La cuarta revolución industrial ya esta aquí (Parte I)

La cuarta revolución industrial ya está en Bolivia. A diario recibimos ofertas de cursos, consultorías, negocios, diversión, salud y otros misceláneos vía internet, mediante diferentes blogs, redes sociales, etc. O ingresamos a páginas web para informarnos sobre un producto, una empresa u otra temática, estudiamos en línea, tenemos teleconferencias en las reuniones, etc.; lo cual exige un cambio en la manera cómo trabajamos y nos organizamos. Las nuevas tecnologías que están cambiando la economía mundial: bigdata, inteligencia artificial, internet de las cosas (IoT), blockchain, cloud computing, impresoras 3D y 4D, robots, drones y vehículos autónomos, CRISPR y técnicas de edición genética, entre otras, requieren de nosotros un cambio mental y de actitud.

Iniciada aproximadamente el 2010, la cuarta revolución industrial está actuando como fuerza centrífuga, ya que muchas empresas se encuentran desafiadas por otras más pequeñas que actúan en red. Estas tecnologías posibilitan la colaboración entre humanos y máquinas, transformando a su vez, la forma en que las empresas se organizan y cómo nosotros trabajamos.

El concepto de cowork, por ejemplo, simboliza que ya no se necesita una estructura organizacional para trabajar. La innovación ya no se hace al interior de la organización, sino que ocurre en redes externas. Todos los cambios mencionados redefinen, últimamente, la forma en que trabajamos y nos organizamos. Es verdaderamente revolucionario, y no solo una tecnología en particular.

La tecnología es un habilitador del talento humano, por lo que es necesario no sólo saber utilizar la tecnología sino usarla. La nueva brecha digital no está relacionada con la conectividad, sino con la competitividad. Es necesario apoyarse en las competencias de cada persona, y frente a esta revolución, la clave tampoco es una alta inversión económica, sino tener ingenio y gusto de hacer las cosas. Es el momento de aprovechar las nuevas tecnologías. No debemos tener miedo, no se trata de quitar personas y poner robots, sino de entender dónde podemos hacer lo mejor. La tecnología debe ser un aliado, pero nunca la sustitución del humano. Por otro lado, se cambió totalmente la manera como se interactúa entre los empleados y los empresarios, pero debemos cambiar la manera como mostramos nuestros productos y la forma de comunicación que tenemos con nuestros clientes.

El reto para las empresas es evolucionar de manera ágil, porque el mundo avanza y la industria requiere transformarse. Hoy en día las redes sociales eliminan las fronteras y se puede atender mayor público en poco tiempo. Poseer las herramientas para atender los problemas de manera inmediata y personal.

Ante la cuarta revolución industrial, ¿cuál es el futuro del trabajo? Los motores de cambio son la inteligencia artificial y la hiperconectividad, y el impacto previsto en el ámbito laboral es extenso y profundo. Implica importantes cambios sociales que están produciéndose de forma paralela. La tendencia más generalizada es la transformación en las formas de trabajo, como resultado de las nuevas funcionalidades que ofrece la tecnología. Además de la futura extensión y evolución de las modalidades de teletrabajo o trabajo flexible y colaborativo, un punto importante, es que la órbita del empleador se extiende para acoger otras modalidades de contrato fuera del tradicional empleado fijo, a tiempo completo, y con presencia regular en la oficina.

La extraordinaria capacidad de la tecnología para crear relaciones virtuales y líquidas (que se conforman o disuelven en la medida en que se comparte un interés común) y los nuevos desarrollos móviles y en la nube, se traduce en el auge de contratos con expertos individuales o grupos ad hoc, o bien en la creación de nuevas alianzas entre organizaciones para el desarrollo de proyectos concretos.

Obviamente, la velocidad de adopción dependerá de las condiciones regulatorias y de negocios de cada sociedad, pero la globalización ha puesto en marcha este mecanismo con fuerza, y en la medida en que representen un win-win, veremos cada vez más ejemplos de estos nuevos modelos de empleo.

En este contexto, se espera un dramático descenso de los puestos de trabajo, específicamente en el segmento de administrativos y de oficina, y un crecimiento (aunque mucho menor) de profesiones basadas en informática, matemáticas e ingenierías.

Se espera, asimismo, un crecimiento amplio en lo que se refiere a funciones de negocio, sobre todo financiera y de operaciones, si bien es cierto que los estilos de gestión deben cambiar sustancialmente para acomodarse a estas nuevas condiciones del entorno.

Aunque también se pierde mucho empleo entre las familias de puestos referentes a manufactura e industria, existe un mensaje optimista en este sentido: dicho segmento de trabajo está llamado a re-educarse y complementar a la tecnología, más que a dejarse engullir por ella. Los cambios son profundos y muchos de ellos están ya empezando a sentirse palpablemente en las empresas.

Los principios de siglo siempre son convulsivos, por lo que debemos incorporar el nuevo mantra vital de Tom Peters: “Si en los tiempos actuales no se siente usted confuso… es que no está prestando suficiente atención”.

Todo esto tuvo también un eje motor en los años 90 del siglo pasado, que fue la reingeniería de procesos, cuya aplicación nos llevó a la Reingeniería Organizacional, y ésta a la Innovación Disruptiva en todos los ámbitos de la empresa, logrando que hoy se usen estructuras modulares, asignación de funciones básicas flexibles de los cargos dispersos en todo lugar donde acciona la empresa, y aplicación de procesos estratégicos estándar bajo el principio de la innovación permanente.

Todo esto puedes aprender y aplicar en tu empresa, con el apoyo de CONTACTO CONSULTING.

MCS Fernando Dávila Pinilla
Gerente General CONTACTO CONSULTING
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