeña participación en los mercados internacionales altamente competitivos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Menú de cierre