La desaceleración contrajo el mercado

Temas fundamentales como el estado económico a nivel internacional y nacional, los efectos que ha generado en distintos rubros, las situaciones en las cuales se encuentran y las proyecciones estimadas, son algunos de los tratados en el análisis semestral.

José Alberti y Edilberto Osinaga

En el espacio de evaluación que realizamos periódicamente como medio de comunicación, junto a especialistas en el tema, se llevó a cabo un nuevo análisis sobre la situación económica de Bolivia en el primer semestre del 2017.

En esta oportunidad, se contó con la presencia de los analistas económicos José Alberti, presidente del Colegio Departamental de Economistas en Santa Cruz, y Edilberto Osinaga, gerente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), y tuvo como moderador al director de Contacto Económico, Harold Dávila, quienes entablaron un diálogo abierto, desarrollando temas que van desde lo macro a lo sectorial, y a la vez visualizaron el comportamiento financiero en lo que resta de la gestión.

Panorama macro

En la coyuntura internacional, se observa que la economía mundial se está recuperando de forma parcial, esto según los datos que arroja la producción de Estados Unidos -que es el motor principal del crecimiento global- en los que se muestra una economía recuperada. Todo ello lo señalan sus indicadores macro económicos y también los índices de empleo y producción como Dow Jones, Standard & Poor’s 500 (S&P 500) y otros que indican de manera certera que su economía está liderando el crecimiento económico mundial.

Europa ya no se encuentra en recesión, sino en un estancamiento. Las políticas públicas implementadas por la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) dieron sus frutos, exponiendo una recuperación lenta con una fuerte expansión de liquidez en Alemania y otros países del continente. Ésta es resultado de la reducción de tasas de interés negativas, para promover la inversión que ha demorado mucho en reactivarse.

Dentro de los desafíos a enfrentar, están las reformas asociadas al tema laboral -ahí se encuentran los costos elevados- y las transformaciones en la parte de pensiones, lo que constituye una carga para el sector empresarial. Un factor muy riesgoso es el crecimiento de su población, la cual está por debajo del 1%, y a largo plazo, obviamente va a afectar al desarrollo.

Los otros motores del crecimiento económico se ubican en Asia, básicamente en China, que es el segundo a nivel mundial, conjuntamente con Japón y la India. Según los estudios de los organismos gubernamentales, este último país tendrá un crecimiento del 6%, debido al cambio de su modelo hacia adentro, que hace énfasis en lo tecnológico, no tanto en el tema de producción de escala, renovando su industria con nuevas alternativas de energía y generará un mejor crecimiento.

La economía de la India podría liderizar este 2017 y los próximos años. Las reformas que viene haciendo son un referente en términos de servicios de tercerización, dando resultados los cambios en la educación y promoviendo la diversificación productiva, posesionándolo así dentro del concierto mundial.

“Bolivia y la región tienen una oportunidad de contagiarse y complementarse con estas economías referentes que puede derivar en negocios, exportaciones o atracción de inversiones. Esta apertura de la economía mundial, en la cual se firman acuerdos comerciales con varios países, serán las nuevas y creativas políticas financieras globales”, manifestó Alberti.

Contexto nacional

La economía boliviana se encuentra en un continuo ciclo de desaceleración del crecimiento, impulsado por el gasto público, es decir, por lo no transable que dio lugar a un acelerado déficit fiscal en torno a un 7.5% estimado para este año y el gobierno, para sostener este gasto de inversión, está acudiendo riesgosamente al endeudamiento externo e interno. No obstante, el margen de maniobra de la política económica eleva el nivel de liquidez, que todavía es relativamente amplio, pese a que el cambio de moneda se encuentra atada y que las exportaciones se hayan contraído en 45% en términos de valor, el Producto Interno Bruto (PIB) haya caído en 40% y de crecer 6.8% bajó a 4%, una reducción de casi la mitad del crecimiento.

Por su parte, Edilberto Osinaga hizo referencia a que la brecha cambiaria con los principales socios comerciales ha repercutido en la industria nacional y en algunos sectores en mayor o menor grado, no solamente en la importación de productos baratos sino también en el contrabando minorista desarrollado dentro del régimen de mínima cuantía, “es decir, con 2.000 dólares las personas pueden importar y traer productos de frontera sin pagar impuestos, comprando más en Argentina y Brasil, esto desplaza la producción interna”.

Estos fenómenos se fortalecen por nuestra estabilidad en el tipo de cambio, sin embargo, como el contexto se ha modificado, las principales variables macro económicas fundamentan sostener el tipo de cambio y se discute en el ámbito académico que mover o fluctuar la moneda, hoy sería complejo por el ciclo que lleva la economía nacional e internacional.

