Alasita un mundo en miniatura y oportunidades económicas

Miles de artesanos en diferentes rubros participan con mucho entusiasmo, y generan una dinámica económica y comercial millonaria en devoción al Ekeko, dios de la abundancia.

Una de las ferias artesanales más representativa e importante de la ciudad de La Paz es sin lugar a dudas, la Feria de Alasitas, reconocida a nivel nacional e internacional. Comienza todos los años cuando el reloj marca el mediodía de cada 24 de enero, inicio del solsticio de verano y se extiende alrededor de tres semanas.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por el sociólogo David Mendoza, muestran que la celebración de las Alasitas y su relación con el Ekeko no dejaron evidencias escritas a cerca de su verdadero origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas.

El nombre de “alasitas” según Mendoza, tiene diferentes significados, el más conocido es el reflexivo en aimara “Cómprame”. Trata de la compra de las illas e ispallas, (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador). Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, duraba entre un día a dos, pero hoy dura más de 15 días.

Por otra parte, menciona Mendoza, se maneja la leyenda popular, de cuando Sebastián Segurola, Gobernador e Intendente de La Paz dispuso el año 1781, que se realice el festejo en homenaje a quien salvó a la ciudad del asedio indígena y así fue ordenada la fiesta del mercado de la miniatura, costumbre que los indígenas traían desde los antiguos collas.

La Feria de Alasita se realizaba en el cerro de Santa Bárbara, antes Cerro Calvario, antiguamente los brujos aymaras, detentaban el negocio de la venta de medicinas, hechizos, sahumerios y se mezclaban cultos religiosos y superstición, allí se representaba la compra de terrenos donde los nuevos propietarios construían sus casitas con piedritas, se celebraban matrimonios, se adquirían diferentes artículos y esta práctica era motivo de Cha’lla con cerveza y licores, celebrando el suceso y pidiendo la protección de la Pachamama, argumenta el sociólogo.

Más de 5.000 feriantes entre artesanos, comerciantes y vivanderas, motivan a la población paceña y no paceña a visitar la Feria de Alasitas.

La versión 2017 de esta gran feria paceña estuvo matizada por la presencia de la lluvia, que al contrario de opacar la festividad, fue el marco perfecto para canalizar las peticiones de más agua en este departamento que se encuentra actualmente con serios problemas de escasez de este vital elemento.

La inauguración se llevó a cabo en el Parque Urbano Central, en el campo ferial del Bicentenario y contó con la presencia del vicepresidente Álvaro García Linera, la ministra de Culturas y Turismo Wilma Alanoca y el alcalde de la ciudad de La Paz Luis Revilla.

De acuerdo al secretario municipal de Culturas Andrés Zaratti, alrededor de 5.000 feriantes están instalados en el campo ferial, a esta cifra se suman centenares de artesanos que se asentaron en diferentes puntos de la ciudad de La Paz, aunque estos últimos solo permanecieron el día de la inauguración en cercanías de las plazas principales de diferentes zonas y barrios.

Un estudio revela que 8 de cada 10 paceños participan de la Alasita, de un total de 12 fiestas tradicionales, esta celebración cuenta con la mayor asistencia en La Paz, de acuerdo al Secretario Municipal de Culturas, un 80% de la población paceña visita la feria de Alasita. La versión 2017 de la festividad de las Alasitas, tiene a 59 asociaciones participantes entre artesanos, comerciantes y vivanderas.

Una tradición productiva

La Alasita es una fiesta de deseos y aspiraciones, la tradición establece que uno compra una miniatura de lo que más le haga falta para el año y para incrementar las posibilidades se debe asistir a la feria justo a mediodía, tras ello buscar un yatiri para que challe los artículos comprados y sea bendecido también por un diácono en alguna iglesia cercana, con el fin de materializarlos en la realidad.

Pero además del aspecto simbólico también se encuentra la variable económica de esta simbiosis cultural. Familias íntegras de artesanos en diferentes rubros, comideras, yatiris, comerciantes entre otros, se encuentran presentes en la Feria de Alasitas, como los artífices de un movimiento económico que sustentan miles de hogares.

Eliseo es un yatiri que menciona la importancia de la bendición de las miniaturas adquiridas por la población, esto les da mayor empuje para que sus sueños y deseos se hagan realidad.

