La capital oriental del país, celebra este mes 209 años de su grito libertario. De ser un poblado rural en 1950, pasó rápidamente a convertirse en la capital económica y el motor productivo del país en el Siglo XXI.  Si para mediados del Siglo XX la región tenía aproximadamente 300 mil habitantes, para 2016 la población se multiplicó casi 10 veces. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), Santa Cruz tiene actualmente 2,9 millones de habitantes, de los cuales más de 1,7 millones se concentran en la capital.

La región produce el 70% de los alimentos del país; hacia el año 2018, aportaba el 30,2% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, superando a La Paz (23,2%), Cochabamba (14%), Tarija (11,8%), Potosí (5,43%), Oruro (4,6%), Chuquisaca (4,97%), Beni (2,41%) y Pando (3.39%).

La economía de Santa Cruz se basa mayoritariamente en la actividad privada, principalmente agropecuaria y agroindustrial, además de su potencial energético e hidrocarburífero, estos últimos rubros en manos del Estado. La base privada cruceña está impulsada por 40.398 empresas, que representan el 28% del total de compañías registradas en el país, según datos de Fundempresa y el IBCE.

Desafíos

En ese sentido, destacó que uno de los anhelos es hacer de Santa Cruz un polo logístico importante en el corazón de Sudamérica. “Con el desarrollo de importantes y estratégicos proyectos de infraestructura, podremos crear una nueva alternativa de negocios con beneficios para el departamento, el país y Sudamérica”, apuntó.

Fernando Hurtado, presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), resaltó que hoy se tiene la responsabilidad de construir una ciudad con los estándares del siglo XXI; una metrópolis que sea un polo de desarrollo en Sudamérica, donde se realicen actividades con proyección global y se viva en un entorno acogedor, cercano y respetuoso con el medio ambiente.

Señaló también que el camino hacia esa metrópolis no está exento de desafíos y que, para vencerlos, es urgente generar consensos. “Con ellos hemos conseguido lo que ahora somos, y son necesarios para brindar bienestar a nuestros ciudadanos. Debemos tender puentes y llegar a acuerdos sobre la Santa Cruz del nuevo siglo”, señaló, poniendo como ejemplo a la ciudad colombiana de Medellín, que articuló una relación fluida entre el sector público, el privado y el académico, para convertirse en una modelo de innovación regional.

“Con el desarrollo de importantes y estratégicos proyectos de infraestructura, podremos crear una nueva alternativa de negocios con beneficios para el departamento, el país y Sudamérica”, Fernando Hurtado, presidente de la Cainco.

“Nuestra convicción es trabajar para generar el área metropolitana que todos soñamos, donde podamos seguir impulsando emprendimientos privados sostenibles, que contribuyan al trabajo y a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”, afirmó.

Una agenda por trabajar

La urbanización brinda ventajas y desafíos. En este sentido, el ejecutivo apuntó a elevar la productividad de las ciudades, mejorando su infraestructura, pero sobre todo mediante una buena gobernanza que permita construir metrópolis consolidadas, armónicas y sostenibles, de forma planificada.

Hurtado resaltó que el ámbito de competencia mundial se da a nivel de ciudades, donde prima un cambio en la forma de hacer las cosas, en especial por la digitalización. Indicó que este trabajo se puede hacer de forma cooperativa al interior de las ciudades, mejorando lo que se hace actualmente y aprovechando las ventajas competitivas.

Uno de los retos está en trabajar sobre la diversidad de las experiencias urbanas en la región, señalando que las ciudades deben transitar por una senda de expansión urbana planificada, con adecuada movilidad y sostenibilidad. Fue enfático en la necesidad de pensar en la inclusión social y de género, temas donde las actuales visiones sobre desarrollo nacional y regional no explican plenamente la razón de por qué algunos países tienen más éxito que otros.

Explicó que una visión más precisa, resulta de observar la relación entre las capacidades y habilidades en los espacios urbanos, desarrollando aquellas cadenas de valor que tienen mayor proyección a futuro, pero que pueden utilizar el talento existente.

Procesos urbanos

Si bien es importante pensar en la ciudad como impulsora de la actividad económica, es fundamental entenderla también como generadora de conocimiento, para incentivar el talento. Resaltó que, desde esa perspectiva, se debe avizorar a Santa Cruz de la Sierra como “la nueva Edutrópolis de Bolivia, antes de seguir siendo la Mercadotrópolis del presente”.

En referencia a los esfuerzos que se están haciendo en infraestructura, basados en estudios técnicos, para que la ciudad tenga un mejor tráfico que permita actividades económicas más ordenadas, vinculadas al transporte y al comercio principalmente, señaló que “la metrópolis eficiente, la gran Santa Cruz, es posible a través de una política de movilidad integral, sostenible y segura”.

