Proyecciones 2018

Proyecciones 2018

Los economistas con quienes Contacto Económico sostienen conversatorios de manera frecuente, manifiestan sus dudas sobre el pronóstico de crecimiento de la economía boliviana para este año, en tanto se sobreponga la estrategia política por encima del interés económico y sugieren (entre otras propuestas), aplicar el ICE a la coca como nueva fuente de ingresos para el TGE.

El gobierno se muestra muy optimista y confía alcanzar y quizás hasta superar el 4,7% de crecimiento del PIB, no obstante, los perjuicios climáticos que acabamos de sufrir; los organismos internacionales por su parte, elogian el manejo de la política económica del país, sin embargo, aconsejan que se debe diversificar las exportaciones y flexibilizar las normativas regulatorias afín de poder atraer mayor inversión extranjera directa, ingrediente importante para lograr el cumplimiento de metas.

El texto del presente reportaje, es el resultado del conversatorio efectuado con especialistas en economía internacional, agrícola y políticas públicas. Los sectores construcción, hidrocarburos, finanzas y otros, se desarrollarán en las próximas ediciones.

ESCENARIO INTERNACIONAL

José Alberti, ex presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz y miembro del Consejo Editorial de Contacto Económico, advierte que actualmente en el contexto internacional la economía está retomando el proceso de crecimiento; se evidencia un incremento del empleo en los EE.UU., volviéndose en el motor de crecimiento mundial, seguido por Asia, específicamente China y otras economías que estaban inclusive con crecimientos negativos como Europa y Japón debido a las políticas de ajuste y reformas de sus normativas públicas para poder crecer con tasas positivas. En el concierto internacional hay una recuperación de un 3.5% situación que debería favorecer a Bolivia, si se atreve a gestionar una estrategia económica adecuada.

Las medidas económicas que se aplican en países de la región son heterogéneas, Colombia y Perú potencian su industria con reformas públicas diversificadas en su interior reflejando un crecimiento sostenido, en tanto que en Argentina y Brasil se aplican políticas de ajuste.

“Nosotros deberíamos aprovechar este viento de cola favorable, principalmente con las relaciones económicas que se tiene con Europa y Estados Unidos, en los contextos de los Sistemas Generales de Preferencia (SFS) y por el lado de la Comunidad Andina (CAN), es muy importante que Perú, Colombia y Ecuador que son nuestros más cercanos socios comerciales, estén incrementando su demanda interna, ya que esto favorecerá en mayor o menor grado a la economía boliviana en el presente año”, subrayó Albertí y añadió, que la incertidumbre en el riesgo cambiario sigue latente y tiende a profundizarse por las expectativas de las monedas tanto brasileras como el peso argentino.

Es importante tomar en cuenta, que la coyuntura electoral que atraviesa Brasil afectado por el caso Lula Da Silva, puede alterar su proceso de recuperación. En el mismo contexto se encuentra Bolivia con un escenario totalmente electoralista, donde lo más probable es que la política opaque a la economía, especialmente a la agenda económica productiva, que quedó ausente los últimos años pasando una vez más a un segundo plano al sobreponer el interés político, siendo que el sector agrícola viene contrayéndose con niveles de productividad bajos, al igual que el industrial y otros que presentan un desempeño mediocre.

SITUACIÓN DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

El gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente CAO, Edilberto Osinaga, comenta que se esperaba que el sector agropecuario este año tenga un crecimiento del 5%, pero se tiene una barrera, que es la superficie cultivada anual a nivel nacional de 3.6 millones de hectáreas de las cuales 2.6 pertenecen al departamento de Santa Cruz; pero el factor climático, no permitió sembrar lo proyectado y a esto se suman algunas pérdidas con un poco más de 50.000 hectáreas en tres cultivos extensivos; por ejemplo, sólo en soya se está hablando de unas 40.000 hectáreas y otras 10.000 van a tener un rendimiento de un 50%,.

No está en riesgo el consumo interno, pero el tema de fondo es el poco crecimiento que presenta en los últimos 5 años del sector agropecuario, principalmente por la avalancha de productos que ingresan de los países vecinos aumentando el déficit comercial.

