Gobernar un país con grandes excedentes en sus ingresos, no es lo mismo que administrarlo cuando éstos se reducen, más aún si dicho dinero proviene de una economía extractivista, como es el caso de Bolivia, que en su mayor porcentaje lo venía obteniendo de la venta de gas y minerales. Esta situación, prácticamente llevó a su aparato productivo a un proceso de adormecimiento; su tasa de crecimiento no ha marchado acorde al del PIB.

Durante los últimos años venimos manteniendo un comercio exterior deficitario; las Reservas Internacionales Netas continúan en descenso; la Inversión Extranjera Directa es mínima, al extremo de ser superada por las remesas que envían los bolivianos que residen y trabajan fuera del país. Estos factores, entre otros, sumados a un escenario económico mundial donde el volumen del comercio también está en caída (motivado en gran parte por la guerra comercial entre EE.UU. y China), alarman a una gran parte de la población, que vaticina un futuro económico incierto, confundiéndose aún más en su indecisión para la elección del candidato presidencial en los comicios generales a realizarse en el mes de octubre.

El Consejo Editorial de Contacto Económico, realiza dos veces al año un desayuno trabajo con economistas de diversas áreas, para analizar la marcha de la economía nacional y mundial; en esta ocasión, contamos con la participación de Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y de Marcelo Núñez, docente universitario y Past Presidente del Colegio de Economistas. Coincidentemente, y por gentil invitación de la entidad colegiada, tuvimos la oportunidad de presenciar el informe semestral del Banco Central de Bolivia (BCB), que fue magistralmente explicado por su vicepresidente, Luis Fernando Baudoin Olea y el analista económico del BCB, Luis Alvaro Céspedes.

Sumando ambos eventos, obtuvimos un sustancioso cóctel de información que nos permitió preparar el presente reportaje, el cual publicamos para su respectiva evaluación, estimado lector.

Absoluta soberanía de la política monetaria

Algunos analistas observan que las políticas monetarias que dicta el Banco Central de Bolivia no son autónomas, aduciendo que existe injerencia del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP), lo cual conlleva el riesgo de anteponer el interés político sobre lo técnico. Frente a estas conjeturas, Baudoin afirma que en ningún gobierno anterior el BCB ha tomado sus decisiones de manera autónoma; siempre ha estado supeditado a los memorándums de entendimiento que suscribían con el Fondo Monetario Internacional. Esas “recomendaciones” del FMI, ahora son reemplazadas por el documento de coordinación suscrito entre el BCB y el MEFP, denominado: Decisión de Ejecución del Programa Fiscal Financiero, que tiene la finalidad de efectuar los ajustes necesarios con mayor precisión, cuando la situación lo amerite, puesto que el objetivo común de ambas entidades públicas es preservar la estabilidad del poder adquisitivo y apoyar la bolivianización. “Ahora se maneja la política financiera con total soberanía e independencia de organismos externos”, afirma Baudoin.

Política monetaria contracíclica

El BCB mantuvo una orientación expansiva de tipo contracíclica, generando impulsos monetarios que contribuyen a mantener la liquidez a niveles adecuados. De ese modo se logró sostener el dinamismo del crédito que, junto a la expansión fiscal, apuntalaron el crecimiento económico, sin descuidar la preservación de la estabilidad de precios. La política monetaria del BCB, se fundamenta en dos condiciones claves: no dejar migrar el excedente y cuidar el mercado interno como activo principal de una buena economía.

Como consecuencia de la política monetaria aplicada, según Baudoin, se alcanzó la mayor tasa de crecimiento entre los países de América del Sur, menor inflación entre los países de la región, un rápido proceso de desdolarización, soberanía en la formulación de políticas públicas, y reducción pronunciada de la mora bancaria, así como una mayor reducción de la pobreza y desempleo, entre otros logros.

