Mercosur, luces y sombras

Guillermo-Pou-Munt

 

 

 

Guillermo Pou Munt
Experto en Comercio Exterior

En 1991 se suscribe el tratado de Asunción que marca la conformación del Mercosur con sus cuatro miembros iniciales, Brasil, Argentina, Uruguay  Paraguay, años después en 1996 Bolivia se asocia mediante el Acuerdo de Complementación Económica 36, el mismo que marca la completa desgravación del comercio entre el país y el bloque en un período de 15 años que ya se cumplió. En este momento, los flujos comerciales del Mercosur a Bolivia, es decir, todo lo que se importa de estos países, y aquello que se podría llevar de Bolivia a los mismos, no paga ningún tipo de arancel, producto de la vigencia plena de este acuerdo.
El ACE 36 se firmó en su oportunidad, con la expectativa de poder ingresar a un extraordinario mercado lleno de oportunidades, quimera que nunca se concretó, pues en la práctica, desde antes y hasta hoy, las exportaciones de Bolivia a los grandes mercados de Mercosur se reducen en un 95% o más a GAS y ahora a algo de gas licuado. La realidad es que este proceso de integración desde sus inicios no tomó las precauciones para garantizar sus beneficios hacia los productores bolivianos, tanto en acceso a oportunidades como en protección a la industria local.
Las pocas ventanas de comercio abiertas para productos agrícolas en su mayoría, sobre todo en Argentina, se ven seriamente restringidas por una actitud poco proclive a la integración por parte de los países que conforman los mercados más grandes y por ende los más interesantes, pues son hábiles operadores de barreras paraarancelarias, mismas que imponen de forma eficiente restringiendo al mínimo el acceso de los productos bolivianos a sus mercados, esto significa que pese a que no hay aranceles, y que hay oportunidades, los productores bolivianos no pueden vender de forma efectiva en estos países. La presencia de productos diferentes al gas sean agrícolas o textiles, y otros, es mínima y enfrenta en general muchas dificultades, situación que en condición de país asociado al Mercosur, es decir, bajo el tratado ACE 36 vigente, no se ha podido corregir, y que permanecerá, pues es un tratado que en sí mismo no se puede modificar.
Al día de hoy, los productores de Brasil y Argentina, además que no pagan aranceles, encuentran en la devaluación de sus monedas un espacio de competitividad adicional, que ocasiona que las exportaciones de todo tipo de bienes de consumo y otros, encuentren en Bolivia un mercado ideal, altamente ventajoso, que es aprovechado por hábiles comerciantes formales o no, quienes traen al país miles de toneladas de todo tipo de productos, desde agrícolas a bienes de consumo final en abierta desventaja para la industria local, en el marco de un acuerdo que no se puede modificar de fondo por sí mismo y que los exportadores bolivianos no pueden aprovechar por las barreras impuestas por socios que preferencian la integración para sí, pero que se muestran poco solidarios a la hora de cumplir con el acceso a las oportunidades que brindan sus mercados.
Es por los motivos anteriores, y la difícil situación que se enfrenta en el Mercosur donde los mercados no son complementarios, pero que por su tamaño presentan espacios de negocio para productores bolivianos, que es necesario asumir el proceso de incorporación como miembros plenos, como una oportunidad para negociar condiciones de acceso efectivo a los mercados que son de interés, grandes y pequeños, condiciones que no se obtuvieron al momento de firmar el ACE 36 y que ahora deben ser condición para poder ser miembros.
Al momento Bolivia cumple con todas las obligaciones para con los países del Mercosur, el mercado boliviano es libre e irrestricto para su oferta, pese a las consecuencias para la industria local, pero no ocurre lo mismo en aquellos mercados para la oferta de Bolivia.  Por ello el proceso que se inicia con la firma del protocolo de adhesión ahora con la inclusión de Paraguay y que para entrar en vigencia requiere de la ratificación de los congresos de todos los países firmantes, lo cual da inicio a un período de cuatro años de incorporación, debe ser un espacio para negociar condiciones favorables para el país.
Lo anterior implica, contar con un régimen de origen y otros beneficios que permitan operar las exportaciones bolivianas de productos de valor agregado, con claras metas de inclusión de productos industrializados, agrícolas y semindustriales bolivianos en el mercado brasilero y argentino, sobre todo de textiles, quinua, banana, piña, palmito y otros que encuentren mercado y todo aquello que siendo producido con materias primas e insumos locales y de diferentes partes del mundo, sea transformado en nuestro país para ser vendido en el Mercosur, constituyendo un espacio para el desarrollo de la industria boliviana, la creación de empleo y la consolidación de mejores condiciones para los exportadores.
Además, se debe velar porque en este proceso, a partir de la negociación de partes, se garantice el mantener el acceso a otros mercados que son importantes para Bolivia, lo que se ha denominado la doble pertenencia, que implica ingresar al Mercosur sin perder los privilegios que se tiene con la Comunidad Andina por ejemplo, a esto se debe sumar el garantizar el acceso a materias primas e insumos a la industria nacional y el abastecimiento de bienes finales al mercado boliviano en condiciones que no afecten la competitividad de la industria ni el poder adquisitivo de los ciudadanos.
El proceso de incorporación plena está en sus inicios, se lo puede ver como una oportunidad o como una amenaza, todo esto depende de los términos que se negocien entre Bolivia y los actuales miembros, por ello una participación plena en el proceso de negociación como el que promueve la Confederación de Empresarios de Bolivia en coordinación con el Estado, y mecanismos como la Urupabol empresarial, fomentados por la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia junto a gremios de Paraguay y Uruguay, son los instrumentos para resolver las falencias de un proceso de integración desventajoso para el país en busca de mejores circunstancias para la oferta de Bolivia y un acceso real a estos mercados, que no se ha dado, y que en caso de no poder garantizarse de forma efectiva, debería poner en perspectiva la decisión de ser miembros plenos de este mecanismo de integración.

Deja un comentario

Menú de cierre