Alberti advirtió que para mover el tipo de cambio, la oportunidad era el 2013 y volver a un modelo de flotación sucia regulada por el bolsín, pero obviamente la desaceleración tuvo un gran impacto, en especial en el sector productivo formal. Si bien es importante avanzar sobre la nueva política cambiaria, no es el momento ni es recomendable hacer este tipo de cambios, si tomamos en cuenta lo que ocurre dentro la banca con el incremento de la mora y la ralentización de los depósitos.

Inversión pública y privada

En cuanto a la inversión pública, fue cuantiosa, especialmente en megaproyectos de empresas públicas estratégicas, pero siguen dependientes de las exportaciones que son de cuestionable capacidad de gestión y eficiencia. A pesar de que existen, muchas de estas infraestructuras no se han sociabilizado con los diferentes colegios o sociedades de profesionales y otros actores civiles para ver los impactos y estudios de factibilidad económica, técnica, ambiental, social y comercial. Obviamente algunos terminaron fracasando, principalmente aquellos de empresas públicas estratégicas, contemplando pérdidas económicas, de capacidad y oportunidad.

La inversión privada crece modestamente y representa el 5% de la formación de capital fijo, sin embargo, la inversión extranjera disminuye considerablemente, constituyéndose en 1.5% de la formación bruta de capital fijo. Cabe recalcar que esta inversión está concentrada y otro dato importante es la falta de nuevas inversiones o ingreso de firmas novedosas en el ámbito de la inversión internacional directa.

Situación de la política económica

En cuanto al clima de negocios, los indicadores del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) y el Banco Mundial muestran a Bolivia con un deterioro y retroceso en este periodo de desaceleración en sus indicadores de competitividad y productividad, ya que se han incrementado los costos laborales y la presión tributaria es muy alta, aunque en estos tiempos debería ser lo contrario. “Si se sabía que la economía sufriría esta contracción desde el 2014, las políticas públicas deberían haber sido de alivio en cuanto a los costos laborales y de incentivo tributario”, enfatizó Alberti.

La falta de correctos manejos económicos para la preservación del aparato productivo contribuyó a que la desaceleración se haya sentido con mayor intensidad a finales del 2016 y el primer trimestre del 2017. Comparando los datos que dan luces suficientes para aseverar que fueron los momentos más críticos de la economía boliviana en cuanto al dinamismo -sumado a la sobre regulación en el ámbito tributario, laboral administrativo que ha tenido el sector productivo- obviamente que repercute en el cierre de empresas o el achicamiento del número de trabajadores.

Asimismo, Osinaga hizo notar que las exportaciones bajaron un 45%. Partiendo de ese indicador, es mucho dinero que dejó de ingresar y afectó tanto al gobierno como al sector privado, provocando despidos de personal y cierre de empresas. No obstante, el gobierno trata de impulsar a través de créditos y financiamiento con expectativas positivas y riesgos altos.

El crecimiento será de forma irregular entre un 3.8 a 4% porque no hay nuevas fuentes de desarrollo económico, inclusive sumando los niveles de inversión que se requieren, se tendrá en un mediano o largo plazo, es lo que se observa de este primer semestre. Existe un cambio en el contexto internacional de mejora modesta en los precios de las materias primas, como en el de los minerales, que después de 28 meses, las exportaciones volvieron a crecer en 8% por el impulso de los precios internacionales.

Lenta recuperación

“Cuando nos preguntamos si vamos a recuperar de una manera rápida hasta fin de año, los datos nos dicen que va a ser pausado fundamentalmente con un precio de los hidrocarburos fluctuante, que es nuestra principal fuente de exportación. Esta coyuntura no dará estabilidad y por eso se recomienda llegar a un nivel de acomodo que no va a ser el de antes porque hay un largo camino por recorrer para llegar al mismo nivel de ingreso y eso para el gobierno es muy complicado por el alto gasto fiscal”, admitió Osinaga.

La parte impositiva y las regulaciones laborales, como aumentos y beneficios extraordinarios, en un momento con tal desaceleración, solo profundizó la crisis y no se aplicó medidas contra cíclicas para poder contrarrestar y afrontar este acontecimiento de manera exitosa, más por el contrario el Estado empleó presión tributaria cada vez más fuerte que complicó al sector productivo.

