Una población descontenta, no es un buen síntoma

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El gobierno tiene el derecho de aplicar la política que considere pertinente para administrar su país; quienes gobernaron antes, también tuvieron su oportunidad y lo hicieron a su manera. Sin embargo, es importante considerar que las estrategias de convivencia y desarrollo, deben necesariamente enmarcarse en su Constitución Política del Estado (CPE), puesto que ella delinea las oportunidades para los ciudadanos y tiende a limitar los excesos en los que puedan incurrir gobernantes y gobernados, sea por tentación o desconocimiento.

Casi al terminar el año, se están presentando conflictos que pueden alterar el orden establecido, con lo que se estaría provocando una situación de incertidumbre para la gestión del 2019, con su consecuente repercusión en el desenvolvimiento económico que a nadie beneficiará; por el contrario, corremos el riesgo de perder el liderazgo en cuanto a crecimiento que actualmente ostentamos en la región. El descontento social, independientemente que sea mayoría o minoría, refleja inestabilidad e inseguridad, factores que distorsionan la economía y repelen a todo inversionista.

Desde esta columna, hacemos votos para que nuestros gobernantes, adquieran mayor claridad de pensamiento, para encontrar la estrategia adecuada, para enrumbar al país por el camino correcto. Y cuando mencionamos la palabra gobernantes, no nos referimos solamente al binomio presidencial, incluimos también y de manera muy especial a su entorno cercano, quienes, por estar en situación intermedia, pueden visualizar con mayor imparcialidad y menor apasionamiento la realidad que se vive. Las cabezas de gobierno, requieren de un asesoramiento objetivo, valiente y sincero, anteponiendo los intereses del país por encima de lo personal.

(Contacto Económico – Diciembre 2018)

Harold Dávila Ruiz
Director General