Una economía es fuerte, si su aparato productivo también lo es

Esta aseveración corresponde al economista Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente, al momento de explicar que el porcentaje de crecimiento del PIB, no necesariamente refleja excelencia en el nivel de vida de la población. Tomó como ejemplo el caso de Brasil, cuyos habitantes ostentan un mayor confort que el de los bolivianos, y sin embargo exhibe una tasa de crecimiento menor a la de nuestro país. Esto sucede, argumentó, como consecuencia del mantenimiento de una cadena productiva diversificada e integrada, desde el aprovisionamiento de los insumos, pasando por el proceso de transformación, hasta la obtención del bien final con acompañamiento de tecnología.

“En el fondo, sin importar el modelo, lo fundamental es lograr hacer una estructura sólida del aparato productivo, diversificada e integrada”, manifestó Osinaga, y agregó que esa es una de las falencias del país: se tiene capacidad instalada, pero la producción de materias primas no es creciente. Quiere decir que no se están generando los empleos necesarios anualmente para incorporar a nuevas personas.

La diferencia con Brasil es que, para el sector agropecuario y las industrias, los insumos, equipos y máquinas se importan desde allá. Esta es otra de nuestras debilidades que, por el momento, no estamos cercanos a resolver. Osinaga sugiere acelerar medidas adecuadas para asegurar espacios laborales a nuestros trabajadores, evitando de esta manera la reducción de los ingresos de la masa salarial.

“En el fondo, sin importar el modelo, lo fundamental es lograr hacer una estructura sólida del aparato productivo, diversificada e integrada”, Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente.

No se está alcanzando el crecimiento esperado desde el punto de vista de la producción básica. Nuestras agroindustrias, como por ejemplo la soyera y la azucarera, por citar algunos casos, trabajan a un 60% de su capacidad instalada.

Es necesario contar con una economía sólida que no esté sujeta a los vaivenes fluctuantes de las divisas de países de la región y de China.

El boom económico benefició a toda Sudamérica

Según la apreciación de Marcelo Núñez, todos los países de Sudamérica, a excepción de Venezuela, crecieron con la subida de precios de los minerales y los hidrocarburos, que concluyó en 2014. Todos se beneficiaron, en porcentajes mayores o menores, pero no todos fortalecieron su aparato productivo; es el caso de Bolivia.

Si bien se han efectuado grandes inversiones en las empresas públicas, como la industrialización del gas, la producción de urea, entre otras, no existe esa misma dinámica en el sector privado. Se debe fortalecer el tema de la industrialización, producción y rendimiento, mediante la facilidad de acceso a las tecnologías e insumos para todas las cadenas o sectores económicos que lo necesitan, además del fortalecimiento de los recursos humanos.

“Es importante destacar que se están aplicando algunas medidas acertadas, como la apertura de mercados externos para la exportación de la carne; ese es un ejemplo que se debería repetir en diversos productos, no solo del rubro agropecuario. Ese es un modelo a seguir que a futuro nos generará divisas y empleo de manera sostenida y creciente”, remarcó Núñez.

Estabilidad cambiaria, ¿beneficio para unos perjuicio para otros?

Con la apreciación del boliviano y la posterior estabilidad cambiaria, se atenuaron las presiones inflacionarias externas, se recuperó la confianza en la moneda nacional, coadyuvando a la bolivianización y anclando las expectativas del público, según expresó el vice presidente del BCB, a tiempo de agregar que la política cambiaria vela porque el tipo de cambio efectivo y real se encuentre alineado con el tipo de cambio real de equilibrio, acorde con sus fundamentos. “En los últimos años no se generaron desalineamientos persistentes”, señaló el ejecutivo.

Por su parte, Núñez sostiene que el hecho de mantener un tipo de cambio fijo (mientras los países vecinos devalúan su moneda), tiene contenta a la población, porque encuentra productos baratos que ingresan legal e ilegalmente del mercado externo; pero esa estrategia de los precios bajos, a futuro se convertirá en un bumerang para nuestra economía, puesto que al no haber incentivos ni motivación al productor, se orientará hacia el comercio informal, con la consecuente reducción del aparato productivo, que luego derivará en un mayor incremento de precios y escases de productos.