Dentro de los indicadores de la creación de empresas o matrículas nuevas, si se analiza a fondo, es la misma gente desempleada que se crea una pequeña con el fin de hacer algún trabajo, ésa es la terciarización que se está multiplicando y si se contabiliza cuántas empresas medianas se han creado en los últimos dos años, el número es muy bajo.

Por todos estos fenómenos, la recuperación no va a ser a corto plazo, porque aún sigue habiendo despidos, si bien se ha recuperado los precios de minerales y petróleo, en el caso agropecuario no se ve un ascenso ni en 10 años por los precios que arrojan China e India. También estamos sujetos con Brasil y Argentina, por la influencia que tienen en nuestra economía y por su incremento de importación de productos, acrecentando el malestar en todos los sectores dentro la economía nacional.

Sector agropecuario

Aunque lo peor de la desaceleración, especialmente de los efectos externos, ha pasado y se ha trasmitido directamente al sector productivo nacional, se puede decir que en el 2017 hay una mejor perspectiva que en el 2016, pero aún con un crecimiento económico modesto, el cual es insuficiente para cerrar las brechas económicas sociales y productivas.

En cuanto a la producción agropecuaria, se tiene una proyección estimada del crecimiento en 2% de la superficie cultivada con respecto al 2015. Se toma éste como parámetro porque el 2016 fue afectado por un factor climático muy duro no visto en más de dos décadas. Por esa razón, no se puede comparar con otros años, porque cualquiera nos va a dar un crecimiento alto y se alejaría de la realidad por las pérdidas sufridas; por ejemplo, en la parte de la producción de granos, la disminución fue de tres millones de toneladas del 2016 con relación al 2015.

Desde el 2012 a la fecha, no se tiene crecimiento en el tema de superficie cultivada, sin embargo, si ahora se consolidan dichas cifras, podría ser mayor con las hortalizas, que se siguen cultivando hasta fin de año, y cerrar la gestión con un porcentaje mayor al previsto 2%, dando inicio a un nuevo ciclo de desarrollo.

Las razones de la falta de crecimiento de la superficie cultivada se remontan al 2012. Pasan principalmente por el tema del mercado interno saturado, hay temor de incrementar la siembra por los factores de exportación. Algunos productores se quedaron con girasol, maíz, arroz y sorgo, que tuvieron que venderlo a menos de la mitad del costo de producción. Este fenómeno ocurre no solamente con los productos extensivos o industriales, sino también con hortalizas y frutas, que en el mercado son pocas veces visible y son de más alta fluctuación.

“Los más golpeados son los que se dedican a la siembra de arroz, pues la superficie cultivada ha disminuido rápidamente, siendo que algunos años atrás se tenía excedente y se exportaba bastante. Es muy difícil arriesgarse en la cosecha y esperar a que den el permiso para vender a otros mercados y eso ha generado pérdidas. Otro factor es la situación internacional de los precios, en los países vecinos han empezado a bajar de tal forma que no todo lo que ingresa es por contrabando, sino también de forma legal con precios bajos”, lamentó Osinaga.

El ingreso masivo de productos es un duro golpe para los trabajadores, además del tema cambiario y el factor climatológico, que afecta de gran manera a la superficie cultivable y se encuentra disminuida con un crecimiento medido según el comportamiento del mercado. El clima también influye en la caída de la producción y se ve como faltante en algunos productos, como sucedió el 2016 con el desabastecimiento de maíz, que provocó la importación de 126 mil toneladas de Argentina.

En el caso del arroz, en los mercados no se siente su falta por la existencia del producto argentino y brasilero. Pese a ello, los arroceros han tenido rendimientos bajos para poder cubrir la necesidad interna y, sobre un mal año de producción, recibieron un precio reducido por la saturación del producto en los centros de abasto.

Expectativas de crecimiento

La perspectiva que se tiene en lo que resta del año, tomando en cuenta todos los hechos del primer semestre -en el que los rendimientos fueron regulares en todo el país, con una buena campaña de verano que fue la más grande, el factor climático irregular (al principio comenzó con sequía y al momento de colecta empezó la precipitación, lo que perjudicó la cosecha y retrasó la zafra) y el rendimiento previsto para la producción de azúcar, con una cantidad de caña suficiente y mayor nivel de sacarosa- es un panorama, de cierta forma, alentador.

“Lo ideal con respecto al 2015 es que superemos por un 3% hacia arriba en cantidad de producción, eso nos da mayor expectativa. Sabemos que los productores han sido golpeados con deudas y no hubo una línea especial para reprogramar a aquellos que perdieron completamente todo en la campaña de invierno del 2016” culminó Osinaga.

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