Esta tecnología diseñada y producida por Naan Dan Jain, permitirá a los agricultores lograr mayores rendimientos, aprovechando mejor el agua y volviendo eficaz el uso de fertilizantes.

 

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En el desarrollo agrícola del país, el cultivo de caña se presenta como una oportunidad de alto valor, frente a otras plantaciones para los agricultores, quienes saben que este cultivo requiere de abundante agua y nitrógeno, fósforo, potasio y ciertos elementos para su fertilización.

Hoy cuando las perspectivas del sector cañero es mejorar la producción de azúcar, con las prácticas de riego tradicionales, surgen otras alternativas con la adaptación de transferencias tecnológicas.

Con este objetivo la empresa AgroNáyade organizó un Día de Campo para los productores en la propiedad El Tabacal a 10 kilómetros de Okinawa, con un taller de capacitación sobre el uso y la importancia del sistema de riego por goteo y aspersión.

“Los sistemas de riego tecnificado, como el goteo y la aspersión, contribuyen a un incremento del rendimiento, hasta incluso triplicarlo, en la caña de azúcar”, explicó el gerente comercial Larry Serrate de AgroNáyade en el taller dirigido a los productores de la zona.

Serrate explicó que el sistema de riego por aspersión de cobertura total es una solución que permite un menor costo de inversión y necesidades mínimas de mantenimiento, con un aprovechamiento de hasta el 80% del agua utilizada.

“Estos sistemas de riego, al aprovechar mejor el agua, cuidan este recurso valioso, y vuelve más eficaz el uso de fertilizantes a través de un método conocido como fertirriego”, puntualizó. Además, de acuerdo al especialista, existe un uso eficiente del agua con un aprovechamiento de un 75 y 90% en contraste al riego tradicional que tiene una eficiencia inferior al 30%.

“Al observar en cada hectárea un mejor rendimiento, los pequeños productores con acceso a parcelas de menor extensión pueden ingresar al negocio del cultivo de la caña, obteniendo un mayor retorno en su inversión, sin requerir expandir la frontera agrícola”, explicó.

Otro beneficio importante en la utilización de estos sistemas de riego innovadores es que el cultivo de la caña de azúcar obtiene rendimientos estables y no decrecientes, tal y como sucede ahora, pues se conservan las condiciones óptimas de fertilidad del suelo.

Cañeros comprometidos

Óscar Alberto Arnez, productor de caña de la Asociación Agropecuaria Cuatro Ojitos de Minero, municipio que está a 25 kilómetros de Montero y 75 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, hace 20 años que se dedica a este cultivo, sus abuelos y padres fueron también cañeros.

Después de participar del Día de Campo y viendo los cañaverales, lamentó que ahora haya disminuido la producción en comparación a otros años. “El bajo rendimiento nos asfixia, pese a que nuestras tierras son todavía fértiles y no hay cómo cumplir nuestras obligaciones”, dijo a Contacto Económico.

Recorriendo las parcelas demostrativas, informó que en sus tierras por hectárea saca hasta 50 toneladas, y que no solo depende del sistema de riego, sino también de los fertilizantes, el tipo de suelo y la lucha contra las plagas.

“Por esta zona se siembra la RBD hasta un 80 % y el resto es el Norte Argentino. “Para obtener una mejor producción debemos invertir en transferencia tecnológica, en el uso de la maquinaria agrícola, hasta 1.000 y 1.500 dólares en cada hectárea, sin incluir el sistema de riego, aquí no aplicamos ningún sistema, solo con la lluvia producimos, pero ahora estamos interesados en este sistema por aspersión, para incrementar el rendimiento”, comentó.

José Prado es otro agricultor con diez años de experiencia en la siembra de caña, pero no aplica ningún tipo de riego, aunque sabe que es necesario renovar e invertir para ser más efectivo en la producción. “Hay temporadas prolongadas de sequía y veo que es interesante el sistema de riego por goteo y aspersión, pero el problema es el financiamiento para adquirir el equipo”, manifestó.

Prado pertenece a la Asociación Bolivia Productiva, en la localidad El Tajibo y señala que cada año invierte hasta 700 dólares para lograr un mejor rendimiento. “Si queremos incluir en nuestros sembradíos necesitamos financiamiento, hay que abaratar el costo y esforzarse para alcanzar a 110 toneladas por hectárea, se tiene que recuperar la inversión”, aclaró.

Para renovar sus plantaciones de caña, siembra también otros granos como la soya y el maíz. “El cultivo más noble sigue siendo la caña, porque se adapta a casi todos los tipos de suelos”.

Falta de cultura

El presidente de la Unión de Cañeros Guabirá, Rodolfo Jordán Tondelli, dio a conocer que en Santa Cruz, hay unos 2.686 cañeros aproximadamente, pero no hay todavía la cultura de utilizar este sistema de riego en la caña ni en agricultura.

“Nosotros iniciamos un sistema de proyecto de riego por goteo en nuestro Centro de Investigación Tecnológica y de Transferencia de la Caña de Azúcar (Cittca), pero no dio resultado a pesar de los buenos incrementos que este sistema proporciona”, dijo.

Jordán indicó que el gran ataque de los roedores a las cintas en busca de humedad (agua), dificulta mucho el trabajo y a la vez se hace más caro implementarlo, sin embargo destacó que una de las ventajas está precisamente en optimizar el área cultivada con altos rendimientos.

“Una de las dificultades es el elevado costo de inversión por hectárea, los precios no acompañan para poder realizarlo, sin mencionar la perforación del pozo para extraer el agua y la falta de capacitación a los productores”, concluyó.


 

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