“Bueno nosotros hacemos el sahumerio cada año consiste en el braserito, coquita, ponemos incienso, copalito, después azúcar, floresitas, mixturita, todo lo que tiene que challarse, para los que tienen fe de lo que se compran en esta fecha, nosotros challamos con mucha fe y devoción a la Pachamama, después a los cerros que nos rodean y al señor Tata exaltación”.

El cobro del sahumerio por parte de los yatiris oscila entre 10 a 100 bolivianos, dependiendo de la cantidad de ofrendas que éste reciba por parte de los creyentes para su respectivo ritual, en el cual se evoca una serie de augurios y deseos de prosperidad, éxitos y demás dádivas de la buena suerte.

Esta festividad representa una oportunidad de trabajo no solo para los yatiris, sino también para los artesanos quienes se organizan por asociaciones, una de ellas es la “Asociación de Viajeros”, los mismos viajan a nivel nacional por diferentes ciudades capitales y ciudades intermedias y también organizan viajes al exterior del país.

Para muchos de los artesanos la Feria de Alasitas representa un ingreso de recursos muy importante, pues es en base a esta dinámica económica, que pueden llevar sustento a sus hogares, menciona Sonia, una vendedora de alcancías hechas en yeso.

“Yo participo desde hace muchos años, prácticamente desde que nací, desde que tengo uso de razón mi familia se ha dedicado a hacer las alcancías de yeso desde hace cuatro generaciones, todos en la familia sabemos elaborar estas alcancías para que la familia boliviana se acostumbre a ahorrar para cumplir sus sueños”.

Los alimentos procesados también forman parte de esta actividad, las señoras comideras están a la orden en este tradicional encuentro, el plato paceño, los anticuchos, el api con pastel, los churros también son atractivos culinarios que no faltan en el gusto de los visitantes.

Fiesta de la miniatura

Un estudio del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, afirma que la Feria de Alasitas mantiene su carácter de feria expositora, el 70% de las mercaderías ofrecidas son elaboradas por los mismos vendedores, informa el secretario municipal de Culturas, Andrés Zaratti.

De acuerdo a un artesano en joyería, José Gutiérrez, la mayoría de los participantes preparan todo el año sus artesanías; sin embargo están obligados a migrar a otros departamentos con la feria, pues las tres semanas que dura las Alasitas en la ciudad de La Paz les resultan insuficiente para sostener a sus familias el resto del año.

Los artesanos pertenecen a la Federación Nacional de Artesanos Expositores de Navidad y Alasita Fenaena, mediante esta federación es que se organizan para visitar diferentes puntos del país y del exterior.

Zaratti indica que en promedio, la inversión máxima que realizan los artesanos es de 3.000 bolivianos, mientras que la menor inversión no pasa de los 200 bolivianos, en ambos casos el trabajo resulta muy esforzado, en vista que hoy en día los mercados de artesanías se ven afectadas por la invasión de productos importados industrializados, los cuales encuentran mercado inclusive en la misma feria de la miniatura.

De acuerdo a los estudios realizados por el Gobierno Municipal de La Paz, la Feria de Alasitas mueve alrededor de 20 millones de bolivianos, solo el día de la inauguración 24 de enero, se movió 5 millones de bolivianos, la inversión más fuerte registrada fue de 23.000 bolivianos en el rubro de joyería, la mínima fue de 50 bolivianos en el rubro de juegos de azar aseveró Zaratti.

El secretario de Culturas también dijo que las ganancias mínimas registradas al finalizar la feria de Alasitas el año 2016 fueron de 100 bolivianos y las más altas de 20.000 bolivianos, en esta versión 2017 se realizará un censo para determinar con mayor precisión los alcances que tiene la Feria de Alasitas en términos económicos.

Esta feria en miniatura significa una tradición muy encarnada entre los habitantes de la ciudad de La Paz; sin embargo ésta se va extendiendo a muchas otras ciudades del país y también del exterior por las cualidades económicas y culturales que tiene, por otra parte la calidez y fe que transmite a la sociedad, hace que se mantenga encendida la llama de esperanza en días mejores para todas las familias bolivianas.

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