Se esperaba que el 2018 sea un punto de inflexión, un período donde empieza nuevamente el despegue, que se tuvo en años anteriores, porque estamos 4 años sin crecer con el tema de superficie cultivada y la misma cantidad producida.
“Lo cual preocupa al ver la expectativa de golpes muy fuertes por el ingreso masivo de productos legal e ilegal, por la zona de libre comercio con la Comunidad Andina y Mercosur; un ejemplo que del lado del Perú ingresan varios tipos de productos en estado natural”, argumentó Osinaga.

Las complicaciones medioambientales restan el crecimiento proyectado de esta campaña, por el tema de rendimiento que está diezmando; aún no se puede observar grandes pérdidas en la zona de valle y en la zona tropical, pero “en la zona norte ya se tiene reducción de rendimiento, de ahí se nos viene la incertidumbre por el desenlace y las señales que arrojan que no son muy positivas”, precisó el gerente de la CAO.

La limitación a las exportaciones, provocó cuantiosas pérdidas como el caso de arroz que desmotivó a la inversión; el arroz necesita invertir en un sistema de riego bastante tecnificado para poder incrementar la producción, cuando se hizo un plan el 2015 el sector arrocero no pedía ampliar la frontera agrícola solo se requería tecnificar para realizar dos campañas al año y tranquilamente triplicar la cantidad de arroz en la misma superficie y esta implementación necesita un crédito de 8 a 10 años “y si el tema de las exportaciones está restringido y solo voy a tener permiso cuando coseche, nadie podrá facilitar créditos y ese, es otro factor que ha provocado que se desacelere y no haya inversión”, puntualizó Osinaga.

UNA MIRADA RETROSPECTIVA AL SECTOR PÚBLICO

Según el análisis de José Luis Parada, asesor general de la Gobernación de Santa Cruz, el Presupuesto General del Estado llegó a su tope de crecimiento el 2015, y a partir de ahí comienza a bajar por efecto de la caída de los precios de las materias primas del 2014, que repercute en los ingresos que perciben más de 370 instituciones públicas.

Cada año se incrementaban los ingresos y se realizaban bastantes inversiones, que en algunos casos no fueron beneficiosas, primero por las contrataciones directas y la otra modalidad fue la de llave en mano, que significa hacer contratos bastante grandes como ejemplo la Planta de Urea y Amoniaco, la Planta Separadora de Líquidos y otras en temas de infraestructura y conectividad, sin los estudios previos correspondientes; este crecimiento de la economía en los ingresos y su comportamiento del gasto corriente incrementado por los ministerios en el 2017, se hizo sin ninguna medida de austeridad y precaución para el 2018.

De acuerdo a los ingresos y egresos que se tiene en las empresas públicas que generan apenas el 4%, y de ahí viene la preocupación por el tema de la ejecución presupuestaria del 70%; hay que recordar que las empresas públicas manejan la mayor parte de la inversión y del presupuesto con un 60% y luego fue bajando, ahora se encuentra en un 50%.
A partir del 2008, se observa una recentralización de recursos con confiscaciones a Gobernaciones, Municipios y Universidades, que también afecta el plan de inversión con un excedente y un crecimiento económico y presupuestario hasta el 2015 con un freno en el 2016 al 2017 y ahora estamos a la expectativa del 2018.

“No olvidemos que este presupuesto tiene una gran ayuda que son las remesas del exterior, que no han bajado desde el 2001, que eran $us 100 millones llegando en el 2017 a $us 12.040 millones, el cual es una liquides que va entrando a la economía, que es un fantasma en la lucha contra la pobreza y estas remesas nos dan un millón y medio de personas que no dependen de la inversión pública y es una variable que nadie la toca y un circulante que va directamente al consumo”, precisó Parada.

PRESUPUESTO GENERAL DEL ESTADO

En el tema de la inversión pública, entre 2005 y 2018 no ha cambiado mucho el contexto general, entre lo que es infraestructura, tema productivo, social y multisectorial, casi tiene el mismo comportamiento proporcional, por lo tanto, estos megaproyectos que están a partir del 2016, aún se desconoce el impacto que van a tener dentro de los ingresos, como es el caso de la planta de Urea y Amoniaco, “que por los estudios se debería construir en Puerto Suárez, nace con una desventaja de 600 kilómetros y con la caída del precio del gas lo vuelve inviable”, señaló Parada.

