Rol y responsabilidad de las universidades en un gran cambio (Parte I)

Cuando nos referimos al concepto o el significado de “Universidad” y aunque suene repetitivo -por considerarlo concepto de manejo corriente entre docentes-, es necesario recordar que viene del griego “Universitas”; que comprende la multiplicidad o la atomización de lo que llamamos ciencias, pero que converge inexorablemente en la unidad, en una sola Gran Ciencia; como concepción profunda de la verdadera Sabiduría. Quizás relacionada con aquella “Teoría Unificada” buscada por Albert Einstein; o la inteligencia pura o Manas que nos planteaban los Herméticos; o la quinta esencia o Chacra del puro conocimiento de los indos; o bien, ese 2% indescifrable del mapa del genoma humano; en una perspectiva e intento por citar algunos ejemplos, de la multiplicidad de interpretaciones y la unidad del conocimiento humano, que como “Universidad”, algún día debemos enfrentar sin sesgo.

Así, la “Universidad” fue concebida como el “Alma Mater”, como la procreadora y transformadora del hombre, por obra de la Sabiduría, la Gran Ciencia, al alero de una especial y sutil Docencia, que impulsaba la Educación y la Evolución.

Educación

Educación, del educiré griego que quería significar “sacar de adentro”. Un extraer desde dentro del hombre, Primero, el reconocimiento propio de su esencia, procurando el autoconocimiento de la lógica contenida en cada una de sus cuatro estructuras básicas como son: su construcción física, su funcionamiento biológico, su extenso campo emocional desde lo más instintivo hasta lo más sublime y su estructura racional. Cuatro componentes o cuerpos de un cuaternario inferior, donde los tres primeros, al parecer se encuentran suficientemente desarrollados, quedando el cuarto todavía por actualizar como camino necesario para entregar el liderazgo a la razón, que todavía no es una.

“La Paideia es el conjunto de modelos de evolución de la humanidad; creados por sus grandes Maestros y todos ellos, parten de los Valores Atemporales” Lucat.

Cuando aludimos a la razón, no nos referimos a esa mezcla de entelequias y emociones abajadas y egoístas que hoy tienen a la humanidad y a nuestro planeta al borde del colapso. Cuando señalamos a la razón, queremos vincularla a aquella conectada directamente con la inteligencia superior, a aquella que no responde a interés particular alguno sino a lo global. Nos referimos a aquella razón, que al decir de los antiguos sabios -aunque se le atribuye a Euclides- sólo alcanzaría actualmente un desarrollo de 0, 141592 … y eso, concebido sólo para los hombres que reconocemos como los más racionales, es decir, como humanidad tendríamos apenas 3, 141592 … de evolución, restándonos la diferencia para cuadrar el círculo o alcanzar el número cuatro que nos otorgaría la condición de un estado humano completo, en total posesión de la razón una. Como lo explica Euclides matemático y geómetra griego en sus escritos Elementos de Euclides

Ética y Moral

Segundo, Una Educación que conecte al hombre con su esencia Ética, con los valores universales atemporales; con aquellos que no se relativizan y que hoy, cada cual, cada grupo, cada pseudo ideología, las sociedades enceguecidas en su mayoría, las masas de mujeres y hombres envilecidos interpretan a su antojo y arbitrio generando la inmoralidad, las tiranías, las inequidades, las faltas de respeto y la destrucción de nuestro hábitat y de la naturaleza en general.

La Ética, que viene del Ethos griego y la Moral que viene del Mores romano, es donde tenemos que apuntar; entendiendo a la Ética como la prédica de las virtudes y valores, y a la Moral, como la práctica de estas virtudes y valores, reconociendo que para nuestro mundo occidental ambas son conceptos equivalentes en su ejercicio o aplicación.

“La ciencia sin conciencia, deja de ser ciencia” dice el adagio, es decir que EDUCAR es hoy el desarrollo de capacidades en el orden de la conciencia, de ahí que educar es desarrollar las capacidades, descritas líneas abajo, que el mundo de hoy exige a un profesional. No basta que sepa su profesión, por más actualizada que sea, la sociedad se encarga de “filtrar” a las personas por la conciencia. Educar es ayudar a crecer en humanidad a las personas.

Para acercarnos de manera simple a lo que denominamos virtudes, basta con plantearnos como base, el noble óctuple sendero del budismo: a) Recta Comprensión b) Rectos Pensamientos c) Rectas Palabras d) Recta Acción e) Rectos Medios de Vida f) Recto Esfuerzo g) Recta Atención y h) Recta Concentración.

