Juventud, divino tesoro

Esta es una frase que además de ser el título de un agradable poema de Rubén Darío, se menciona de manera frecuente para manifestar la calidad humana que caracteriza a las personas en esta etapa de su vida, o para exteriorizar la esperanza que se tiene para alcanzar un mayor progreso económico y social de un determinado país, en base al aporte laboral, físico o intelectual de sus jóvenes. Pero, ¿cuán cierta resulta esta aseveración? ¿En qué casos se cumple? ¿Cuántas generaciones van pasando sin que se pueda constatar cambios sustanciales en la estructura socio productiva?

La juventud es la etapa en la cual el ser humano concentra el mayor nivel de energía física y mental que, encausada de manera positiva, genera un valioso aporte al desarrollo socio cultural, económico, deportivo o artístico. En contra partida, los jóvenes descuidados o mal orientados, y en algunos casos hasta manipulados por intereses egoístas, no solo frenan el progreso, sino que además corroen la estructura social y el orden establecido. Bajo este esquema, podríamos clasificar (no digo discriminar) a los jóvenes en cinco categorías: los intelectuales, emprendedores, deportistas, artísticos y los negativos.

Los cuatro primeros contribuyen al desarrollo del país, unos de manera directa y otros indirectamente. De todos ellos, son los emprendedores quienes son los artífices de la generación de riqueza, apoyados por el gremio intelectual; asumen riesgos liberando su iniciativa creadora, se proyectan a competir con mercados externos para atraer más divisas y otros beneficios colaterales para su país. Creemos que es hora de que el gobierno dirija un poco más su mirada hacia este sector (sin descuidar a los otros por supuesto), ya que son ellos, quienes quizá pueden constituirse en sus mejores aliados para desarrollar al país.

En Santa Cruz se concentra un gran número de jóvenes emprendedores que, bajo el rótulo de “Juventud Empresa”, cada día están desarrollando nuevas ideas y proyectos para generar más fuentes de empleo. En esta ocasión y por primera vez, están de anfitriones en la organización del Congreso Iberoamericano de Jóvenes Empresarios, que congregará a emprendedores de 17 países miembros. Desde esta columna, auguramos muchos éxitos a los organizadores de este evento que, con toda seguridad, dejará valiosas enseñanzas que contribuirán a potenciar la economía boliviana.

(Contacto Económico – Septiembre 2019)

Harold Dávila Ruiz
Director General