En Bolivia sucede que en vez de que haya una proyección de crecimiento del PIB, hay una disminución que va de $us 5.065 a $us 4.072 millones, pero que para el 2018, se proyecta unos $us 7.000 millones, siempre que se ejecute el presupuesto para estos grandes proyectos, donde las empresas públicas tienen un bajo poder de ejecución presupuestaria, esto quiere decir que en estos últimos tres años no se ejecutaron los $us 14.000 millones programados, entonces, quién genera el crecimiento si no hay esa reinversión y otra pregunta es, ¿por qué se llega a crecer si falta la ejecución de un 25%?.

“Para mí en lo personal este crecimiento se da por el sector informal, legal o ilegal, tiene mucho que ver, porque si nos fijamos el consumo que pasa de $us 60 millones en el 2004 a $us 700 millones solo en restaurantes y en los supermercados con un crecimiento parecido para el 2017, y por ahí hay una especie de formalización de la economía”, aseveró Parada.

En cuanto a los fondos de Pensiones que el presidente en su discurso dijo que había $us. 15.600 millones que de esa plata el 46% que es $us. 6.527 millones están en depósitos a plazo fijo, los demás están en bonos del Tesoro General del Estado (TGE), también en cuotas de participación en fondo de inversión, en bonos de largo plazo, cupones de deuda y bonos bancarios bursátiles; con el funcionamiento en septiembre de la Gestora Pública se complica más el seguimiento de la fiscalización cruzada.

Por otra parte, se ve afectada las reservas internacionales netas, por la bajada de las exportaciones, al comenzar a entregar créditos a las empresas públicas; baja de $us. 15.052 a 10.540 millones a finales del 2017, por tanto, esas tres fuentes de recursos de reservas internacionales, el fondo de pensiones y el endeudamiento es parte del Presupuesto General del Estado (PGE), no hay que olvidar que a este también corresponde otras fuentes financieras que equivalen a un 35% del presupuesto global de la nación y no tiene fuentes identificadas, salvo los créditos externos.

DÉFICIT CADA VEZ MÁS CRECIENTE

La caída de los precios de las materias primas, provocó un déficit comercial que a partir del 2015 con un $us. 885 millones, el 2016 se vio $us. 1.217 millones y el 2017 la pérdida es de $us. 1.302 millones, es decir que estamos llegando a un 4% del Producto Interno Bruto (PIB), eso sucede por la falta de incentivos a la exportación.

En estos 12 años vemos un parecido muy grande, entre el déficit fiscal que se viene a partir del 2014 de un 3.45% sube a 7.8% en el 2017 y el proyectado para el 2018 es 8.3% y tiene un parecido a la época de crisis que hubo con el efecto Tequila, que empezó el 2000 donde se tuvo 3.7%, el tope fue el 2002 con 8.8% y el 2003 al 7.95% y de ahí recién con la subida del petróleo baja al 5.5% y luego 4.2%, pero hay que contar un margen del 2006 hasta el 2013 donde el superávit que se tenía era mucho mayor.

Como se está cubriendo este déficit, primero con las dos condonaciones grandes del Banco Mundial y el BID que ascienden a $us. 4.942 millones y baja la deuda a $us. 2.184 millones el 2007, pero de ahí para adelante al 2017 nuevamente la deuda sube a $us. 9.108 millones, con una tendencia a seguir incrementando para poder ir invirtiendo en los mega proyectos, carreteras e industrias. “Se cubre por el crecimiento la deuda pública y externa que es casi 10 veces más, y la interna es de $us. 4.200 millones, pero se considera que es un poco más por los créditos internos que se tiene con el Banco Central que no fueron tomados en cuenta”, asintió Parada.

INVERSIÓN

En cuanto al comportamiento de la inversión pública, Parada visualiza que después de lo sucedido con los médicos hay una orientación más ligado a lo social entre el 2017 – 2018, con un incremento en $us 76.000 millones en obras públicas, servicios, vivienda, educación, salud, deporte, defensa, medioambiente y justicia, en el tema productivo se tienen unos $us 69.000 millones, hidrocarburos y energía y en el desarrollo productivo rural y tierras se tienen $us 7.649 millones, minería y metalurgia $us 6.600 millones y planificación económica $us 2.200 millones.