Actualmente, todavía tenemos la ventaja de poseer productos agrícolas con costos bajos, nuestra canasta familiar es relativamente baja en comparación con otros países. Esto es algo que tendríamos que mantener, si no decaerá a la larga y tendremos un déficit mayor. “La ventaja competitiva que teníamos anteriormente la estamos dejando a un lado, simplemente por mantener contenta a la población”, puntualizó Nuñez.

Suspensión de la subvención de los combustibles y riesgo inflacionario

Quizá el principal detonante para desatar una espiral inflacionaria en caso se modifique el tipo de cambio, estaría en la suspensión o reducción de la subvención a los combustibles, cuyo mayor consumo ostenta el sector del transporte y no el agro, como algunos creen. Esta decisión es la menos recomendable, por cuanto afectaría al grueso de la población, que es la más sensible a la subida de precios de los diversos productos; sucedería debido al efecto dominó ocasionado por el sinceramiento del costo de los combustibles.

El agro consume alrededor del 11% del total de diésel que se distribuye en el país; hay consumos establecidos por hectárea, pero existen zonas del territorio boliviano en donde no se utiliza la misma cantidad (cuando es 100% mecanizado); en el caso de valles y altiplano solo se realiza la preparación del suelo con maquinaria y el resto es de forma manual. Si trabajamos la soya en este ámbito, tomando en cuenta las tecnologías y eventos que adquirimos, sin aumentar ni un metro de terreno para agricultura, podemos aportar un 5% al diésel, según afirmación de Edilberto Osinaga.

Todo modelo económico es ajustable

Cualquiera sea el modelo, al pasar los años requiere de ajustes para sortear las diversas dificultades que tienden a presentarse, afirma Osinaga. Para obtener mayor efectividad en los ajustes, es menester trabajar de forma conjunta entre el sector estatal y el privado, consolidando el mercado y fortaleciéndolo para intensificar las inversiones a largo plazo. Con el mercado asegurado y las condiciones adecuadas, además de facilidades y apoyo institucional, habrá mayor motivación para la inversión en tecnologías, cosa que no ocurre cuando hay incertidumbre en el mercado.

Conversatorio entre Edilberto Osinaga, Marcelo Núñez y Harold Dávila

Actualmente se están haciendo las gestiones para ingresar al biocombustible, eso evitará de alguna forma tener problemas o seguir sacando divisas fuera del país. Esa es la ayuda que está dando el Etanol en estos momentos, y a futuro lo hará el biodiésel.

Los países vecinos destinan entre el 27 y el 35% de su territorio al uso agropecuario, en tanto que Bolivia no llega ni al 5% actualmente, por lo que todavía tenemos espacios para agricultura y ganadería intensiva sin afectar categorías especiales de áreas, según explicaciones de Osinaga.

“Es importante destacar que se están aplicando algunas medidas acertadas, como la apertura de mercados externos para la exportación de la carne”, Marcelo Núñez, docente universitario y Past Presidente del Colegio de Economistas.

Lo que se viene

Baudoin reconoce que en lo que resta del 2019, el contexto internacional seguirá marcado por la incertidumbre, con un balance de riesgos sesgado hacia la baja; en consecuencia, las perspectivas de la actividad global se han debilitado. En América del Sur se espera un crecimiento modesto diferenciado entre países.  En ese marco, el crecimiento del PIB externo relevante para Bolivia sería inferior al pronosticado en el IPM de enero, y los precios internacionales de las materias primas también tienden a la baja.

Los resultados económicos al primer semestre de 2019, permiten prever que continuará la senda de estabilidad y crecimiento durante la segunda mitad de la gestión. En este sentido, se estima cerrar el año con un crecimiento en torno al 4,5%, una inflación alrededor de un 3,5%, en un rango de entre 2,5% y 4,0%, resultados que serán posibles mediante una adecuada coordinación de las políticas económicas.

