Las remesas son extremadamente importantes en el contexto de América Latina. El tipo de cambio y las medidas económicas aplicadas en países desarrollados delimitan el grado de migración y las remesas enviadas. Bolivia para la gestión 2015 logró un incremento positivo en sus transferencias, sin embargo las expectativas indican que se mantendrán sin mucha variación.

La emigración además de ser una salida para el individuo ya sea para fines económico y sociales, es beneficiosa para todas las partes implicadas, sea para el Estado o nación receptora porque adquiere fuerza laboral barata, y para el emisor cuya economía se encuentra en proceso de construcción hacia una estructura estable se ven estimuladas con este ingreso de dinero, un flujo de liquidez que mejora la calidad de vida de las familias e incentiva la actividad económica.

Es por ello que las remesas se han constituido en una variable importante en gran parte de las economías, de acuerdo al último boletín informativo del Banco Central de Bolivia (BCB) las remesas de familiares de migrantes bolivianos recibidas desde el exterior hasta el mes de noviembre del 2015 alcanzaron la suma de 1.064 millones de dólares, cifra levemente superior (1,41%) si es comparada con el mismo período del año 2014.

El expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz y analista económico Waldo López, se refirió a las remesas como una de las principales fuentes del incremento de las reservas internacionales, “las transferencias que vienen del exterior y se quedan en Bolivia a diferencia de las exportaciones son una llegada de recursos, siendo el principal factor para el ahorro interno, las reservas internacionales y para la estabilidad del sistema financiero”, añadió.

El informe expuesto por el BCB también reveló que el destino de las remesas según departamento se ven distribuidas en primer lugar hacia Santa Cruz con un 40,8%, Cochabamba 31,3%, La Paz 15,9% y el resto 12%. “Los últimos 10 años las remesas se han acumulado en un promedio de los 1.000 millones de dólares, es un monto considerable que no se nombra en los informes del Presidente Evo Morales ni del ministro de Economía Luis Arce, este sacrificio que hacen los compatriotas del exterior, es un aporte para la estabilidad económica del país”, agregó López.

Tipo de cambio repercute en los envíos

El bajo rendimiento de economías como Europa y en especial Rusia redujeron el flujo de envíos de remesas el 2015, por su lado los migrantes residentes que trabajan en estos países se han visto restringidos en sus envíos por el debilitamiento de las divisas frente al dólar estadounidense y la reducción en los precios del petróleo, así lo informó una publicación del Banco Mundial sobre migración y desarrollo.

Para el economista y gerente general de la compañía Western Unión en Bolivia, Darío Monasterio, la razón por la cual no se ha visto tasas de crecimiento superiores se debe a la situación que atraviesan actualmente las economías con mayor desarrollo como los países de la OCDE o los denominados G7, que están saliendo de una recesión, no obstante la recuperación de algunos ha permitido para esta gestión lograr un crecimiento significativo para el país.

“Tenemos barreras en el mercado de remesas, las devaluaciones de las monedas de países importantes como Argentina y Brasil que tienen bastantes migrantes bolivianos hace que disminuya el valor del dinero enviado, además que también influye en la frecuencia de envíos”, indicó Monasterio.

Remesas: dependencia económica de hogares

De acuerdo a varios estudios el destino de las remesas en general viene a reducir la gravedad de la pobreza, dirigiendo los recursos a un mayor gasto en salud, educación, acceso a las tecnologías, inversión, una mejor preparación ante contingencias adversas, disminución del trabajo infantil entre otras.

Para Johnny Andrés Burgos docente universitario, las remesas en términos monetarios refleja cifras altamente beneficiosas sin embargo lamenta que las mismas no estén siendo utilizadas debidamente, “las personas que salen al exterior generalmente no tienen una formación y al enviar remesas a nuestro país, lo primero que se hace es dilapidarla y en otro porcentaje incentivan la flojera de los receptores, cada día se suman más personas a las familias que reciben remesas”, opinó.

Western Unión, es uno de los servicios más usado para el envío de dinero por nuestros compatriotas, según su gerente general, Darío Monasterio informa que en promedio cada pago recibido del exterior ronda los $us 347, por su parte los envíos realizados desde Bolivia hacia el exterior alcanzan los $us 550 en promedio, “si bien la media de envíos es superior al recibido no significa que estaría saliendo más divisas, por lo contrario estos montos se deben a los pagos por las compras derivado de la actividad comercial”, aclaró.

Esta compañía tiene asentada en el país alrededor de 12 locales propios y más de 180 puntos distribuidos como corresponsales entre las entidades financieras y no financieras.