La mayor parte de la inversión para los siguientes años dependen de créditos externos, porque en la producción interna ya no hay contraparte para los proyectos de inversión pública y estos los estaban generando los hidrocarburos, que cayeron en un 63% entre 2014 al 2017 afectando a las universidades, gobernaciones y municipios y aumentó también la subvención al combustible.

Hasta 2009, se tenía cubierto el mercado con gasolina, pero a partir del 2010 se incrementa y para el 2018 se calcula Bs. 3.330 millones, con relación al 2017 que sube de Bs. 2.880 millones. Si sube el barril de petróleo nos pagan más por el gas pero en las subvenciones especialmente en el diésel que se tiene en cartera es de Bs. 1.601 millones y los incentivos que se dan a los hidrocarburos para tratar de equilibrar está en Bs. 1.456 millones que es una subvención y aparte Bs. 314 millones que es dedicada a los alimentos y servicios básicos es de Bs. 113 millones, esto nos completa lo Bs. 3.758 millones totales que se tiene de subvención y ahora con la caída del ingreso complica esté panorama.

Si se mira la ejecución de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), tenemos que del 2009 al 2016, solo pudieron ejecutar el 66% y se quedó un 33% que equivalen a $us. 33 millones y eso se dio porque se incrementaba los saldos de acuerdo al precio que se proporcionaba con relación al petróleo.

PREOCUPACIÓN DE LOS ECONOMISTAS

A José Alberti le preocupa que por el lado de la inversión pública y sus niveles de ejecución presupuestaria están por debajo del 70% de promedio de los últimos años, no solo es el stock de dinero sino también en la ejecución, un gasto de inversión estéril y eso no reproduce un crecimiento real que pueda estar por encima de un 3.8% o máximo 4%.

Destaca también que el déficit gemelo tanto fiscal como en cuenta corriente, que no se van a revertir vamos a necesitar financiamiento tanto externo como interno y ahí el ahorro sigue cayendo y eso restringe el crecimiento en el corto plazo y nos va llevar a un deterioro de los fundamentos macroeconómicos y con eso la bajada de nuestra calificación de riesgo o la elevada de riesgo país.

El gobierno tiene restricciones en el tema de financiamiento, por la falta de nuevos ingresos a pesar del incremento del precio del petróleo y obviamente no es suficiente para equiparar el nivel de gasto que tiene; respecto a la inflación que va ser por debajo del 4% este año y además va estar mucho más baja por el cambio de año base y se calcula una inflación al 3.5%.

Respecto al tipo de cambio nominal se mantendrá por el alto componente político y obviamente no se va esperar un ajuste en el tipo cambiario y por lo tanto este tiende a seguir deteriorándose y eso se refleja en el incremento de las importaciones y la caída de competitividad en nuestras exportaciones, la exacerbación del contrabando fronterizo, entre otros.

En cuanto a las exportaciones, la previsión para el 2018 es que crezcan en torno al 5%, principalmente jaladas por la exportación de hidrocarburos y también minerales; ya al primer trimestre del 2017 y quizás entre marzo y mayo, los términos de intercambio sean revertidos lo que quiere decir, que hay un efecto precio y eso se ve principalmente en los hidrocarburos y minerales, con un aumento de las exportaciones en Zinc, aluminio, entre otros.

“Las importaciones siguen creciendo y en especial de los alimentos y esto reduce oportunidades para que nuestra industria y el sector productivo puedan cubrir esa demanda”, admitió Alberti.

TIPO DE CAMBIO FIJO PERJUDICIAL PARA EL PRODUCTOR Y EXPORTADOR

Entre las principales coyunturas económicas que afectan al agro, está la parcial recuperación de la economía argentina con su tipo de cambio, que influyó en la estabilización de precios, lo que nos favorece por el menor ingreso de productos y se tenía la expectativa de que Brasil empiece el mismo camino, que posee un nivel de desempleo muy alto y eso provoca que el poder adquisitivo esté bajo y esa es la razón para el ingreso de productos a Bolivia.

El contexto internacional aún se complica más con una nueva devaluación de las monedas de nuestros vecinos más grandes y entrarían en una competencia de precios por producto y esto afecta al país y al vecindario, con el desfase del 25% de la moneda argentina que provocaría una nueva devaluación de monedas. La proyección de crecimiento es un 3.9% por parte del Fondo Monetario internacional (FMI) para la región este 2018 y es por todas estas incertidumbres económicas, políticas y sociales.