Dentro de esta abultada agenda, la ciudad se tiene que pensar en relación a las necesidades de cada ciudadano y su contexto. Indicó que las demandas habitacionales de los millennials son distintas a las de personas mayores y de la tercera edad. Se debe innovar para satisfacer las demandas de los distintos habitantes de la ciudad. En ese sentido, concibe a Santa Cruz como “la ciudad de lo posible, reflejo de la creatividad y emprendedurismo del cruceño; tierra fértil para seguir creciendo hasta convertirse en ejemplo de innovación en la región”.

La tarea que queda a las distintas Cámaras y a los cruceños, es desarrollar una cultura de seguridad en la ciudadanía. Más allá de las herramientas para garantizarla, es importante que construyamos una Santa Cruz de la Sierra como metrópolis de clase mundial, levantando una ciudad hospitalaria y segura. Resaltó que esto será realidad si comprendemos que debemos fortalecer nuestra formación y trabajo, para generar la Santa Cruz que soñamos.

Productividad

El departamento de Santa Cruz se ha convertido, por mérito propio, en un verdadero “motor económico” para Bolivia, no solo por ser el mayor aportante al PIB del país (28%), sino porque la región oriental produce más del 70% de los alimentos que consumen los bolivianos cada año, coadyuvando de esta manera a la soberanía alimentaria del país, así como también a millones de personas en el mundo, gracias a los 2 millones de toneladas de productos alimenticios que exporta anualmente, logrando con ello un ingreso de divisas por 1.000 millones de dólares en promedio en cada gestión, que benefician a Bolivia.

Como se ha dicho en reiteradas oportunidades, Santa Cruz es una suerte de “locomotora” para el desarrollo boliviano, que se ha convertido en un verdadero polo de atracción para propios y extraños, al detentar los mejores indicadores económicos y sociales del país, bridando oportunidades de realización a quienes trabajan en y por la región, logrando al mismo tiempo su realización personal.

Santa Cruz es además un centro de atracción internacional para los negocios, como lo demuestra la Expocruz, la feria general de mayor portento del continente, que atrae la presencia de más de 20 países, no solo por la vasta geografía y los recursos naturales que tiene, sino por las amplias posibilidades de inversión que ofrece al detentar un gran mercado, gracias a su fuerte índice de migración interna. Es el departamento más poblado del país, superando los 3 millones de habitantes.

La ciudad capital, Santa Cruz de la Sierra, se halla entre las 50 mejores ciudades latinoamericanas para hacer negocios; recientemente ha sido catalogada entre las mejores “ciudades del futuro” del continente.

Agropecuaria

En la campaña 2018, el departamento produjo 2,3 millones de toneladas métricas de soya, 735.000 de maíz y 281.000 de trigo. En la agropecuaria también se nota el liderazgo de la región, con 2,7 millones de cabezas de ganado bovino, 900.000 cabezas de porcino, 170.000 ovinos y 70.000 caprinos. Santa Cruz provee de carne al mercado interno y  actualmente exporta a China, con proyección a mercados que se irán implementando, como el caso de Rusia y el Congo. También es importante la producción avícola cruceña: 103 millones de pollos parrilleros y 903 millones de huevos, desplazando a Cochabamba de la cabeza en el rubro.

Las exportaciones son una muestra del éxito del modelo cruceño. El 2014, la región vendió al exterior un total de 3.319 millones de dólares, el 25,7% del total exportado por todo el país. Las importaciones cruceñas llegaron a 4.825 millones de dólares, casi la mitad del total de las adquisiciones del país.

Turismo

Más de 1,2 millones de turistas visitaron Bolivia en 2018, según datos del Ministerio de Cultura. Cerca del 18% de este total paseó por alguna de las ocho regiones turísticas que ofrece Santa Cruz: Área metropolitana, Norte integrado, Valles cruceños, Chaco cruceño, Misiones Franciscanas de Guarayos, Misiones Jesuíticas Chiquitanas, Sudeste chiquitano y Pantanal.

Tierra de oportunidades

Santa Cruz es la región que recibe más migración interna; miles de bolivianos son atraídos por las oportunidades económicas y la calidez de su gente. Según el censo 2012, en Santa Cruz viven 750.000 personas que no nacieron en esta región, es decir, el 28% de la población. De acuerdo a los datos de las asociaciones de residentes, en Santa Cruz hay más de un millón de migrantes; de este total, La Paz lidera con 300 mil residentes, Cochabamba con 200 mil, Sucre 200 mil y Potosí con 100 mil. Hay similar cifra de orureños y el resto provienen de Tarija, Beni y Pando.

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