Inversiones y algo más

En noviembre del año pasado, los puertos instalados en el canal Tamengo, recibieron sus respectivas certificaciones que les otorga la categoría de puertos internacionales, estatus que contribuirá a incrementar el movimiento de carga desde y hacia el Atlántico de manera considerable. Posteriormente y al cierre del último día del 2018, el presidente Evo Morales y los empresarios privados, firmaron una alianza estratégica para la construcción de Puerto Busch y, como para demostrar que este es el año de las inversiones, la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), acaba de suscribir con la Sinosteel Equipement, el contrato para la construcción de la planta de acero laminado en Puerto Suárez, con una inversión que bordea el medio millón de dólares. La concreción de estos emprendimientos, atraerá otras inversiones complementarias para los servicios conexos que se demandarán, con su consecuente efecto en el incremento de empleos directos e indirectos, que convertirán al sudeste boliviano en un nuevo imán que atraerá migrantes del interior del país, así como del exterior.

Al otro extremo por el noroeste, se efectuará otra considerable inversión en dos proyectos energéticos en el puerto de Ilo. El presidente de YPFB Oscar Barriga, acaba de anunciar que el monto alcanzará los 200 millones de dólares, la misma que obedece al plan de internacionalizar la estatal hidrocarburífera, abriendo unidades de negocios en Perú, además de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. Estas inversiones diversificadas y de gran magnitud, contribuirán al desarrollo de nuestro sistema logístico, lo cual repercutirá en la reducción de costos del tráfico de carga lo que, a su vez, coadyuvará a mejorar la competitividad de los productos bolivianos. Hasta aquí todo bien, sin embargo, al empresariado privado todavía no se le ve muy decidido para dinamizar sus inversiones, sienten como que algo más está faltando para completar el círculo virtuoso.

Se requiere garantizar el crecimiento productivo, especialmente con valor agregado; aquello que utilizará puerto Busch, el de Ilo y otros más para transportarlo al mercado externo; eso quiere decir, que debemos desarrollar industrias intermedias, porque ya tendríamos algunas grandes y que son estatales (urea y acería además de otras). Para desarrollar los proyectos privados, se necesita flexibilizar la política laboral que actualmente inmoviliza al emprendedor y mejorar el régimen tributario vigente que lo tensiona a través de la presión impositiva. También se requiere, crear mecanismos que faciliten la conversión de los emprendedores informales hacia la formalidad. Aplaudimos las grandes inversiones anunciadas que permitirán mostrar al mundo variables macroeconómicas con números positivos crecientes; pero a nivel micro, también necesitamos apoyar a los productores intermedios de todos los sectores, como manifestación de una mejor manera de lograr una distribución de ingresos más equitativa.

(Logística & Negocios Internacionales – Enero 2019)

Harold Dávila Ruiz
Director General