Por ejemplo, le vendemos muy pocos productos a Brasil y la devaluación del comercio fronterizo del lado boliviano fue un duro golpe para el sector textil, enviando a la quiebra a muchas pequeñas empresas, “es porque nuestra moneda se encuentra muy fuerte y los países vecinos nos traen sus productos y lo que sale de Bolivia es demasiado poco con muy alto precio con relación a otros países de la región”, añadió Osinaga.

Un productor que va cosechar menos por el factor climático necesita tener un precio mejor para recuperar los costos, pero al salir a la venta encuentra un comercio con el precio bajo y es por la sobre oferta del producto y eso se debe por el panorama económico internacional de la región, es lo que aconteció con el sector arrocero.

PROYECCIONES PARA EL 2018

José Alberti, avizora que en términos de crecimiento para el 2018 va ser un año mediocre con un 3.8%, con una caída desde 6.8% el 2014, esto se encuentra fundamentado en tres vertientes.

La primera seguimos con una regulación muy dura, regresiva, que restringe el crecimiento económico especialmente en la parte productiva, donde un conjunto de normas, leyes, reglamentos que de alguna manera se convierten en una camisa de fuerza para el sector productivo, en esa normativa están las sobre regulación, los incrementos laborales, doble aguinaldo, la presión fiscal, tributaria, entre otros.

La segunda vertiente es el tema del desempeño del sector productivo y la incidencia en especial el sector agrícola sobre la industria en Bolivia que es muy importante. Los problemas que se presenta por un lado las previsiones, por el otro los desastres naturales y la falta de políticas públicas, en ese sentido el sector sigue contrayéndose, no hay perspectivas que liberen las exportaciones del complejo agrícola más importante que impulsa a los demás sectores y servicios.

Y el tercer componente es la falta de nuevas fuentes de crecimiento económico, a pesar que en este 2018 ya deberían dar frutos las mega obras como la Planta Carlos Villegas que está produciendo de 15 al 20 % de su capacidad; la planta de urea, que no termina de arrancar ni de lanzar resultados y los otros proyectos de empresas públicas que tampoco ofrecen respuestas.

En el sector privado tampoco se observan grandes inversiones, las últimas fueron Itacamba y Aguai, por encima de los $us. 100 millones y recientemente la acería de Las Lomas, cuyo monto de inversión no es suficiente para dar impulso a la economía del país.

EXPECTATIVAS DE PRODUCCIÓN

Nuestra esperanza para un crecimiento récord es que en invierno se tenga una muy buena cosecha y si llegamos a igualar los números del 2016, la cosecha de verano se descarta tener una cosecha récord por la afectación de un 8% y una perdida real que va en un 2 a 3 % y solo queda invierno.

Esa cosecha tiene mayor incertidumbre, porque tan sólo se cultiva en Santa Cruz, en la zona Norte especialmente y en algunos lugares donde no caen las heladas y son alrededor de 1.000.0000 de hectáreas en todo el país y esos son algunos cultivos, que están en función, uno por el nivel de precipitación y dos por las heladas, por ejemplo al Sur del departamento son buenas tierras, pero con suerte se realiza una cosecha regular y es por la falta de lluvias, Ahí es donde se debería implementar riego para mejorar esta área y tener eventos de semillas que puedan resistir este tipo de condiciones.

Con la entrada de la Biotecnológica se disminuirían costos por la menor utilización de insecticidas y al tener a la planta sin menos ataque de plagas esta se conserva más limpia, sana y rinde más; con el manejo de la urea se generará un efecto positivo; complementando la fertilización con la biotecnología, los rendimientos serán mayores y de mejor fortaleza para poder enfrentar los factores climáticos. La propuesta es que se homologuen eventos que ya han estado funcionando y aprobados en otros países, “si se espera 3 a 4 años tendremos una contaminación como está ocurriendo con el maíz que es ahora 40% transgénico, pero no es una semilla certificada y es un dato del INIAF”, argumentó Osinaga.

