Ilusión monetaria

En reiteradas ocasiones hemos reflexionado el problema de la ilusión monetaria. La economía que no va a la par de las finanzas; es decir, el análisis de la inversión productiva vinculada a la pertinencia de la aplicación de fondos pú-blicos en términos reales denota insignificancia ante el desarrollo de la economía oculta y sus niveles de endeuda-miento, citando por ejemplo el colapso en su momento que tuvieron la economía griega, irlandesa, norteamericana, española y otras.

La economía global en el contexto longitudinal tiene demasiadas perversiones ligadas a la economía sumergida e informal con acompañamiento de un grupo de políticos cuestionados en su misión, competencia y moralidad, con interacciones en las cuales el dinero sucio vincula compras compulsivas, financiamiento de campañas y réditos de fuentes de trabajo, cuotas, recompensas curvilíneas y promoción de redes de embarre que sintetizan subcultura en los componentes de la diversidad de agentes económicos que juegan al discurso e indicadores ficticios, citando por modelo el sector de la construcción que históricamente ha promovido el crecimiento de la diversidad de burbujas inmobiliarias. La especulación se encuentra a la orden del día; pero, a muy pocos les importa el real desempeño de la economía asociada a la gestión de proyectos con base en la investigación y el desarrollo que revierta el cambio climático.

El descuido de la inversión en el sector cuaternario y de la felicidad permite que las colusiones sigan en su “pug-na particular”, por supuesto, blanqueando sus múltiples actividades dentro la informalidad del mercado, corrompien-do en base a la ilusión monetaria y el falso concepto de poder con acompañamiento de la generación de fortuna. La riqueza de una nación está en la formación de sus recursos humanos y la capacidad que tengan los mismos de ge-nerar emprendimiento industrial y cibernético con perspectiva ambiental que garantice expansión cultural.

Las crisis se dan cuando la gente se duerme, no produce, se endeuda y el sistema financiero relaja la otorgación de créditos. Sin duda, los financieros jamás pierden y más aún, no les conviene democratizar el crédito blando para el fortalecimiento de la producción. El endeudamiento transfiere las crisis y sus consecuencias a otras naciones, empobreciendo para que el capital financiero con sus respectivas estrategias deteriore el principio de la soberanía estatal limitando la competitividad, siendo por ello importante formalizar la interacción económica, ya que el auge del dinero tiene que posibilitar el potenciamiento de la inversión, aprovechando las interacciones de una economía for-mal que evite el consumismo.

La inversión en el sector de la construcción es contingente y dependiente de la industria sin chimenea o turismo, permitiéndonos inferir la continuidad o discontinuidad de la variable empleo en función de la racionalidad de la política pública vigente, que dinamice la inter-acción sinérgica entre los agentes económicos, provocando potenciamiento endógeno con relaciones internacionales de inyección, demostrando el complemento de la inversión pública con la inversión privada destinada al acrecentamiento ambiental de la producción y la productividad con base en la disminución de los índices de desigualdad y pobreza.

Alfredo E. Mansilla Heredia, Mgr.

Economista. Especialista en Gestión y Evaluación de Proyectos, Profesor universitario (UMSS), Director Regional Contacto Económico (Cbba.)