Falta de políticas de incentivo

La aplicación de estrategias o medidas económicas ha permitido a países mantener un nivel considerable de sus transferencias pese a las contingencias internacionales, “en Bolivia no hay una política de incentivo a la repatriación de nuestros compatriotas, otros países generan estímulos para el regreso de capitales y de ciudadanos, por ejemplo ofrecen facilidades tributarias al ingresar sus divisas, brindan apoyo a sus emprendimientos, es decir no limitarse a que nos envíen, sino a buscar mayor producción para el país”, expresó López.

Burgos sostiene que la ejecución de programas de capacitación hacia aquellos que reciben divisas, sería una alternativa beneficiosa para el buen uso de los mismos, “por ejemplo si la persona que está en el exterior atraviesa una crisis en el país donde reside o pierde el empleo, el dinero ahorrado por las familias puede ser reenviado y así financiar la subsistencia de la persona hasta que consiga un nuevo empleo”, dijo.

Refiriéndose al respecto López añadió que las remesas no siempre serán permanentes y que aquellos pueden llegar a disminuir a lo largo del tiempo, factores sociales o personales como la constitución de una familia, hacen que se formalicen otros compromisos, derivando a que el individuo deje de enviar remesas e incluso su retorno al país.

IED vs Remesas

Ambos, la inversión extranjera directa y las remesas pertenecen a ingresos provenientes del exterior, sin embargo tiene destinos distintos impactando de manera diferente sobre la economía, las remesas tiene un tinte más social, destinado a bienes de consumo final, en cambio las IED tienen que ver con grandes flujos de capital, en cual exige una mayor salida de divisas de lo que ingresa.

De acuerdo a los últimos datos publicados por el BCB, la IED hasta el primer semestre del 2015 registró un flujo positivo de 805 millones de dólares, mientras que el flujo neto alcanzó a 703 millones de dólares. Los principales lugares de origen de este capital en su mayoría es España con 38% seguido de Suecia 19%, Estados Unidos 11% y el resto 32% distribuido en otros países.

Las actividades a las cuales son dirigidos los flujos de la IED son el área de los hidrocarburos 61%, la industria manufacturera 14,9%, la minería 13,7%; que sumados estos tres sectores totalizan una participación de 89,6% del total.

“Se debe considerar un conjunto de variables al momento de querer aumentar el tema de la inversión extranjera directa en el país, que también va de la mano con el tema de la política cambiaria para poder incentivar el ingreso de divisas en el exterior”, expresó Monasterio.

El Banco Mundial, en su informe titulado “Migración y Desarrollo”, proyectó para 2015 una tasa de crecimiento de 2.3% en el flujo de remesas hacia Latinoamérica y el Caribe, menor al observado al cierre de 2014 (5.8%); dado el contraste entre la recuperación económica de los Estados Unidos y los riesgos que conlleva la crisis de deuda soberana en la zona euro.

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Abigail Condori, graduada de Economía en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno elaboró un estudio titulado “Impacto de las remesas en el crecimiento económico de Bolivia 2007-2013”, en esa investigación da una descripción detallada del comportamiento de las principales variables macroeconómicas y cómo ellas reaccionan frente al flujo de remesas.

Por ejemplo en el período que analiza, compara las exportaciones frente a la remesas, debido a que ambas son parte de los grandes ingresos para la economía, en su análisis descubre que las remesas participan entre un 9 a 20% sobre las exportaciones totales, sin embargo aclara que si se estudia por separado, las mismas tienen una participación media de 80% sobre los minerales y superior al 100% de las exportaciones agropecuarias.

“Cabe destacar que si bien las remesas son importantes, se debería por medio de políticas macroeconómicas, orientar estos ingresos en oportunidades de inversión y de trabajo, de tal forma que exista mayor participación en el ingreso nacional fomentando el crecimiento económico sostenible”, manifestó.

Entre otros aspectos cita una encuesta, elaborada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre los receptores de remesas en Bolivia, donde describe que las remesas bolivianas en un 53% tienen como destino el consumo, seguido del ahorro 19%, pago de deudas 13% y el resto 15% a otras cosas.

Por ejemplo en cuanto al empleo del dinero con destino al consumo, señala que un 45% del gasto se deposita en la canasta básica, asimismo al pago de servicios básicos 15%, gastos a otros/lujos 14%, a salud 12%, transporte 8% y vestimenta 6%.

“Cualquier sea el destino de las remesas, éstos tienen un efecto multiplicador ya que los ingresos se emplean en el consumo, dinamizan la demanda interna, fomentando la producción nacional y se da un efecto positivo al crecimiento económico, sin embargo si las remesas son empleadas en mayor medida a la inversión o el ahorro, se logrará un crecimiento más productivo y a largo plazo”, finalizó.

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