Ahora, los valores siempre tendrán una relación o derivación de las virtudes dentro de los cuales podemos citar los siguientes: Tolerancia; para comprender que, así como hay seres mayores que nosotros, también los hay menores, pero en todos subyace una porción de la verdad. Autoridad Moral; la certeza para ejercer siempre las virtudes. Solidaridad; ponerse en el lugar del otro. Benevolencia; en el ejercicio permanente de la generosidad, gentileza y cortesía. Clemencia; saber perdonar. Fortaleza; firmeza incorruptible en la conducción. Equidad; dar a cada quien lo que le es propio en justicia e imparcialidad. Dignidad; equilibrada autoestima y respeto. Fecundidad; correcto esfuerzo para un buen fruto. Lealtad; buena fe y fidelidad a la palabra. Perseverancia; consecuencia en nuestros proyectos y propósitos. Generosidad; obsequiar a quien lo necesite. Honestidad; veracidad e incorruptibilidad, ante todo. Creatividad; empeño, talento e inspiración. Sensibilidad; amor a todo lo creado. Fraternidad; respeto por todos los hombres y sus culturas. Nobleza; reconocimiento de los errores propios y aciertos de los demás. Paz; mantener la paz consigo mismo y cultivarla con los demás. Eclecticismo; respeto por las creencias y lo mejor del genio humano. Prudencia; autocontrol, discreción y aplicación de la sabiduría y experiencia. Alegría; saber reír y disfrutar de los buenos momentos. Paciencia; paz y ciencia ante una crisis. Pulcritud; cuidar la salud y la limpieza en todo lugar. Auto Crítica; ser formal, responsable y estricto con sus propios actos. Humildad; aceptar los desafíos de la vida, con austeridad, sin jactancias y fortaleza, empatía o la capacidad de “ponerse en el zapato del otro”, sentir con el otro sin perder la propia identidad.

Vinculación Universidad-Entorno

Si alguien se pregunta, qué tiene que ver este recordatorio de conceptos, con la vinculación de la universidad con su medio entorno y más aún, con los pos grados, resultaría más que evidente otra pregunta ¿cuánta relación tiene esto que llamamos “universidad moderna”, con la Sabiduría, con el “Alma Mater”, con la unicidad de la Ciencia, y con lo que debería ser el Centro Procreador y transformador del hombre?

Más allá de ser “preparadores” de gente, por la cual pasa un río de conocimientos, con un milímetro de profundidad y si acaso les quedan algunas gotas, con ellas sólo pasan a engrosar las filas de cientos de “profesionistas” sin valores y que sólo pasan a servir a los sistemas imperantes sin servir a su sociedad. Cabría entonces preguntarnos ¿qué somos las universidades de hoy? ¿acaso simples negocios? o un puñado de entusiastas que también fuimos presas del sistema? Tengo la certeza que hoy nos cabe, una profunda reflexión al respecto.

Si algún rol tiene y debe cumplir hoy la “Universidad”; y digo hoy, porque estamos en la era del conocimiento y de las comunicaciones; es recuperar su Universitas universal. Urge más que nunca que nuestras universidades salgan a proponer al mundo una vuelta a la Ética, los Valores y la Educación de Calidad, más allá de la mera instrucción profesional, que, dicho sea de paso, hoy se encuentra toda en el cyber espacio.

Claro está, que esto es un desafío y un proceso que tenemos que estar dispuestos a asumir; que, así como demoró varios años en su deterioro hacia la “modernidad”; demorará quizás menos en recuperarse, dada la masificación de las herramientas de la sabiduría y el conocimiento, que en la actualidad prácticamente está al alcance de todos, faltando sólo los maestros y docentes que sean capaces de usarlas y enseñarlas con una Moral Ecléctica.

Concepto de Educación de Calidad

A mi modesto entender, me asiste la certeza, que lo primero que deberíamos intentar, es definir, qué significa el concepto de “Educación de Calidad”, desde una perspectiva tradicional, como modo de ir en la búsqueda del hilo conductor extraviado.

Desde la perspectiva del Investigador y Filósofo Eduardo Lucat, “Educación de Calidad” es: “Aquel conjunto de doctrinas y acciones predeterminadas, tendientes a proporcionar a todos los individuos sin discriminación alguna, los fundamentos, los contenidos, las disciplinas, la planificación, las herramientas, y las tareas adecuadas y orientadas a hacer de él un ciudadano; dama o caballero, cociente (con la ciencia, con el conocimiento), culto y capacitado para construir una sociedad donde reinen los correctos pensamientos, los mejores sentimientos, y las buenas costumbres. Con la madurez suficiente, para integrar los valores y principios atemporales, fruto del genio humano, contenidos en cada cultura, sin distinción de credos, razas, nacionalidad, sexo, ni color; tendientes a hacer de él, un ser más justo, más bueno, con un elevado sentido de la estética, y un decidido garante del cuidado de la fraternidad universal; donde coexisten la tierra, los animales, el medioambiente, y el mismo hombre.

Una “Educación de Calidad”, debe propender, en todos los casos, a abrir el horizonte cultural, científico, y valórico integrales, de modo que en su establecimiento tengan espacio, ordenamiento, y oportunidades de desarrollo, todos los hombres y sus vocaciones; con estricto respeto de sus naturales diferencias e individualidades; alejando de su formación los dogmatismos y los integrismos, como de igual modo, la segregación y el consumismo en todas sus formas, pues éstos, constituyen las principales fuentes de perversión y resentimientos. Como también fuente de desorientación en los más jóvenes, que alimentan en ellos falsas creencias de poder y derechos pre escritos; sin respeto por la naturaleza que es ordenada y evolutiva, que se estructura sobre las obligaciones, los deberes, y los respetos fundamentales, a los derechos humanos, al medio ambiente y a los seres que la componen. Inequidades que también abonan la falta de compromiso con una actitud de servicio permanente, en pro de la convivencia armónica y de la paz”. (Parte I)

Continuará…

Mgs. Jorge S. Estenssoro Moreno

Director del Colegio de Economistas SCZ, Docente de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra- UPSA.