De izquierda a derecha: Luis álvaro Céspedes, Luis Fernando Baudoin, Martín Montero y Walter Morales

En este contexto, los personeros del gobierno afirman que la política monetaria continuará con su orientación expansiva, realizando siempre un balance cuidadoso entre preservar la estabilidad de precios y apuntalar el crecimiento económico; en tanto que la política cambiaria mantendrá la estabilidad del tipo de cambio. “La estabilidad cambiaria se mantendrá, porque nos protege contra los shocks externos”, aseveró Baudoin.

La observación de algunos analistas es que el crecimiento de la economía boliviana era real en tanto manteníamos superávit comercial y fiscal, pero desde el momento en que empezamos a arrojar déficit, tuvimos que echar mano al endeudamiento externo y de las RIN, para seguir manteniendo la tasa de crecimiento. La pregunta es: ¿qué pasará cuando la deuda externa pase de la proporción aceptable? (el 2018 cerró con diez mil millones de dólares) Peor aún si las RIN llegan a agotarse (de 15 mil millones de dólares que se logró acumular, se cerró con nueve mil millones el año pasado y el descenso continúa).

“Los resultados económicos al primer semestre de 2019, permiten prever que continuará la senda de estabilidad y crecimiento durante la segunda mitad de la gestión”, Luis Fernando Baudoin Olea, vicepresidente del Banco Central de Bolivia

Lo recomendable sería que en lugar de preocuparnos por mostrar liderazgo en la tasa de crecimiento del PIB (que hasta cierto punto ya puede resultar ficticio), debemos concentrar esfuerzos en mejorar la estructura productiva, especialmente del sector privado, que es el principal generador de empleos. En tanto que, para frenar el drenaje de las RIN y el aumento de la deuda externa, se deben crear los mecanismos correspondientes para atraer mayor inversión extranjera, que al momento está en búsqueda de lugares adecuados para aterrizar.

En el tema financiero, Núñez sostiene que la falta de liquidez actualmente obedece a la presión que el gobierno ejerce sobre la fijación de topes a las tasas de interés activas a los préstamos, “cuando hay presión se distorsiona el mercado”, remarca el economista, y recomienda desregularlo, dejando la decisión a las fuerzas del mercado. Los funcionarios del BCB se muestran reacios a la desregulación, por el riesgo que ello implica especialmente en la creación de las burbujas financieras, hecho que ya aconteció en otros países, incluso en el país del norte.

Conclusiones

Si bien en el panorama externo se avizora una ralentización de la economía y la continuación a la baja de precios de algunos productos de exportación, sin embargo, y para tranquilidad de la población, podemos advertir que el gobierno todavía tiene juego de cintura para sobrellevar la crisis externa. Se ha dado cuenta (oportunamente), que debe trabajar necesariamente en conjunto y en coordinación con el sector privado, y ya lo está haciendo. Está consciente de que su principal tabla de salvación está en Santa Cruz.

Tiene que dinamizar la comercialización y distribución del bioetanol, acelerar el proyecto del biodiesel para reducir los márgenes de subvención; hay que promover una mayor utilización del transporte fluvial, fortaleciendo las hidrovías del sur y del norte y, en lo posible, ya no tocar las RINs, pero sí crear mecanismos de atracción de capitales para inyectar al sector productivo. Estas decisiones, contribuirán a mantener una balanza comercial y fiscal equilibrada, con un mercado interno sólido y abastecido con productos nacionales, independientemente de lo que pueda suceder en el ambiente externo.

Finalmente, los voceros del BCB dieron muestras de apertura, no están reacios a hacer ajustes al modelo, “pero todo a su debido momento, no estamos en bandos diferentes”, puntualizó Álvaro Céspedes.

Contacto Económico