Mypes reclaman apoyo gubernamental

El 2015 se cerraron 5.347 empresas en el país y se vaticina que esta cifra será superada hasta fin de año. La falta de tecnología y mercados sigue frenando el crecimiento del sector, pero el golpe más fuerte viene del contrabando que les sumerge en la economía informal.

 

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En los últimos años los aportes del Estado para la industrialización se ha basado principalmente en los hidrocarburos, más propiamente el gas, del cual se tiene todavía grandes reservas, según YPFB, pero con un cierto olvido del Estado a la micro y pequeña empresa que están siendo afectadas cada vez más por políticas antieconómicas que no promueven el crecimiento de éstas.

Néstor Conde presidente de la Micro y Pequeña Industria de La Paz, señala que uno de los sectores más afectados por incoherencias económicas del Estado, es el pequeño empresario con el cierre de 3.000 empresas productivas por falta de una política adecuada para incentivar y proporcionar mercados a estos emprendedores.

Causas que originan el cierre

Según Waldo Orbelan vocero de Fundempresa, la creación de nuevas empresas en Bolivia registró un porcentaje bajo de 5% con una diferencia considerable al de 2015, el cierre de éstas aumentaron en un 49% hasta abril con 1.654, el informe muestra que el 2015 fue el año en que más empresas se cerraron con 5.347 en total, según los datos que tiene registrado Fundación para el Registro el Empresarial (Fundempresa), y se vaticina que esta cantidad será superada si no se toma las decisiones correctas. El año 2015 se cerraron 5.347 empresas en el país.

Para Jorge León Quiroga, presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz los datos de Fundempresa son claros al mostrar que el cierre de empresas, en porcentaje es más elevado que la creación de nuevas, explicó que esta situación obedece al pago del doble aguinaldo, rigidez en las normas tributarias y al contrabando que afecta a la pequeña empresa.

También sugirió que se desarrolle un control de la cantidad de productos extranjeros que ingresan al mercado boliviano que van en directo perjuicio y matan la industria nacional, así como medir mejor el pago del segundo aguinaldo cuando se registra un crecimiento económico por encima del 4,6%.

Según Quiroga, Santa Cruz lidera la lista, con 7 mil microempresas cerradas, y que en años anteriores fue considerado un referente por la creación de nuevas empresas y ahora es todo lo contrario. “En vez de abrir nuevas empresas para seguir creciendo, cada vez se van cerrando”, aseveró.

La carencia de tecnología y condiciones adecuadas pone en clara desventaja al sector frente a países fronterizos como Brasil y Argentina que con la devaluación de sus monedas frente al dólar han ocasionado una gran afectación a sus pequeñas economías. “Esos países tienen tecnología y gran capacidad para producir materia prima, entonces ellos pueden abaratar los costos y así ya no podemos ser competencia en precio y calidad”, lamentó.

Más desempleo y menos incentivo

Una de las preocupaciones con este cierre cíclico de pequeñas empresas, es la disminución de personal en un 50 %, pese a que existe una prohibición del Ministerio de Trabajo de realizar despidos a los trabajadores, muchas empresas e incluso las estatales, no tuvieron otra opción que reducir el personal para no cerrar sus negocios, aquellas que contrataban hasta 10, tuvieron que disminuir a la mitad para poder subsistir, la mayoría de los que se quedaron sin trabajo son costureros, carpinteros, metalmecánica, entre otros.

Quiroga indica que las pymes no tienen apoyo estatal, porque no están dentro del proyecto político del Gobierno, el apoyo que se da es con la creación de nuevos servicios financieros, donde existe la posibilidad de crédito a nivel de la banca, son varios miles de millones de dólares que están esperando destinatarios, comentó.

El grave problema que existe en el país, es que no hay un entorno suficientemente previsible como para que esos créditos se traduzcan en posibilidades de inversión. Por lo tanto, si bien los microcréditos y otros tipos de concesiones favorecen al sector, creando una competencia en la banca, donde el Estado ha logrado bajar los intereses hasta un 6% a través del crédito productivo, la falta de incentivos para la sostenibilidad, no les favorece, al contrario les restringe, porque al ser unidades tan pequeñas se ven golpeados por el contrabando o la falta de mercado y continúan sumergidos dentro de la economía informal e incluso ilegal.

“Es un deber tratar de recuperar estas iniciativas, para que se conviertan en medianas y grandes, porque su gran aporte está en la generación de fuentes de empleo y la sinergia del encadenamiento productivo que se tiene entre ambos tipos de empresas”, sostuvo Quiroga.


 

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