Cainco sugiere incentivar el emprendimiento privado para reactivar la economía

¿Qué nos espera a los bolivianos? Es una pregunta recurrente en el país a partir de los cambios suscitados en la esfera política, puesto que un nuevo gobierno en el contexto actual puede implicar grandes cambios para el rumbo económico del país.

De acuerdo al análisis de Pablo Mendieta, subgerente del Centro Boliviano de Economía de Cainco, desde hace tiempo ya se vislumbraba un nuevo ciclo económico, puesto que había signos de agotamiento en el modelo económico: antes crecíamos al 7% (en el año 2013), luego empezamos a crecer al 4% y este año, hasta el primer semestre del 2019, crecimos al 3%. Es decir que, independientemente del ámbito político, se hacía evidente una desaceleración en la economía boliviana.

Por otro lado, luego de 21 días de inactividad, resulta importante activar mecanismos que permitan recuperar el impulso económico. “Se debe discutir cuál es la Bolivia que queremos, que nos puede sostener y mejorar el bienestar económico y social. Hasta las elecciones pasadas, que se anularon, se discutía sobre el estado de derecho y la democracia, pero ahora el foco debe estar en la economía”, sostiene. En síntesis, el economista anota tres aspectos que deben ser prioridad: la institucionalidad pública, haciendo más eficientes las entidades de este sector; aumentar la productividad y mantener la estabilidad macroeconómica.

En ese sentido, observa que el aporte del sector público a la producción se mantuvo en 14 mil millones de dólares, mientras que el aporte del sector privado había aumentado de 17 a 27 mil millones de dólares. Esto muestra que necesitamos empezar a cambiar estas fuentes de crecimiento y apoyar el emprendimiento privado.

Uno de los aspectos más cuestionados del gobierno anterior gira en torno al gasto público. Al respecto considera que se debe hacer una evaluación objetiva y técnica de los gastos del Estado, sin apasionamientos de ningún lado, para empezar a formular leyes y normas que permitan que el gasto público y la inversión pública, vayan a donde realmente se requiere y tengan impacto. Es decir, despolitizar el diálogo y tener una visión más técnica.

Para ello, será necesario que entre empresarios, productores y gobierno se mantenga una relación cercana, fluida y transparente.

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