Corrupción: responsabilidad compartida y solución de conjunto

Es hora de eliminar a la dupla maligna, al corrupto y al corruptor; ¿cuál de ellos tiene mayor culpabilidad? Lo que no podemos objetar es que el primero no puede existir sin el segundo y viceversa. Hay varios tipos de corrupción: aquella que afecta al Estado con sobre precios en las obras públicas; otras que dañan a la sociedad con la retardación de justicia; policías que confabulan con delincuentes; docentes universitarios que negocian notas hasta por “especies”, y así sucesivamente. Una lista interminable que cada día va extendiéndose como un cáncer a todos los estratos sociales.

La corrupción es una lacra social aparentemente sin solución, no obstante que los encargados de combatirla trabajan en tres niveles: prevención, control y sanción. Algunos críticos piden sanciones más drásticas (que desanimen a los futuros corruptos), otros sugieren mejorar y aumentar los sistemas de control (la ocasión hace al ladrón). Un gran sector de la población considera que la clave está en la prevención, factor que involucra el cultivo de valores morales y éticos desde el hogar, pasando por la escuela y las instituciones religiosas; generación de mayores oportunidades laborales y de desarrollo personal.

Aquí surge la pregunta, ¿cuál de los tres factores mencionados es el más importante? Dicho de otra manera, ¿en cuál de ellos se está fallando o se está trabajando menos?; ¿no será que está faltando mayor coordinación? Al respecto, el analista Jorge Dulon Fernandez, acaba de escribir un ensayo que será publicado próximamente en la ciudad de La Paz. Nos tomamos la atribución de extraer una síntesis que la entregamos en la presente edición. Debemos aunar esfuerzos, para combatir este grave problema que nos compromete a todos y requiere una solución de conjunto.

(Contacto Económico – Enero 2019)


Harold Dávila Ruiz
Director General