PRODUCCIÓN VITAL PARA EL CRECIMIENTO

Cuando disminuye la producción eso genera un efecto en toda la cadena productiva, si este año no se crece no hay forma de desarrollar la industria; todos los sectores dependen del contexto agropecuario, como los transportistas quedaron muy afectados por la baja producción de invierno 2015, ya que la industria no tenía qué producir y por ende no se movía nada. La preocupación más importante, es que el sector genera un tercio de los empleos directos a nivel nacional, si este se encuentra afectado, ¿qué otro sector ocupará su lugar para generar nuevas fuentes laborales?; se tiene que implementar mayores espacios por la necesidad de crear nuevas fuentes de empleo que en estos últimos años no lo están haciendo los diversos sectores del país.

Hay un avance con la liberación parcial de la carne, alcohol, el azúcar ya con decreto, pero con la soya es donde hay un conflicto y se complica más para quienes se abastecen de productos derivados, porque si la superficie no crece, es porque a los productores no les está yendo bien.

En el tema de la exportación del grano de soya, algunos agricultores realizan su exportación por cuenta propia y se recibe unos cuantos dólares más y esto se encuentra comprobado, parece contradictorio que se libere el grano, pero se produce una diferencia donde los productores no reciben el precio adecuado; si se mira el Mercosur, en Bolivia se exporta el 96% procesado y solo el 4% en grano, y al contrario Uruguay exporta el 6% procesada y el 94% en grano, y este fenómeno se da en todos los países del Mercosur que exportan más del 50% en grano y el restante lo procesan. El año pasado se liberó 300 mil toneladas y sólo se exportaron 12 mil, eso es simplemente porque se acomoda el precio justo y finalmente la industria se agarra todo el producto.

RECOMENDACIONES

El gobierno en cierta forma, ha dado algunas pautas sobre el interés para mejorar la economía desde el sector privado que lamentablemente, está tardando mucho y no está siendo efectivo en el tema de la liberación de las exportaciones.

Con respecto a la inversión que comprometía al sector privado, ligado con el sector productivo agropecuario de más de $us 10.000 millones en el tema de etanol; las intenciones existen, sin embargo, el gobierno está en una encrucijada entre lo político y lo económico, el problema es que este año no se puedan fusionar de forma exitosa.

Para Jorge Akamine, presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, lamenta que se priorice lo político, basándose en los créditos internacionales para generar un crecimiento improductivo, y a costa de mayor endeudamiento.

Con un presupuesto más austero, se podrá tener un crecimiento igual o mayor al del 2017 como escenario optimista, sin tomar en cuenta los desastres naturales que, si bien nos afectan, se pueden equilibrar las contingencias si lanzamos o revitalizamos la inversión privada.

Se propone que desaparezca la Función Económica Social (FES) y que se aplique un impuesto diferenciado a la tierra. Menores impuestos a las tierras de zonas de menor productividad y también mayores impuestos a las tierras ociosas. Este planteamiento ya se le hizo al Gobierno, pero aún no hay respuesta.

También se recomienda el Impuesto al Consumo Específico (ICE) a la coca; priorizar la estrategia económica sobre el interés político, dar los insumos necesarios para que las mega obras estén funcionando al 100%.

“Si no se buscan nuevas alternativas de ingreso reales, el estado no podrá sostener el ritmo económico que lleva y entraremos en una profunda crisis, de la cual será difícil salir”. afirmó Parada.

El desafío en este momento, es encontrar nuevas fuentes de crecimiento, reducir la regulación, flexibilizar la política pública en torno a no seguir asfixiando al sector productivo y esto se lo puede ver en los informes de Fundempresa por el cierre de empresas y la falta de nuevas.

Y también hay que analizar el tema de los subsidios, los cuales hay que saber focalizar para que se den a la parte más vulnerable del país, con un nuevo enfoque y de esa manera saldremos todos beneficiados. Otro elemento a tomar en cuenta para la presente gestión, es la preparación de las negociaciones para los volúmenes de venta de gas y el contrato con el Brasil.

Finalmente, nuestra política en relaciones internacionales debe perfilarse hacia un mayor acercamiento diplomático con los EE.UU, y la Unión Europea, afín de identificar nuevos nichos de mercado para la diversificación de nuestras exportaciones de productos no tradicionales.

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  1. Buenos datos, el 2018 se proyecta como un buen año para realizar inversiones. Gracias por el artículo.

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